AEBU e INISA: Una puerta que queda abierta
14.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress) - El convenio entre AEBU e INISA genera experiencias laborales para jóvenes que transitan medidas socioeducativas, con acompañamiento y herramientas para su inserción social.
El trabajo puede convertirse en una puerta de entrada a nuevas oportunidades. Esa es una de las premisas del Programa de Inserción Social y Comunitaria de INISA, que acompaña a jóvenes en su tránsito hacia el egreso de las medidas socioeducativas y articula experiencias educativas, comunitarias y laborales.
En diálogo con Camacuá Diario, Nicolás Paciello, subdirector del programa, explicó que el objetivo es que las y los jóvenes puedan acceder a una primera experiencia laboral mientras cumplen su medida. Para eso, INISA desarrolla convenios con instituciones públicas, empresas privadas y organizaciones sindicales.
"La intención es que los jóvenes puedan tener una primera experiencia laboral", señaló Paciello. Las pasantías pueden comenzar durante la medida socioeducativa y continuar luego del egreso, según las condiciones de cada convenio. Si la persona continúa estudiando, algunos acuerdos permiten extender la experiencia y pasar a un régimen de beca.
El trabajo, explicó, no se concibe únicamente como una salida laboral. También implica aprender las reglas y responsabilidades de un empleo formal: cumplir horarios, avisar ante una demora, capacitarse y relacionarse con compañeras y compañeros de trabajo.
"La experiencia más rica viene de ese lugar", sostuvo. Para Paciello, el intercambio cotidiano permite que las y los jóvenes conozcan otras realidades, pero también que quienes trabajan con ellos puedan conocer sus historias y cuestionar prejuicios construidos previamente.
AEBU, una experiencia sostenida
El convenio entre AEBU e INISA comenzó en 2013 y la primera incorporación se concretó al año siguiente. Desde entonces, nueve jóvenes han transitado experiencias de pasantía en el sindicato, según explicó Paciello, quien destacó los resultados positivos de este proceso.
La continuidad de los convenios también permite que una experiencia individual se transforme en una oportunidad para quienes vienen después. Paciello lo resume con una imagen que utiliza al preparar a cada joven para comenzar una pasantía: "Ustedes van a un lugar donde la puerta está abierta porque el joven o la joven que estuvo anteriormente hizo las cosas bien y dejó la puerta abierta para que vengas vos".
Y agrega: "Lo mismo te pido a ti: que dejes la puerta abierta, porque atrás tuyo va a venir alguien que está igual, mejor o peor que tú".
Para el subdirector, esa continuidad depende tanto del desempeño de quienes realizan las pasantías como del compromiso de las instituciones que reciben a las y los jóvenes. En ese sentido, agradeció especialmente a AEBU y a las demás organizaciones que sostienen estos procesos.
Mucho más que un empleo
El programa trabaja desde una perspectiva integral. El acompañamiento no termina en el lugar de trabajo: educadoras y educadores realizan visitas semanales, mantienen contacto con las referencias laborales y también pueden realizar visitas domiciliarias para conocer el entorno de cada joven.
"No solamente todo lo laboral, sino tratar de abarcar desde nuestro programa la atención desde un lugar integral", explicó Paciello. Los equipos también abordan situaciones vinculadas con la continuidad educativa, la vivienda, la salud u otras dificultades que puedan incidir en el proceso de egreso.
Ese acompañamiento se adapta a cada situación. Algunas personas realizan la pasantía mientras permanecen privadas de libertad y son trasladadas por INISA; otras cumplen medidas no privativas y concurren desde sus domicilios. La evolución del proceso laboral incluso puede incidir en la modificación de la medida socioeducativa.
El programa también procura que cada experiencia deje herramientas para el futuro. Al finalizar una pasantía, se busca que la institución entregue una recomendación que incluya no solo la valoración del desempeño, sino también las tareas realizadas, los cursos y los aprendizajes adquiridos.
Esas referencias pueden ser decisivas para conseguir un empleo posterior. Paciello contó que algunas personas han concursado y accedido a puestos en organismos del Estado, mientras que otras fueron convocadas por empresas o emprendimientos que conocieron su desempeño durante la pasantía.
"La pasantía les sirve como base de ese currículum a futuro", afirmó.
Cambiar la mirada
Una parte central del trabajo consiste en preparar también a los espacios que reciben a las y los jóvenes. Ante un nuevo convenio o la incorporación a un área diferente, INISA realiza encuentros con quienes serán sus compañeras y compañeros de trabajo.
Paciello explicó que esas instancias, denominadas de "sensibilización", buscan responder preguntas y abordar los prejuicios, temores y tabúes que pueden aparecer antes de la incorporación.
"Cuando nosotros nos callamos y nos empiezan a preguntar quiénes van a ser los futuros compañeros de trabajo, ahí empiezan a aparecer los prejuicios, los tabúes, los miedos", relató.
La experiencia, sin embargo, suele modificar esas percepciones. Con el paso del tiempo, la persona deja de ser vista como "el gurí de INISA" o "la gurisa de INISA" y pasa a ser una compañera o un compañero más.
"Al tiempo que comienzan los pasantes son uno más", resumió Paciello. Incluso, cuando llega el momento de finalizar una pasantía, puede aparecer el deseo de que la persona permanezca, como resultado de los vínculos construidos durante el año de trabajo.
Oportunidades para cambiar
Paciello remarcó que las historias de las y los jóvenes no comienzan con la infracción que motivó la medida judicial. "La vida de los jóvenes que nosotros atendemos en INISA no comienza el día que cometen una infracción", afirmó.
Cada persona llega con una historia, un entorno y determinadas condiciones sociales. Desde esa perspectiva, el trabajo de INISA busca ofrecer herramientas para que el egreso permita construir otros caminos y favorecer una reinserción social desde un lugar diferente.
Para Paciello, el programa fue también una experiencia que transformó su propia mirada profesional. Antes de integrarse al área, trabajaba en privación de libertad. Al observar el cambio que experimentaban jóvenes al pasar de esa situación a convertirse en trabajadores, decidió solicitar su traslado.
"Yo dije: yo quiero estar en ese lugar, trabajar desde ese lugar", recordó.
La apuesta, en definitiva, combina acompañamiento institucional, formación y acceso al trabajo, pero también apunta a transformar vínculos y miradas. "El mérito muchas veces es de ellos", destacó Paciello, al reivindicar el esfuerzo de quienes transitan estas experiencias.
Los convenios con organizaciones como AEBU muestran así que la inserción laboral puede ser parte de un proceso más amplio: una oportunidad concreta para ejercer derechos, construir autonomía y ampliar horizontes, pero también una responsabilidad colectiva de toda la comunidad para que esas puertas permanezcan abiertas.
Imagen: Nicolás Paciello de INISA - Javier Pérez Seveso
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias