Orsi cede cuota de carne en China a Brasil y Australia sin la participación del ministro Fratti
22.09.2026
NUEVA YORK (Uypress/José W. Legaspi)- Uruguay aceptó transferir parte de su cupo cárnico en China a Brasil y Australia. La decisión sorprendió al ministro de Ganadería, que días atrás había relativizado esa posibilidad.
Una decisión del gobierno uruguayo sobre uno de los principales activos comerciales del país terminó siendo conocida públicamente por boca del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Y, horas después, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, aseguró que no estaba enterado.
El episodio involucra la cuota de 324.000 toneladas de carne bovina que China asignó a Uruguay para 2026 y abre interrogantes no solamente comerciales, sino también sobre cómo se procesó la decisión dentro del gobierno.
Después de reunirse con Yamandú Orsi en Nueva York, Lula informó que había agradecido al presidente uruguayo la autorización para que Brasil utilizara parte del excedente de la cuota uruguaya de exportación de carne bovina a China. Reuters confirmó el anuncio realizado por el mandatario brasileño.
La comunicación oficial de Presidencia uruguaya sobre el encuentro, sin embargo, informó que Orsi y Lula dialogaron sobre Mercosur, Celac, multilateralismo y asuntos regionales, pero no mencionó la negociación sobre la cuota cárnica.
Una cuota de 324.000 toneladas
China estableció para Uruguay una cuota de 324.000 toneladas de carne bovina durante 2026. Dentro de ese volumen la carne ingresa pagando un arancel de 12%; las colocaciones que excedan el contingente quedan sometidas a un gravamen considerablemente mayor.
Brasil recibió una cuota mucho mayor, de 1,106 millones de toneladas, pero su gigantesca capacidad exportadora hizo que se aproximara rápidamente al límite disponible.
Uruguay enfrenta la situación contraria: está lejos de utilizar las 324.000 toneladas y resulta improbable que pueda completar el cupo antes de finalizar el año.
La vicecanciller Valeria Csukasi confirmó que Australia consultó primero a Uruguay y posteriormente lo hizo Brasil para saber si el país estaba dispuesto a permitir que parte de su volumen no utilizado pudiera ser aprovechado por ellos.
Uruguay respondió afirmativamente. Sin embargo, la transferencia no depende exclusivamente de Montevideo: Uruguay debe comunicar a Beijing su disposición y será finalmente China la que determine si habilita la utilización del excedente por Brasil y Australia.
Tampoco existe hasta ahora confirmación oficial sobre el volumen que sería transferido. En Brasil se manejaron cifras de alrededor de 80.000 toneladas, pero ese número no fue confirmado por el gobierno uruguayo.
Hace cuatro meses se quería aprovechar toda la cuota
La decisión resulta particularmente significativa por lo que el propio gobierno sostenía hace apenas unos meses.
En mayo, el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gastón Scayola, había calificado las 324.000 toneladas concedidas por China como una oportunidad especialmente favorable para Uruguay.
El objetivo declarado entonces era aumentar la producción y realizar el máximo esfuerzo para aprovechar el espacio obtenido. Scayola destacaba incluso que la decisión china favorecía especialmente a Uruguay frente a grandes competidores internacionales como Brasil y Australia.
Cuatro meses después, son precisamente Brasil y Australia quienes solicitan utilizar una parte del espacio que Uruguay no conseguirá aprovechar.
Existe una explicación económica atendible: si Uruguay no puede completar el cupo durante 2026, dejar decenas de miles de toneladas sin utilizar tampoco genera beneficio alguno para el país.
Pero eso conduce inevitablemente a otra pregunta: ¿qué obtiene Uruguay a cambio?
Fratti: "Yo no tengo conocimiento"
El aspecto políticamente más llamativo apareció cuando se consultó al ministro responsable precisamente del sector ganadero. Desde Roma, donde participaba de actividades de la FAO, Alfredo Fratti aseguró a semanario Búsqueda que no conocía la decisión.
"Yo no tengo conocimiento", respondió el ministro, quien agregó que el anuncio realizado por Lula "sería una novedad". La respuesta adquiere mayor importancia porque pocos días antes Fratti había sido interrogado sobre versiones acerca de eventuales intercambios de cuotas entre Brasil y Uruguay.
El ministro las relativizó. "Son conversaciones de pasillo. Si no están los negociadores, queda como una charla de café", afirmó entonces, y aseguró que "formalmente no hay nada".
Pocos días después, el presidente de Brasil agradecía públicamente a Orsi la autorización uruguaya.
¿Qué recibe Uruguay?
Durante julio había circulado además otra posibilidad: que Uruguay cediera parte de su disponibilidad en China mientras Brasil facilitaba espacio dentro de la cuota correspondiente a las exportaciones de carne hacia la Unión Europea previstas en el acuerdo Mercosur-UE.
Hasta ahora no está confirmado públicamente que exista esa compensación ni qué contrapartida concreta recibiría Uruguay.
Ese dato resulta central. Brasil necesita ampliar su capacidad de acceso al mercado chino y Uruguay dispone de algo que su vecino necesita. La cesión de un cupo que de otra manera quedaría sin utilizar puede constituir una herramienta razonable de negociación.
Pero precisamente por eso deberían conocerse sus condiciones. ¿Cuántas toneladas está dispuesto Uruguay a ceder? ¿Qué recibe a cambio? ¿Existe reciprocidad de Brasil en la distribución de otras cuotas? ¿Participaron INAC y el Ministerio de Ganadería en la negociación? ¿Fue una decisión exclusivamente de Presidencia y Cancillería?
Las interrogantes adquieren mayor relevancia porque se trata del principal rubro agroexportador del país y de un mercado decisivo para Uruguay. China fue en 2025 el principal destino de las exportaciones uruguayas de bienes y compró carne bovina por casi US$ 724 millones.
No se está discutiendo, por tanto, un detalle administrativo. Uruguay está decidiendo qué hacer con una ventaja comercial que China le concedió, que el propio gobierno consideraba estratégica hace pocos meses y que ahora quieren aprovechar dos de los mayores competidores internacionales de la carne uruguaya.
Puede haber razones comerciales suficientes para hacerlo. Pero esas razones, las condiciones negociadas y las eventuales contrapartidas deberían ser explicadas.
Y queda una pregunta elemental: ¿El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, estaba al corriente de esta resolución y cuáles son sus fundamentos?
Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias