CANELONES / AGUA RURAL
Canelones construye pozos comunitarios para familias rurales afectadas por la sequía
30.05.2026
CANELONES (Uypress) – El Gobierno de Canelones avanza en la construcción de pozos semisurgentes comunitarios para atender las necesidades de familias rurales que aún enfrentan dificultades de acceso al agua potable como consecuencia de las sequías que afectaron al país entre 2020 y 2024.
La iniciativa supone una inversión de $ 7.800.000 y apunta a dar respuestas estructurales a pobladores rurales que durante años debieron recurrir a abastecimiento externo, tanques, bidones o apoyo de organismos públicos para cubrir necesidades básicas de consumo doméstico.
En esta etapa, la Intendencia informó la construcción de un pozo en Juanicó que beneficiará a tres familias de la zona. Se trata de uno de los pozos más profundos realizados hasta el momento, con 75 metros de profundidad y 10 pulgadas de ancho.
El director general de la Agencia de Desarrollo Rural del gobierno departamental, Gustavo González, explicó que el proyecto surgió a partir de planteos realizados al intendente por familias rurales con problemas de acceso al agua. Según indicó, el plan prevé la construcción de 40 pozos y está dirigido a unas 225 familias que presentan dificultades para contar con agua para consumo humano.
Los criterios de selección se basan en información del Centro Coordinador de Emergencias Departamental de Canelones, que desde hace tiempo trabaja con pobladores rurales afectados por la falta de agua. La prioridad está puesta en familias que solicitaron asistencia con mayor frecuencia y que además se encuentran en situación de vulnerabilidad.
El enfoque elegido por la Intendencia es comunitario. Los pozos no están pensados únicamente para una vivienda aislada, sino para ser compartidos por más de una familia, de modo de ampliar el alcance de la inversión y generar soluciones permanentes en zonas donde la red de agua potable no llega o resulta insuficiente.
Una de las vecinas beneficiarias en Juanicó, María Machado, relató que su pozo se secó y se desmoronó como consecuencia de la sequía. Durante un tiempo, OSE les llevaba cada tres meses un tanque de 600 litros y luego la Agencia de Desarrollo Rural comenzó a apoyar con suministro de agua. A partir de esa situación, la familia solicitó una solución más estable al gobierno departamental.
Su esposo, Luis Riguetti, destacó el impacto cotidiano de la obra. Dijo que a partir del nuevo pozo podrán bañarse con normalidad y dejar de trasladar bidones de agua desde el trabajo para contar con agua potable en la vivienda.
La Intendencia señaló que los pozos serán registrados ante la Dirección Nacional de Aguas, lo que permite ordenar el uso del recurso hídrico y dar seguimiento a su aprovechamiento. González sostuvo que se trata de obras duraderas y que el registro es parte del cuidado del recurso.
El proyecto se inscribe en una discusión más amplia sobre agua, ruralidad y adaptación climática. Las sequías recientes dejaron en evidencia la vulnerabilidad de muchas familias del medio rural que no cuentan con acceso estable al agua para consumo humano, aun en departamentos con fuerte tradición productiva y cercanía al área metropolitana.
Canelones había anunciado a comienzos de año la construcción de pozos semisurgentes para garantizar agua en zonas rurales, en coordinación con organismos como OSE y con una mirada de largo plazo sobre la crisis hídrica. La comunicación actual amplía el alcance del plan y confirma que el problema persiste más allá de la emergencia más visible.
La falta de agua no afecta únicamente la producción. También condiciona la vida cotidiana, la higiene, la salud, la permanencia en el campo y la dignidad de las familias. En ese sentido, los pozos comunitarios aparecen como una respuesta concreta a una necesidad básica que muchas veces queda fuera del debate urbano sobre infraestructura.
El desafío será sostener el plan, registrar correctamente las perforaciones, controlar la calidad del agua y asegurar que las soluciones no dependan solo de obras puntuales, sino de una política permanente de acceso al agua en el medio rural.
La experiencia de Juanicó muestra el alcance humano de la medida. Detrás de cada perforación hay familias que durante años vivieron con agua racionada, dependieron de repartos o trasladaron bidones para resolver necesidades elementales. Para ellas, un pozo no es solo infraestructura: es autonomía, salud y permanencia en el territorio.
La construcción de estos pozos confirma que la crisis hídrica dejó efectos duraderos y que la respuesta pública debe combinar emergencia, planificación y cuidado del recurso. En Canelones, el agua vuelve a colocarse como una condición básica para que la vida rural siga siendo posible.
Imagen: Portal Gobierno de Canelones
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias