AEBU: La propuesta para el BSE es siniestra

24.02.2026

MONTEVIDEO (Uypress) - El gremio bancario marca su posición sobre el planteo de venta del Banco de Seguros del Estado, "desprotege a los uruguayos y regala un buen negocio".

EDITORIAL

En los últimos días ha resurgido desde el ámbito político una iniciativa que, disfrazada de supuesta «modernidad», pretende el desmantelamiento del principal instrumento de protección de los uruguayos: la venta del Banco de Seguros del Estado (BSE). Con una ligereza que asombra, se nos dice que el banco es una «joya de la abuela», que debemos sacrificarla para cubrir urgencias sociales, queriendo imponer un relato tan falso como peligroso.

El BSE no está guardado en un cofre para ser subastado al mejor postor, sino que es un motor del desarrollo del país y la protección de los uruguayos. Vender el BSE no es «sacrificar algo», es dejar al Uruguay sin red de contención en accidentes de trabajo, privatizar la única empresa aseguradora que asume el pago de las rentas vitalicias de la seguridad social, vender la principal herramienta que protege a los productores sobre los eventos climáticos, y perder un actor fundamental en los seguros competitivos cuyas ganancias se vuelcan a Rentas Generales para financiar políticas públicas. 

La idea del senador proponente no es nueva y tiene larga tradición en el Partido Nacional. La desmonopolización del BSE se desarrolló en el gobierno de Lacalle Herrera, pero -aún más atrás en el tiempo- fueron los nacionalistas quienes se enfrentaron a su nacimiento. Hoy el BSE existe por la decisión firme de don José Batlle y Ordóñez quien, en profunda defensa del interés nacional, impulsó su creación para frenar la fuga de ganancias al extranjero, con un claro mensaje: «Nos estamos dejando sacar la plata como bobos».

Ser leal al Uruguay es defender las herramientas que funcionan y dan ganancia. Con un superávit récord de US$ 200 millones y transferencias a Rentas Generales por US$ 100 millones en el último período, el BSE es un pilar de nuestra soberanía. Es un engaño decir que se busca plata para la pobreza infantil mientras se entrega un mercado donde el Estado ostenta el 73,1 % de participación a empresas privadas extranjeras. Justicia es que la ganancia de los seguros de los uruguayos se quede aquí para hospitales y escuelas y no que se vaya en dividendos al exterior.

El senador nos ofrece un espejismo: «Vendo el banco y hago liceos». Esta es una falsa opción diseñada para manipular nuestra sensibilidad. No dice que, una vez que gastes ese dinero del remate, te quedarás sin liceos nuevos y sin los millones de dólares que el BSE vierte año a año al presupuesto nacional.

Es una falsa dicotomía proponer que debe elegirse entre el BSE y los niños pobres, además de una administración ruinosa del patrimonio de nuestros hijos. El BSE es, precisamente, quien evita que más familias caigan en la pobreza cuando el sostén del hogar sufre un accidente. Usar la necesidad de los niños como escudo humano para un negocio privado de 1400 millones de dólares es una degradación ética siniestra.

El senador habla de «normalizar utilidades». En el lenguaje humano, eso significa priorizar el lucro sobre la salud. El BSE cumple un rol que el sector privado jamás asumirá: la rehabilitación integral y la reinserción laboral de excelencia. Nuestro Sanatorio es vanguardia regional y referencia nacional en la atención y rehabilitación de accidentes de trabajo. Si el sistema se privatiza, el dolor del accidentado se convertirá en un simple «margen neto sobre primas», una variable de ajuste para el accionista del exterior.

La historia y los números nos dan la razón. A pesar de la desmonopolización de 1993, el BSE compite de igual a igual con multinacionales y lidera el mercado libre (Autos, Incendio, Vida) con eficiencia operativa. No sobrevive por el monopolio: lidera por confianza y solvencia. Hoy es la única aseguradora que asume el riesgo de las rentas vitalicias de las AFAP, y constituye un factor fundamental del funcionamiento del sistema de seguridad social  al garantizar que los uruguayos cobren su jubilación durante toda su vida.

No tenemos dudas de que, si existiera voluntad real de enfrentar el problema de la pobreza infantil, pondríamos seriamente en la discusión el análisis de la contribución de los sectores con ganancias extremas que hoy existen en el Uruguay. Empresas como los bancos, con ganancias que superan los mil millones de dólares, o ciudadanos con patrimonio millonario, deberían contribuir a resolver este dramático problema del país. Para buscar soluciones se requiere voluntad política y priorizar al país. No a los intereses de los poderosos y privilegiados. El Banco de Seguros del Estado es nuestro escudo de protección colectiva. No es una joya de la abuela, es el patrimonio de nuestros hijos.

Desde AEBU, como lo hemos hecho históricamente, defenderemos el patrimonio de todos los uruguayos y muy particularmente la banca pública y su función social. Artigas nos advirtió: «No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad». El senador propone exactamente lo contrario: rematar el futuro para maquillar el presente.

El patrimonio no se remata, se defiende.   

 

Imagen: Hospital del Banco de Seguros del Estado (BSE)  - Ricardo Antúnez / adhocFOTOS (Archivo, 2022)

Trabajadores
2026-02-24T10:03:00

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