Encuestas hirvientes, preguntas heladas. Esteban Valenti

16.07.2026

MONTEVIDEO (Uypress/Esteban Valenti) - En el día de ayer se dio a conocer una encuesta de opinión de la empresa Equipos sobre la opinión pública y su apoyo y rechazo al gobierno nacional.

Está demostrado que los resultados de esas encuestas son las notas de prensa más leídas y vistas por el público.

El resumen es simple: el presidente Yamandú Orsi cayó al 53% de desaprobación contra un 26% de aprobación, lo que señala un saldo negativo de 27%. No hay que ser un especialista para interpretar estos datos.

Sobre todo si se considera que, en la encuesta anterior, la diferencia negativa era del 21% y que al iniciar su mandato en abril de 2025 tenía una desaprobación del 14% y que, en junio del 2026, cayó nada menos que 39% hasta alcanzar el inédito registro de 53 puntos en contra. No hay antecedentes en ningún gobierno del Frente Amplio, ni nacional ni departamental, con este desplome brutal.

Primera pregunta helada: ¿Habrá alguien en el entorno presidencial o el propio presidente que perciba este fenómeno?

Habría muchos otros datos, todos en esa dirección, todos hirvientes para el gobierno, para nosotros de la izquierda, para el Frente Amplio y también para los frenteamplistas de a pie, que son parte del fenómeno, aunque están cayendo más lento; ya tocaron el piso, mientras que el resto del electorado puede seguir cayendo, aunque le queda muy poco espacio.

Otra pregunta helada a los muchos politólogos de todos los colores: ¿alguno cree que esta es una situación comparable con el pasado y que tiene una fácil reversión?

Como si esto fuera poco, la empresa Cifra, en una encuesta del 1° al 17 de junio, es decir la última realizada, aporta los resultados de la opinión pública a nivel nacional sobre los líderes políticos.

Los datos superan la temperatura del sol. Es cierto que fue contratada por el Partido Nacional, pero... los dirigentes del oficialismo marcan estos resultados: Yamandú Orsi encabeza las simpatías con el 34%, Mario Bergara tiene el 29%, Carolina Cosse el 28% y Alejandro Sánchez alcanza nada menos que el 17%.

Mientras que en las antipatías, el orden no es el mismo, por lo que algunos deben estar saltando de alegría: Cosse reúne el 64% de los rechazos, Sánchez tiene el 57%, Orsi el 52% y Bergara el 51%.

No me equivoco si algunos ya deben estar haciendo cálculos sobre sus perspectivas electorales, que de mantenerse esta situación son absolutamente nulas.

Otra pregunta helada: ¿Ustedes recuerdan este nivel de saldos negativos, de resultados desastrosos desde al menos 1989? Deben estar festejando.

Ustedes me disculparán, pero me lo tomo en broma para no llorar desconsoladamente.

Si vamos a la vereda de nuestros enemigos jurados, que no hacen otra cosa que interpelarnos, que atacarnos desde todos lados y con extrema agresividad, pero... el Dr. Lacalle se permite el lujo de llamar a Orsi y tomarle el pelo, aconsejándole que no hable más de la camioneta con rebaja de 25.000 dólares, realizados por un concesionario que está sólidamente vinculado al Partido Nacional, y que yo escuché con mis oídos reconocer al presidente Orsi que era una trampa de los blancos.

Pregunta súper helada: ¿Señor presidente le agradeció el consejo de Lacalle?

¿Hará lo mismo cuando en un gesto magnánimo y a último momento y para humillarnos a todos los izquierdistas, intervenga para conseguir dos votos para aprobar en la Cámara de Diputados la Rendición de Cuentas, que por un elemental sentido de inteligencia política debería haber ingresado por la Cámara de Senadores, donde 17 son más que 14, y daba mucho más tiempo para el debate y el trabajo parlamentario?

En lo que respecta a la oposición, aparecen Luis Lacalle Pou, Javier García, Sebastián da Silva, Andrés Ojeda y Pedro Bordaberry.

Según la última encuesta de la consultora Cifra, el expresidente Luis Lacalle Pou encabeza la popularidad con un 55% de simpatía en el total del electorado, seguido por Pedro Bordaberry con un 45% y Andrés Ojeda con un 40%.

Quien tiene mayor desaprobación es Ojeda con 45%, Bordaberry con 43% y García con 42%. Lacalle Pou y Da Silva son quienes menos desaprobación tienen, según Cifra, con 34% y 38% respectivamente.

Una serie de preguntas heladas:

¿No sienten un mínimo de preocupación de que el presidente de la República, y el que tiene mayor número de simpatías (34%), tiene menos simpatías que el último de la lista de nuestros enemigos, Andrés Ojeda que tiene 40% de simpatías? ¿Y que todos los demás dirigentes opositores lo superan con comodidad, y Lacalle por 21% de diferencia (55% a 34%)?

¿Alguien recuerda un bochorno como este desde que estamos en el gobierno?

Pero hay más hogueras: la caída más estrepitosa de simpatía se produjo entre dos integrantes del grupo político del Frente Amplio, el Movimiento de Participación Popular: Sánchez cayó 13 puntos y el presidente nada menos que 33 puntos.

¿Toda esta caída en la simpatía es una enfermedad con grados de contagios diferentes, es un fenómeno meteorológico o están jugando errores y horrores importantes de parte nuestra y, por otro lado, aciertos de nuestros enemigos? En política nadie muere de parálisis.

¿No considera el gobierno, el Frente Amplio (que marcha a velas desplegadas hacia su congreso)  qué habría que encarar cambios políticos, iniciativas, revisar a fondo, ambos en su plano institucional, las serias correcciones necesarias, e incluso unos cuantos cambios de ministerios y de cargos? ¿O estos también están atornillados a los sillones?

No nos desesperemos, por los candidatos, mirando estas cifras tenemos un panorama realmente preocupante, pero el FA tiene una rica experiencia de construir candidatos a partir de la sociedad, de la universidad, de las organizaciones civiles y hasta de las FF.AA. No olvidemos nunca que los primeros candidatos del FA en 1971, fueron un General (r) Liber Seregni, un gran y reconocido médico, Juan José Crottogini y un médico director de un hospital, Hugo Villar.

Es una tremenda salsa de números, pero si se lee con atención, además de un incontenible alud de preguntas, pinta un cuadro político desastroso para el 2029 y sobre todo para los uruguayos que votaron para que el país cambiara, fuera más justo, más libre, más uruguayo.

La última vez que no reaccionamos a tiempo ante un clavo en el sillón, nos fue muy mal, ahora además tenemos un clavo herrumbrado para cargos inamovibles, políticas equivocadas. Todavía estamos a tiempo.

 

Política
2026-07-16T15:07:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias