Facultad de Ingeniería (Udelar)
Casupá tendrá agua suficiente, pero alertan por cianobacterias
05.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Ingeniería concluyó que el embalse tendría reservas incluso ante sequías severas, pero advierte riesgos para la calidad del agua y reclama controlar nutrientes.
Según informa diario El Observador, los primeros estudios realizados por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República sobre la proyectada represa de Casupá concluyen que no existirían problemas relevantes de disponibilidad de agua, incluso frente a escenarios de sequía, pero advierten que la calidad del futuro embalse constituirá uno de los puntos más sensibles del proyecto debido al riesgo de proliferación de algas y cianobacterias.
Los trabajos fueron elaborados por el Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental (IMFIA), en el marco de un convenio firmado con el Ministerio de Ambiente para aportar información técnica al proceso de evaluación de la represa. Los primeros seis reportes llegaron a manos de un productor de Casupá mediante un pedido de acceso a la información pública y fueron analizados por por el medio citado.
La obra, una de las prioridades del gobierno de Yamandú Orsi en materia de abastecimiento de agua potable, continúa bajo evaluación del Ministerio de Ambiente. OSE no adjudicará la licitación hasta obtener la Autorización Ambiental Previa.
El proyecto fue clasificado ambientalmente en categoría C, que exige el mayor nivel de evaluación, y será financiado por CAF. La inversión prevista ronda los US$ 130 millones y la represa permitiría almacenar aproximadamente 118 millones de metros cúbicos de agua, formando un espejo de unas 2.126 hectáreas.
Agua suficiente, incluso frente a una sequía
Una de las principales preguntas que buscaban responder los investigadores era si el arroyo Casupá dispone del caudal necesario para sostener un embalse de las dimensiones previstas.
Para determinarlo desarrollaron un modelo de balance hídrico diario que reproduce el comportamiento de la represa -ingresos, pérdidas, almacenamiento y descargas- durante un extenso período histórico comprendido entre 1988 y 2024.
Los resultados indican que el agua disponible en la cuenca sería abundante. Según las simulaciones, el embalse permanecería aproximadamente 80% del tiempo por encima de los 100 metros de cota, muy cerca de su máximo de vertido, establecido en 101 metros.
El modelo incluye además la histórica sequía de 2023, que llevó al sistema metropolitano de abastecimiento de agua potable a una situación crítica.
Incluso bajo esas condiciones, Casupá habría conservado una reserva considerable. En toda la simulación histórica, el nivel mínimo absoluto se ubicó en 95,5 metros, por lo que los investigadores no identificaron un escenario en el que el cuerpo de agua estuviera próximo a agotarse.
El estudio también evaluó la capacidad de la represa para mantener el caudal ambiental aguas abajo y garantizar un mínimo de 3 metros cúbicos por segundo en Fray Marcos.
Debido al aporte natural de los cursos de agua, las válvulas de la represa podrían permanecer cerradas más de la mitad del tiempo. Cuando fuera necesario liberar agua, el caudal medio requerido sería de 0,9 metros cúbicos por segundo y el máximo puntual alcanzaría 4,4 metros cúbicos por segundo.
La infraestructura proyectada puede descargar hasta 11 metros cúbicos por segundo, por lo que existiría margen suficiente para cumplir esas exigencias.
El problema pasa de la cantidad a la calidad
Los resultados cambian cuando el análisis se traslada de la cantidad disponible a la calidad del agua. La creación de la represa transformará un curso de agua en movimiento en un gran cuerpo de agua relativamente quieta. Ese cambio modifica el comportamiento de nutrientes como nitrógeno y fósforo y puede generar condiciones favorables para el crecimiento de algas.
Los investigadores utilizaron un modelo ecológico para simular los ciclos de nitrógeno, fósforo y fitoplancton. El resultado señala un riesgo latente de proliferación de algas y cianobacterias dentro del futuro embalse.
Las áreas particularmente vulnerables serían las menos profundas, fundamentalmente los brazos correspondientes a los arroyos Casupá y Millán, donde podrían registrarse mayores concentraciones de clorofila-a, utilizada como indicador de abundancia de algas.
Otro riesgo durante primavera y verano
El estudio identifica además un segundo fenómeno que podría afectar la calidad. Durante la primavera y el verano se produciría una estratificación térmica del embalse: una capa superficial de agua más cálida quedaría separada de otra más fría ubicada a mayor profundidad.
En esas condiciones puede producirse una reducción importante del oxígeno disuelto en las capas profundas, deteriorando la calidad del agua disponible en esas zonas.
Por eso, los resultados indican que no alcanzará simplemente con construir la represa y almacenar agua. Será necesaria una gestión activa del embalse y, sobre todo, actuar sobre las fuentes de contaminación existentes en la cuenca.
Reducir nutrientes puede cambiar el escenario
Uno de los resultados más relevantes de las simulaciones muestra cuánto podría mejorar la situación si se reducen los nutrientes que llegan desde las actividades desarrolladas en la cuenca.
Si esos aportes disminuyeran 50%, la concentración media de clorofila-a caería aproximadamente 46% en el brazo Casupá, 44% en el brazo Millán y 38% en el cuerpo principal del embalse.
La conclusión refuerza una condición que ya estaba incorporada al proyecto de OSE: Casupá deberá cumplir un "doble cometido". Además de regular y almacenar los caudales, tendrá que garantizarse la calidad mediante una adecuada gestión del embalse y medidas de protección sobre su cuenca de aporte.
Entre las alternativas consideradas figura la conformación de un área protegida en la cuenca alta del arroyo Casupá.
Los informes de Ingeniería aportan así dos conclusiones diferentes sobre uno de los proyectos más controvertidos del actual gobierno. Por el lado de la cantidad, las simulaciones respaldan la capacidad de Casupá para disponer de reservas suficientes, incluso atravesando períodos críticos como la sequía de 2023. Por el lado de la calidad, en cambio, advierten que el futuro embalse requerirá una gestión cuidadosa y una reducción efectiva de la contaminación de la cuenca para contener el riesgo de algas y cianobacterias.
Foto: Arroyo casupá, zona inundable para la represa / Mauricio Zina / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias