El FA teme quedar aislado si Bolsonaro derrota a Lula en Brasil
13.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- El Frente Amplio sigue con especial preocupación la campaña electoral brasileña y advierte por un retroceso en la integración regional y prepara acciones de apoyo a Lula ante el avance de Flávio Bolsonaro.
Para la fuerza política uruguaya, lo que ocurra en Brasil el próximo 4 de octubre tendrá consecuencias que van mucho más allá del cambio de gobierno en el principal socio comercial de Uruguay. Una eventual victoria bolsonarista podría modificar el equilibrio político regional y afectar los intentos de profundizar la integración latinoamericana.
La preocupación se produce en un escenario particularmente adverso para la izquierda uruguaya. Dirigentes del FA vienen señalando que las últimas elecciones latinoamericanas consolidaron un avance de gobiernos y fuerzas de derecha, lo que ha dejado a la administración de Yamandú Orsi con cada vez menos socios ideológicamente cercanos.
La senadora Blanca Rodríguez definió esa situación como una sensación de "soledad" regional y sostuvo que buena parte de las expectativas del progresismo uruguayo están depositadas ahora en Brasil.
Brasil como pieza decisiva
El tamaño económico y político de Brasil transforma su elección en un acontecimiento estratégico para Uruguay.
Desde su regreso al gobierno, Lula procuró recuperar una agenda de integración regional y fortalecer espacios multilaterales que habían perdido peso durante los años anteriores. A comienzos de este año volvió a advertir que América Latina atraviesa uno de sus mayores retrocesos en materia de integración y reclamó reconstruir mecanismos de cooperación entre los países.
Esa visión coincide en buena medida con la estrategia internacional que el Frente Amplio viene defendiendo históricamente: fortalecer el Mercosur, ampliar la cooperación política y recuperar una integración que exceda los asuntos estrictamente comerciales.
Para dirigentes frenteamplistas, una presidencia de Flávio Bolsonaro podría significar un viraje sustancial de Brasil en ese terreno. La experiencia del gobierno de Jair Bolsonaro es utilizada como antecedente. El propio programa del Frente Amplio ya había advertido años atrás que el ascenso bolsonarista implicaba un "debilitamiento y un retroceso" de los procesos regionales.
El FA se moviliza por Lula
La preocupación ya empezó a trasladarse a la militancia. Durante actividades partidarias realizadas en las últimas semanas, dirigentes oficialistas llamaron explícitamente a acompañar políticamente la candidatura de Lula.
El ministro de Trabajo, Juan Castillo, planteó que los frenteamplistas deberían involucrarse en el proceso brasileño y expresó públicamente su deseo de que Lula logre mantenerse en el gobierno. Blanca Rodríguez y Constanza Moreira también destacaron la importancia de su continuidad para la izquierda regional.
El FA analiza ahora distintas actividades de apoyo y coordinación con el Partido de los Trabajadores, organización con la que mantiene una relación política histórica. El vínculo se remonta a las primeras presidencias de Lula y Tabaré Vázquez y se profundizó especialmente con la relación personal entre Lula y José Mujica.
El riesgo de un mayor aislamiento
Dentro del gobierno uruguayo también se observa con atención la elección. Fuentes del oficialismo, citadas por diario El País, reconocen que un Brasil gobernado por Lula ofrece un escenario internacional muy diferente de uno conducido por Bolsonaro. El cambio no solo impactaría en la afinidad política, sino también en las posiciones que Brasil adopte dentro del Mercosur y en los organismos internacionales.
Una derrota de Lula dejaría a Uruguay con pocos gobiernos políticamente próximos entre los países de mayor peso regional. México, bajo Claudia Sheinbaum, seguiría siendo una referencia progresista, pero su ubicación y sus prioridades geopolíticas son distintas de las de Brasil. El gobierno de Orsi perdería así a su principal aliado inmediato en América del Sur.
Una elección cada vez más cerrada
El nerviosismo frenteamplista también responde a que la elección brasileña aparece competitiva. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, logró consolidarse como principal candidato de la derecha y ha reducido la distancia con Lula en distintas mediciones. La campaña se desarrolla además en un clima de fuerte polarización y con la participación abierta de referentes internacionales de derecha, entre ellos Javier Milei.
Para el FA, por tanto, Brasil se ha convertido en algo más que una elección extranjera. Lo que está en juego es la continuidad de su principal aliado regional, el futuro político del Mercosur y la posibilidad de que Uruguay quede todavía más solo en un continente que viene girando hacia la derecha.
Foto: Daniel Rodríguez / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias