A 107 años de Gobello, el hombre que llevó el lunfardo a los libros
26.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress/JWL)- El escritor José Gobello, convirtió el habla popular rioplatense en objeto de estudio. Borges discutió sus ideas y Oscar Conde sostiene que prácticamente fundó la "lunfardología".
Se cumplen 107 años del nacimiento de José Gobello, escritor, periodista, ensayista y uno de los investigadores fundamentales del lunfardo. Había nacido en 1919, en Martínez, provincia de Buenos Aires, hijo de inmigrantes italianos y en un hogar humilde. Murió en octubre de 2013, a los 94 años.
Su vida terminó identificándose con una idea sencilla: "El pueblo agranda el idioma". La frase se convirtió también en lema de la Academia Porteña del Lunfardo, que Gobello fundó en 1962 junto con escritores e investigadores como León Benarós y Luis Soler Cañas.
Pero su verdadera importancia estuvo en haber entendido algo que hoy puede parecer evidente y entonces no lo era: las palabras nacidas en las calles, los conventillos, el puerto, las cárceles, el tango y la inmigración también contaban la historia de una sociedad.
Gobello no quería congelar el lunfardo en el Buenos Aires del compadrito. Lo estudió como una lengua popular en permanente transformación. Por eso su trabajo terminó alcanzando incluso los lunfardismos del rock y la cumbia villera.
Su libro Lunfardía, publicado en 1953, marcó un punto de inflexión. A partir de allí siguieron diccionarios, estudios etimológicos y trabajos sobre tango y lenguaje popular: Breve diccionario lunfardo, Diccionario lunfardo, Nuevo diccionario lunfardo, Vocabulario ideológico del lunfardo, Novísimo diccionario lunfardo y Diccionario del habla de Buenos Aires, entre muchos otros.
El escritor y especialista Oscar Conde llegó a formular un reconocimiento particularmente significativo. Recordó que hasta mediados del siglo XX aquel universo era prácticamente ignorado por lingüistas y académicos y sostuvo que, si Gobello no había inventado el lunfardo, en cierto modo había "inventado" su estudio. Para Conde, Lunfardía constituye el comienzo verdadero de la lunfardología.
La discusión con Borges
Jorge Luis Borges ofrece un contrapunto mucho más interesante que un elogio convencional.
Borges desconfiaba del lunfardo y llegó a ironizar diciendo que era una invención de Gobello y del dramaturgo Alberto Vacarezza. También lo definió mordazmente como la "tecnología de la furca y la ganzúa".
Gobello, lejos de eludir aquella discrepancia, terminó encontrando un punto de contacto con Borges. Admitía que, entendido como una manera completa de hablar atribuida a compadritos y malevos, buena parte del lunfardo había sido una construcción literaria alimentada por el teatro, el periodismo y las letras de tango.
La paradoja es formidable: Borges quiso burlarse de Gobello diciendo que prácticamente había inventado el lunfardo y, décadas después, Conde convirtió aquella ironía en reconocimiento: no inventó las palabras, pero contribuyó decisivamente a construir el campo intelectual que permitió estudiarlas.
También compartió la Academia con figuras de enorme gravitación cultural, desde Nicolás Olivari y César Tiempo hasta Sebastián Piana, Edmundo Rivero y, posteriormente, Horacio Ferrer.
Gobello encontraba precisamente en el tango uno de los grandes laboratorios del idioma popular. Veía en Pascual Contursi y Mi noche triste un momento decisivo: el lunfardo abandonaba la conversación cotidiana para convertirse también en literatura cantada. Después vendrían Celedonio Flores, Discépolo, Manzi y tantos otros. En Horacio Ferrer reconocía al gran poeta del tango moderno, capaz de recurrir al lunfardo no como obligación pintoresquista sino como recurso literario.
Durante décadas Gobello investigó, escribió, discutió y hasta realizó tareas materiales en la Academia que había ayudado a crear. Recordaría que había trabajado por ella como si fuese suya y que incluso había barrido sus pisos.
Tal vez por eso prefería una definición bastante menos solemne que la de filólogo o académico: se consideraba un "jornalero del tango y del lunfardo".
A 107 años de su nacimiento, su legado puede resumirse en aquella frase que eligió como bandera. Porque las academias pueden registrar las palabras y los diccionarios explicar su significado. Pero Gobello dedicó su vida a demostrar algo anterior y más elemental: antes que los académicos, es el pueblo el que agranda el idioma.
José W. Legaspi