Montevideo: “La calle está más limpia”, dicen vecinos de barrios con nuevos contenedores de recolección de residuos

21.02.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- El intendente Mario Bergara apuesta a un cambio de modelo para atender la principal preocupación de los montevideanos, la limpieza: el nuevo sistema implica sustituir los contenedores en la vía pública por contenedores dentro de los hogares o en predios (como en cooperativas o complejos de viviendas).

 

Según nota del colega Mateo Piaggio para diario El País, ia Intendencia de Montevideo (IMM) intentará conseguir financiamiento extrapresupuestal para llevar adelante este nuevo sistema, unos US$ 60 millones, para lo que deberá conseguir el apoyo de por lo menos cuatro ediles opositores.

Pero antes de saber si contará con ese dinero, la IMM ya puso en marcha, aunque de a poco y en zonas acotadas, su plan. Por el momento, el director de Desarrollo AmbientalLeonardo Herou, que ya realizó un proyecto similar en Canelones, repartió contenedores intradomiciliarios en zonas de tres barrios de Montevideo. Se trata de CerroCapurro Prado Norte. Luego se continuará en Malvín Carrasco. Esto sin contar los contenedores que se han entregado para que compartan habitantes de cooperativas y complejos de viviendas.

El País recorrió distintas zonas de estos tres barrios donde se repartieron los nuevos contenedores y ya se retiraron los anteriores, para ver cómo han reaccionado a la modificación quienes allí residen. La mayoría de vecinos consultados coincidieron en lo mismo: está más limpio. Sin embargo, algunos reportaron problemas en la operativa.

Cerro

A fines de noviembre de 2025, en la zona sur del Cerro se entregaron contenedores con rueditas para residuos mezclados en cada hogar. A diferencia de lo que sucedió en Capurro (como se verá más adelante) los vecinos del Cerro no recibieron contenedores intradomiciliarios para reciclar, sino que tienen contenedores verdes en la calle para llevar este tipo de basura. Por otro lado, como en el resto de zonas, si querían podían llevarse una compostera.

"La calle está más limpia", dice una de las vecinas, Patricia Jolodkow, en diálogo con El País.

Los camiones pasan de tarde tres veces por semana: lunes, jueves y sábado. Para la hora en que esto sucede, el contenedor tiene que estar afuera. En el hogar de Jolodkow no es "ningún problema": quien sea que esté de mañana tiene que encargarse de eso.

El contenedor de reciclables está a unos metros de su casa y ella lo usa. "La experiencia en mi caso, y del barrio, es bastante positiva porque te obliga a dividir los residuos", asegura.

"Yo ya hago compostaje. En el fondo tengo una huerta. Entonces ahora le sumé a esa clasificación de residuos el cartón, el vidrio y todo eso", continúa.

Sin embargo, no todos los vecinos interactúan bien con el nuevo sistema. En el contenedor de reciclables a veces se dejan cosas que no deberían ir allí.

"La otra vez tiraron, por ejemplo, pescado. Y el olor... Mucha gente no entiende, no respeta" dice Jolodkow

Andrés Damire, otro vecino del Cerro, coincide con el diagnóstico positivo. Al no haber contenedores en la vía pública (más allá de los de reciclaje) se redujo la presencia de hurgadores que desparraman los residuos.

"Es bueno, por lo menos la basura no está tirada en la calle", sostiene.

¿Y los hurgadores aprovechan y revisan estos nuevos contenedores? "Por ahora no. Era el problema que pensaban todos los vecinos, pero no, no pasó nada", dice Damire.

María Elena Sacco, una mujer mayor que vive en otra parte del Cerro, también dice que mejoró la situación. "Está más limpio, porque antes teníamos acá el contenedor. Se llenaba todo y después quedaba alrededor. Era un desastre, un olor... A veces entre los vecinos lo limpiábamos. Ahora mejoró bastante", cuenta.

De todas formas, en su testimonio aparecen algunas dificultades con el nuevo sistema. Ella tiene varios escalones en su casa y, teniendo en cuenta el peso del contenedor, le cuesta llevarlo y traerlo tres veces por semana. Así que le pidió a un vecino si lo podía poner en el patio de su casa.

Por lo tanto, todavía tiene que salir para depositar sus residuos, pero encontró una forma que, con la ayuda también de las trabajadoras de la intendencia, le permite no tener que trasladarse.

"Cuando es poquita basura, pongo la bolsita de nylon acá en el costadito (al lado de la puerta de su casa) y ellas lo levantan. Son amorosas las muchachas", cuenta a El País.

Presenció también otro tipo de problemas: desde que le revolvieran su nuevo contenedor hasta que a un vecino se lo robaran (aunque lo recuperó enseguida). Según vio El País en su recorrida por el Cerro, hay quienes deciden encadenarlos.

Prado Norte

Los vecinos de Prado Norte que recibieron los nuevos contenedores a fines de diciembre también destacan que todo está más limpio. Y no recuerdan ninguna situación de robo ni de hurgado en los nuevos recipientes.

Como en el Cerro, les dieron solo un contenedor para basura mezclada, con algunas "islas" de contenedores verdes en la vía pública y la opción de llevarse composteras.

La recolección en Prado Norte se hace dos veces por semana: lunes y jueves, también por la tarde.

"No tenemos quejas. Pasan como dicen", dice el vecino Julio César Iseas. "Y además, hay menos basura, porque el contenedor estaba ahí enfrente y todo el mundo venía y tiraba", continúa.

Silvia Ugolini, que vive a unas cuadras, dice lo mismo. "La calle está más limpia, sí", comenta. Y añade: "La verdad que los contenedores grandes eran un desastre".

Dice que no le resulta incómodo tener que sacar el contenedor a determinada hora. "Al contrario, porque tenés un día específico que sabés que pasa, lo dejas ahí, te lo recogen y ya sabés. Aparte sentís cuando pasa el camión y todo".

Pese a que la mayoría de vecinos destaca el cambio, Estela González quedó por fuera. El día que se entregaron los contenedores no pudo recibirlo. "Estuve con mi esposo internado 11 días, lo cual no me permitió hacer los trámites correspondientes", cuenta a El País.

Se enteró de los nuevos contenedores por el grupo de WhatsApp que tienen en el barrio. Cuando tuvo tiempo, fue hasta la intendencia y allí le dieron un número de teléfono. Todavía no pudo llamar. Mientras tanto, quedó en una especie de limbo: no tiene contenedor nuevo como sus vecinos, pero tampoco uno en la calle como tenía antes. Debe salir de su zona donde ya está el nuevo sistema y encontrar donde siga estando el viejo.

"¡Porque en la calle no lo puedo dejar!", dice la mujer.

Capurro

La última zona donde se instaló el nuevo sistema fue en el barrio Capurro. Se repartieron en dos tandas este año, una a fines de enero y la otra a principios de febrero. Allí sí se entregaron los dos tipos de contenedores para cada casa: de residuos mezclados y de reciclables. También podían llevarse composteras.

El sistema lleva poco tiempo en el barrio y si bien entre los consultados predomina la visión positiva sobre el cambio, este no convenció a todos.

Iván Silva asegura que el nuevo sistema es "un atraso". Cuestiona la frecuencia de la recolección: los contenedores de mezclados se recolectan dos veces por semana y los de reciclables una. No le gusta que pasen días sin que le vacíen los contenedores. "La basura hiede", subraya.

Otra vecina de Capurro, Edith Giannino, también tuvo problemas. Hubo un día en que su hija oyó que pasaba el camión y ambas salieron con sus contenedores. Pero el vehículo no se detuvo. Uno de los trabajadores hizo una seña, que interpretaron como que luego iba a volver a pasar. Nunca lo hizo.

"Así que ayer tuvimos que entrar los contenedores con toda la basura", cuenta Giannino.

Pero más allá de esa situación, dice que la limpieza mejoró en la zona, aunque apenas hayan pasado dos semanas. Con los contenedores viejos, solía haber basura en la calle. "Teníamos uno acá enfrente... había una mugre".

Después de comenzar en el oeste de Montevideo, el modelo de los intradomiciliarios se extenderá al este: Malvín y Carrasco serán los próximos barrios.

Foto: Intendencia de Montevideo

Política
2026-02-21T18:58:00

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