Los viajes de Lubetkin a Roma: viáticos, días sin agenda y una denuncia que exige respuestas

24.08.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- El canciller realizó 30 viajes internacionales entre marzo de 2025 y junio de 2026 y recibió US$ 90.419 en viáticos, de los que devolvió US$ 36.937. Siete misiones tuvieron a Italia como destino y algunas registraron jornadas sin actividad oficial. Ahora, una publicación italiana vinculó esos desplazamientos con motivos personales. La acusación no está probada, pero el uso de fondos públicos obliga a esclarecerla.

 

La discusión sobre los viajes del ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, dejó hace tiempo de limitarse a una cuestión de cantidad.

Un canciller viaja. Es parte de su función. Representa al país, participa en negociaciones, construye vínculos diplomáticos, acompaña procesos comerciales y asiste a organismos internacionales. Medir la actividad de un ministro de Relaciones Exteriores por cuántos días permanece fuera de Uruguay sería, por sí solo, un criterio absurdo.

El problema comienza cuando aparecen otras preguntas.

¿Por qué determinados destinos se repiten con tanta frecuencia? ¿Qué agenda oficial tuvo cada viaje? ¿Cuántos días fueron efectivamente utilizados en actividades diplomáticas? ¿Cuánto dinero público se asignó? ¿Qué parte fue gastada? ¿Qué resultados concretos obtuvo Uruguay?

Y, especialmente, ¿qué explicación existe para aquellos períodos en que se cobraron viáticos sin que aparezcan actividades en la agenda oficial? Esas preguntas ya están planteadas en el Parlamento.

El próximo 4 de setiembre Lubetkin deberá comparecer ante la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado, luego de una convocatoria impulsada por el nacionalista Rodrigo Blás.

La discusión adquirió ahora una dimensión adicional. El periódico romano Italian Insider publicó graves acusaciones sobre los motivos de algunos de los viajes del canciller a Italia.

Esas afirmaciones deben ser tratadas exactamente como lo que son: acusaciones periodísticas que requieren comprobación independiente y sobre las cuales Lubetkin tiene derecho a responder.

Pero tampoco pueden ser descartadas simplemente atribuyéndolas a una cuestión personal.

Un medio pequeño, pero con antecedentes de investigación

Conviene detenerse primero en quién formula la denuncia. Italian Insider es una publicación en inglés con sede en Roma, fundada en 2009 por el periodista británico John Phillips junto con otros corresponsales extranjeros que buscaban un espacio para publicar investigaciones extensas.

Reporteros Sin Fronteras destacó en 2018 que trabajos del medio habían sido recogidos por publicaciones y agencias internacionales como The Economist, The Guardian, AFP y la RAI. RSF intervino entonces públicamente en defensa de Phillips frente a acciones judiciales promovidas por la FAO y varios de sus funcionarios, que la organización de defensa de la libertad de prensa calificó de desproporcionadas.

Ese antecedente importa. Pero también importa otro.

Lubetkin tiene una historia previa de enfrentamiento judicial con Italian Insider. El propio periódico lo identifica como uno de los altos funcionarios de la FAO que promovieron acciones por difamación contra Phillips durante la década pasada. En 2019, un tribunal romano condenó al periodista en una de aquellas causas; otra demanda posterior promovida por la FAO fue archivada en 2020, cuando un juez consideró que los artículos cuestionados eran de interés público y no constituían difamación.

Por lo tanto, hay que evitar un error que acontece ante este tipo de denuncias: descartar automáticamente sus investigaciones porque existe un antiguo enfrentamiento entre el medio y el actual canciller. La única respuesta periodísticamente responsable es otra: verificar los hechos.

Treinta viajes, siete a Italia

Los datos conocidos hasta ahora no proceden solamente de la publicación italiana. Una investigación de Búsqueda, realizada a partir de resoluciones oficiales y posteriormente ampliada mediante pedidos de acceso a la información pública, estableció que Lubetkin realizó 30 viajes internacionales entre marzo de 2025 y el 22 de junio de 2026.

Durante esas misiones recibió US$ 90.419 en viáticos, de los que posteriormente reintegró US$ 36.937. Es decir, el monto no reintegrado fue de US$ 53.482.

Italia aparece de manera destacada. Lubetkin realizó siete misiones oficiales a ese país y recibió viáticos correspondientes a aproximadamente 48 días, cerca del 30% del total de jornadas de misión relevadas inicialmente.

El dato generó preguntas porque Lubetkin vivió durante años en Roma antes de asumir la Cancillería y desarrolló allí buena parte de su trayectoria profesional vinculada a organismos internacionales.

Eso, por supuesto, no convierte en irregular un viaje. Pero sí vuelve razonable pedir una explicación detallada sobre la excepcional frecuencia de ese destino.

Días sin agenda oficial

La información obtenida por Búsqueda añadió un elemento más sensible. Las siete misiones italianas tuvieron actividades diplomáticas documentadas, pero algunas incluyeron días consecutivos sin agenda oficial registrada pese a que se habían asignado viáticos.

En una de las misiones hubo cuatro jornadas consecutivas sin actividades oficiales consignadas. En otra, un viaje de cinco días concentró las dos actividades informadas en una sola jornada.

La existencia de un día sin actividad publicada tampoco constituye automáticamente una irregularidad. La diplomacia incluye encuentros informales, traslados, preparación de reuniones y actividades que eventualmente pueden no ser difundidas.

Pero cuando el Estado paga alojamiento, alimentación y otros gastos mediante viáticos, la administración tiene la obligación de documentar adecuadamente la misión. Es evidente el reclamo para conocer qué hizo el canciller durante cada viaje, cuáles fueron los resultados obtenidos y cuál fue el beneficio concreto para Uruguay.

No es una pregunta extravagante. Es exactamente aquello que una rendición de cuentas sobre fondos públicos debería permitir responder.

La explicación del canciller: Italia era estratégica

Lubetkin ha defendido repetidamente la pertinencia de sus viajes. Su principal argumento es que Italia ocupó una posición estratégica durante las negociaciones finales del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.

Cancillería sostiene que durante las misiones se trabajó para asegurar el respaldo del gobierno italiano al acuerdo, que inicialmente había mostrado resistencias.

Lubetkin mantuvo reuniones con el canciller italiano Antonio Tajani y participó en diversas actividades vinculadas al relacionamiento entre Italia y América Latina. También realizó gestiones relacionadas con la FAO, con sede en Roma, y con el Vaticano.

Según la información entregada por Cancillería, durante esas visitas se trabajó además en cooperación universitaria y en la preparación de una futura visita papal.

El canciller ha rechazado que sus viajes hayan sido innecesarios y sostuvo que posee documentación sobre los objetivos y resultados de cada misión. La comparecencia parlamentaria será precisamente la oportunidad para presentarla.

Una denuncia mucho más grave

En los últimos días apareció, sin embargo, una acusación de naturaleza completamente diferente. Italian Insider, cuya información fue reproducida en Uruguay, afirmó -citando fuentes dentro de la FAO- que la reiteración de viajes de Lubetkin a Roma tendría también una explicación personal.

El medio asegura que el canciller mantendría desde hace años una relación sentimental con una alta funcionaria de la FAO residente en Roma y sostiene que durante algunas misiones se habría alojado en su domicilio.

La publicación va incluso más lejos y plantea que esta circunstancia podría explicar por qué Lubetkin habría percibido viáticos sin incurrir necesariamente en determinados gastos de alojamiento.

Se trata de una acusación grave. Será necesario conocer la documentación de las rendiciones, qué exige exactamente el régimen uruguayo de viáticos, si requiere comprobantes de alojamiento, qué montos fueron efectivamente cobrados y cuáles fueron reintegrados.

Sólo entonces podrá determinarse si existe o no una irregularidad.

Una relación antigua y conflictiva

Existe además una circunstancia que el lector tiene derecho a conocer. Italian Insider y Lubetkin mantienen un enfrentamiento de larga data.

Cuando el actual canciller era funcionario de la FAO, estuvo entre los ejecutivos que promovieron acciones judiciales contra el periódico. Reporteros Sin Fronteras denunció en 2018 aquellas demandas como desproporcionadas y sostuvo que amenazaban la continuidad de la publicación.

En una de esas causas Phillips fue condenado por difamación; otra causa posterior impulsada por la FAO terminó archivada y el juez consideró de interés público los artículos cuestionados.

Ese historial no invalida la denuncia actual. El periodismo no debería elegir entre creerle a Lubetkin o creerle a Italian Insider. Debe procurar establecer qué ocurrió.

El Parlamento tendrá la palabra

La comparecencia prevista para el 4 de setiembre ofrece una oportunidad para despejar buena parte de estas preguntas.

El canciller debería poder explicar con documentación: cuántos viajes realizó; por qué eligió determinados itinerarios; qué actividades desarrolló cada día; qué montos recibió; cuánto devolvió; qué resultados produjo cada misión; qué régimen de rendición se aplicó; y qué ocurrió específicamente durante los períodos en que la agenda pública no registra actividades.

Y, después de la acusación publicada en Italia, también parece razonable que responda directamente si existieron alojamientos privados durante misiones oficiales y, en caso afirmativo, cómo fueron considerados al momento de liquidar los viáticos.

La existencia de una relación personal, si la hubiera, pertenece en principio a la intimidad de cualquier ciudadano. Lo que deja de pertenecer exclusivamente a la intimidad es cualquier consecuencia que esa relación pudiera haber tenido sobre el uso de recursos estatales.

No es un asunto personal cuando hay dinero público

Ese es finalmente el punto central. Mario Lubetkin no está siendo interrogado por viajar a Roma como ciudadano particular.

Es ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay. Una de las principales autoridades del Poder Ejecutivo.

Sus misiones fueron realizadas en ejercicio de una función pública y financiadas con recursos del Estado. Por eso no resulta suficiente responder que determinadas preguntas invaden su vida personal.

La vida afectiva del canciller no constituye un asunto público. El uso de dinero público sí.

Si un ministro viaja oficialmente, cobra viáticos, permanece días en determinado destino y utiliza recursos aportados por los ciudadanos, existe un derecho democrático elemental a saber cómo fueron utilizados esos fondos.

Eso no implica condenarlo. Ni presumir corrupción. Ni convertir rumores en hechos. Significa exactamente lo contrario: exigir la documentación necesaria para distinguir un rumor de una irregularidad y una irregularidad de una conducta perfectamente legítima.

La transparencia también protege al funcionario cuando actuó correctamente. Por eso la respuesta no puede ser el silencio ni la descalificación de quien pregunta.

Lubetkin es una personalidad pública, ocupa un cargo público y administró fondos públicos.

En ese terreno, rendir cuentas no es una invasión a la privacidad. Es una obligación democrática.

Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS

Política
2026-08-24T11:36:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias