AEBU: Lactancia: revisar la normativa laboral
MONTEVIDEO (Uypress) - La doctora en Derecho Romina Gallardo cuestionó el desfasaje entre la normativa laboral sobre lactancia y la vida real de las trabajadoras, y reafirmó un rol activo de los sindicatos.
El decreto que habilita las dos medias horas diarias por lactancia data de 1954 y fue pensado para las obreras de aquella época. Así lo recordó Romina Gallardo en el conversatorio organizado por las comisiones de Salud y de Género, Equidad y Diversidad de AEBU. Desde entonces solo cambió la forma de certificar el beneficio.
Gallardo es doctora en Derecho y Ciencias Sociales, magíster en Políticas Públicas y Feminismos y docente en las facultades de Derecho y Odontología de la Udelar. Propuso abordar los cuidados y la lactancia desde un enfoque de salud con perspectiva feminista y de género, en diálogo con el resto de la mesa.
Para ella, esa norma no contempla la diversidad de tareas que hoy realizan las mujeres. Mencionó a médicas de guardia, cirujanas en jornadas largas y policías en operativos de calle. También a quienes trabajan en la informalidad, como las feriantes, que quedan fuera de cualquier protección legal.
Las salas de lactancia, señaló, tienen escasa practicidad, porque pocas personas pueden llevar a su bebé al lugar de trabajo. Las dos medias horas pueden unirse para entrar más tarde o salir antes, pero muchas trabajadoras desconocen esa posibilidad y hay empleadores que no la aplican.
Recordó el caso de una trabajadora a la que representó y que resignó el derecho ante el temor a perder el empleo. De ahí su planteo sobre el papel de los sindicatos, ya que las mujeres solas difícilmente puedan sostener ese reclamo frente a la empresa.
Sobre los debates dentro del feminismo, advirtió que ciertos sectores institucionales cuestionan la extensión de las licencias por entender que refuerzan el rol de la mujer como cuidadora. Como alternativa proponen ampliar la institucionalización de la primera infancia, con más CAIF y centros que reciban bebés cada vez más pequeños.
La investigación que publicó junto a otros autores por Fundación de Cultura Universitaria recoge entrevistas a trabajadoras. Allí aparece otra mirada: quieren más tiempo sin dejar de trabajar. Muchas describen que deben elegir entre certificarse o volver al empleo y abandonar la lactancia.
Un tercer eje fue el equilibrio entre los derechos de las mujeres y los de las infancias. Sostuvo que el interés superior del niño se invoca de forma selectiva y que en materia de alimentación implica el acceso a la lactancia humana. Al mismo tiempo pidió no trasladar culpa a las mujeres.
Muchas lactancias deseadas no prosperan por factores ajenos a las familias, entre ellos la atención en el momento del nacimiento. La carga, observó, recae de manera excesiva sobre la mujer.
Introdujo además una mirada de clase. Una lactancia exitosa suele ser un privilegio, igual que el acceso a una asesora especializada. Puso como ejemplo el trabajo del Pereira Rossell, sostenido por la iniciativa de una partera que se formó por decisión propia, sin una política institucional detrás.
Cerró con interrogantes sobre el valor social del trabajo de cuidados. Preguntó qué se lee en un currículum cuando aparece un hueco de años por maternidad y qué estigma enfrenta un varón que decide cuidar. Retomó la idea de la lactancia como un debe social del mundo del trabajo.
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Imagen: Portal de de AEBU - Javier Pérez Seveso
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias