CNG de AEBU: La vida en el centro
27.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress) - En el conversatorio por los 30 años de la Comisión de Género, Equidad y Diversidad de AEBU, la economista Mariana García Grisoni planteó la necesidad de ampliar la mirada sindical sobre el trabajo, los cuidados y la igualdad.
Las comisiones de género tienen un papel fundamental en la construcción de espacios de escucha y reflexión colectiva que permitan transformar experiencias individuales en acción política. Así lo sostuvo Mariana García Grisoni, licenciada en Economía, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, socia de la cooperativa Comuna e integrante del Espacio de Economía Feminista de Uruguay.
Durante su exposición en el conversatorio «30 años después: ¿avances reales o espejismos de igualdad?», organizado en Sala Camacuá, por la Comisión de Género, Equidad y Diversidad de AEBU, destacó que estos ámbitos permiten «politizar esas experiencias» y construir herramientas para las luchas sindicales. En particular, subrayó la importancia de generar espacios donde las mujeres puedan expresarse, ser escuchadas y reconocer el valor de sus aportes.
Desde la economía feminista, García Grisoni señaló que las relaciones de género son también relaciones de poder que atraviesan tanto la producción como la reproducción de la vida. El trabajo doméstico y de cuidados, históricamente feminizado, invisibilizado y desvalorizado, sostiene el funcionamiento de la economía y de la sociedad. Por eso, afirmó, no alcanza con reconocerlo: es necesario comprender cómo se articula con el empleo y la organización del trabajo.
Al reflexionar sobre los desafíos pendientes, cuestionó que la igualdad se mida tomando como referencia un modelo de trabajador siempre disponible, autosuficiente y sin responsabilidades de cuidado. «Uno de los desafíos que siguen pendientes es reinventar cuál es ese espejo en el que nos queremos mirar, hacia dónde se quiere ir», expresó, al proponer una transformación más profunda de las formas de organizar el trabajo y la vida.
En ese camino, reivindicó la potencia del sindicalismo para ampliar la disputa tradicional entre capital y trabajo hacia una disputa «capital-vida», que contemple las condiciones laborales, los tiempos de cuidado y las necesidades de la vida personal y colectiva. También destacó la negociación colectiva como un espacio privilegiado para discutir qué trabajo se reconoce, cómo se distribuyen sus tiempos y qué condiciones permiten sostener la vida.
Finalmente, García Grisoni valoró el aporte de las comisiones de género a la construcción de reivindicaciones que pueden traducirse en conquistas colectivas, cambios normativos y ampliación de derechos para otros colectivos. Un desafío que, sostuvo, exige partir de las realidades específicas de cada organización y seguir transformando las relaciones de poder que atraviesan el trabajo, los cuidados y la salud laboral.
Imagen: Mariana García Grisoni - Javier Pérez Seveso
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias