Comité pro Lula

La trinchera digital: solidaridad, redes y la victoria de Lula. Esteban Valenti

26.10.2026

MONTEVIDEO (Uypress/Esteban Valenti) - Lo que el 4 de octubre parecía imposible, y sobre todo la semana posterior, con una lluvia que daba un panorama desolador para el balotaje Lula-Bolsonaro del 25 de octubre -con diferencias de entre el 4% y el 6% a favor del dirigente de la ultraderecha brasileña y candidato apoyado por Donald Trump y Javier Milei-, se produjo: ganó Lula con un 3,57% de diferencia. No fue un milagro.

Fue la combinación de varios factores, unos organizados y otros espontáneos. La enorme reacción popular en las calles de decenas de ciudades de Brasil, con la mayor participación que se recuerde en ese país. Las manifestaciones espontáneas de los estudiantes y de otros sectores expresando su apoyo a Lula. Estos dos elementos fueron fundamentales, los más importantes.

En segundo lugar, no haber cometido los errores que se cometieron en la campaña electoral de la primera vuelta del 4 de octubre.

En tercer lugar, haberse dispuesto a dar la batalla en las redes; es un clásico: hoy en día las contiendas se ganan en las calles y en las redes. En la primera vuelta, el PT había perdido notoriamente la batalla en el ciberespacio.

Y, por sobre todas las cosas, un combatiente formidable que a los 80 años fue capaz de recorrer el país, afrontar dos debates en cadena muy duros y proyectar que tenía la fuerza y la inteligencia para gobernar otros 4 años.

Yo voy a concentrarme en dos aspectos que coinciden: la solidaridad internacional y, en particular, la batalla en las redes. En esos dos frentes participamos nosotros, y estamos orgullosos y conscientes de nuestras dimensiones. No deliramos.

La formación, el 13 de octubre, del Comité pro Lula (www.comiteprolula.net) fue un gran esfuerzo de unos pocos compañeros que comenzó en Uruguay, se extendió a 24 países y aportó más de 58 millones de contactos con votantes diversos a lo largo de 13 días, sumando los mensajes enviados y su viralización a través de toda la red que se organizó de forma espontánea.

La clave fue el portal, cuyo núcleo central estuvo integrado por 8 compañeros que nos dispusimos a dar la batalla sin ningún apoyo de partido de izquierda alguno ni organización sindical: solo personas. Y lo escribo porque fue la pura y cruda realidad. Ni siquiera las principales personalidades de la izquierda nos hicieron llegar su respaldo. Es una tomografía de la izquierda uruguaya en el 2026 ante una elección que tenía una importancia decisiva para el presente y el futuro. Ahora nadie se anima a desmentir esta afirmación, ni podrá contradecir que en ese pequeño esfuerzo que realizamos no estuvieron presentes.

Fue, en primer lugar, un esfuerzo de solidaridad, de jugarse todo, de arriesgar, de tratar de ocupar un pequeño espacio en la enorme trinchera de la candidatura de Lula. Hubo declaraciones, hasta de un Congreso del FA, pero no creo que ese haya sido el nivel que demandaban las dimensiones de lo que estaba en juego.

Cosas de estos nuevos tiempos en un país como Uruguay, que se caracterizó históricamente por los más altos niveles de solidaridad: con Vietnam, con Cuba (cuando era una revolución), con Chile y con decenas de pueblos.

El nacimiento del Comité -que produjo en sus 13 días de existencia 131 publicaciones y 25 videos para la disputa digital- obedeció a la toma de conciencia sobre la nueva situación de la solidaridad en la izquierda uruguaya, tanto política como sindical.

La batalla en las redes se gana o se pierde en la cantidad y en la calidad. Ya dimos las cifras; la capacidad de responder al segundo contra el fuego enemigo, en particular durante los dos debates presidenciales, no merece ser adjetivada por mí: la dejo a entera disposición de los lectores en www.comiteprolula.net.

Lo hicimos combinando elementos propios de la nueva era: los contenidos y las ideas provinieron íntegramente de seres humanos, de unos pocos compañeros; la realización fue una conjunción de inteligencia artificial y trabajo artesanal de excelentes técnicos y militantes, incluyendo la guardia técnica permanente del portal.

Una mención especial corresponde a la extensión internacional: la creación de diversos y muy variados grupos, o directamente compañeros que en 24 países se sumaron a través del portal para difundir los mensajes.

Nuevos tiempos, nuevas batallas. No se trató únicamente de llegar a los brasileños residentes en el exterior, sino de incidir dentro de Brasil, derrotando además la ofensiva de Meta y WhatsApp, que hicieron lo imposible por favorecer a Bolsonaro primero en Brasil y luego en el resto del mundo. Son otros de los grandes derrotados; no nos lamentamos: los enfrentamos y los vencimos.

Pero la situación no puede quedar así: habrá que analizar a fondo y, sobre todo, dar desde la izquierda global una batalla frontal contra las trampas y maniobras de estas corporaciones sin moral y al servicio del poder económico.

Lo que pudimos aportar fue posible gracias a la comprensión y coordinación con los compañeros del comando de campaña del PT; sin ellos no habríamos alcanzado estos resultados. Pero también se debió al aporte invaluable de compañeros independientes que no militan en el PT y que fueron impulsores directos de la iniciativa.

En caliente, consideraba imprescindible dejar constancia de esta experiencia porque se vincula de lleno con el futuro: con la disputa de las elecciones de 2029 y 2030, y con la necesidad de no tropezar dos veces con la misma piedra recurriendo a supuestos «profesionales» extranjeros de la comunicación política que ya nos condujeron a derrotas y casi nos desbarrancan, como el consultor argentino Mario Riorda, quien el propio 25 de octubre se despachó con lecciones políticas en El Observador afirmando: «Afuera, abajo y al lado de Yamandú Orsi no hay nadie». Habrá que tomar nota para evitar que dirigentes amnésicos vuelvan a contratarlo a precios exorbitantes para empujarnos al abismo una vez más, ya sea en el gobierno o en el Frente Amplio.

Porque cuando la política olvida el valor de la militancia de trinchera para arrodillarse ante los manuales de consultorio, no solo pierde elecciones: pierde el alma.

Política
2026-10-26T09:01:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias