TECNOLOGÍA / CHINA

China busca que la inteligencia artificial cree empleo y no destruya salarios

13.07.2026

PEKÍN (Uypress) – China decidió colocar el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo en el centro de su nueva estrategia laboral. En lugar de tratar la automatización solo como una herramienta de productividad, el gobierno busca que el desarrollo tecnológico también sirva para crear puestos de trabajo, capacitar trabajadores y reforzar los mecanismos de protección social.

El Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social presentó un plan para el período 2026-2030, dentro del 15.º Plan Quinquenal, que fija metas en empleo, seguridad social, formación técnica, relaciones laborales y servicios públicos.

Uno de los puntos más relevantes es la mención explícita a la inteligencia artificial. El plan prevé implementar un programa de creación de empleo vinculado a la IA, ampliar mecanismos de protección por lesiones laborales, mejorar los criterios de ajuste de los salarios mínimos y reforzar derechos en nuevas formas de trabajo.

La orientación marca una diferencia con la lectura predominante en muchas economías occidentales, donde la IA suele aparecer asociada a recortes de personal, sustitución de tareas y reducción de costos laborales. En el caso chino, el discurso oficial intenta presentar la tecnología como una herramienta para generar nuevos empleos y mejorar la calidad del trabajo.

China también busca ampliar la capacitación laboral. El plan prevé fortalecer la formación vocacional, certificar competencias y preparar a millones de trabajadores para sectores de mayor productividad, incluidos la economía digital, la manufactura avanzada, los servicios modernos y las actividades vinculadas a nuevas tecnologías.

El objetivo oficial es evitar que la transición tecnológica deje fuera del mercado laboral a sectores amplios de la población. Para eso, Pekín plantea combinar adopción de IA, formación profesional, estabilidad del empleo, seguridad social y políticas salariales.

El nuevo plan aparece en un contexto económico delicado. China enfrenta presión sobre el empleo juvenil, crecimiento de modalidades laborales flexibles, expansión de la economía de plataformas y dificultades para garantizar protección social plena a trabajadores independientes, repartidores, conductores y otros sectores vinculados a nuevas formas de empleo.

Esa realidad explica por qué el gobierno intenta combinar innovación tecnológica con estabilidad social. La IA puede aumentar productividad, mejorar servicios públicos y abrir nuevas ocupaciones, pero también puede dejar sin empleo a trabajadores administrativos, técnicos, operarios y personal de servicios si las empresas la utilizan exclusivamente para sustituir mano de obra.

En los últimos meses, tribunales chinos también enviaron señales en esa dirección. Algunos fallos han planteado que el desarrollo de la inteligencia artificial debe orientarse a liberar fuerza laboral y mejorar el sustento de la población, pero sin desconocer derechos legítimos de los trabajadores ni justificar despidos automáticos.

Ese antecedente es relevante porque muestra que la política china no se limita a declaraciones generales. El Estado empieza a establecer un marco en el que la adopción tecnológica debe convivir con obligaciones laborales, controles públicos y mecanismos de protección social.

La estrategia también refuerza una discusión global: quién se queda con los beneficios de la automatización. Si la IA mejora la productividad pero las ganancias quedan concentradas únicamente en empresas y propietarios de capital, el resultado puede ser más desigualdad. China intenta presentar un modelo en el que el Estado interviene para orientar parte de esos beneficios hacia empleo, salarios, capacitación y seguridad social.

Aun así, la efectividad dependerá de la aplicación concreta. Un plan quinquenal puede fijar prioridades, pero los resultados estarán en la fiscalización, la conducta de las empresas, el alcance real de los seguros sociales, la calidad de la capacitación y la capacidad de los trabajadores para defender sus derechos frente a cambios tecnológicos.

La novedad no es que China pretenda frenar la inteligencia artificial. Al contrario, busca acelerar su desarrollo y convertirla en una pieza central de su economía. La diferencia está en el enfoque: el gobierno quiere que la IA sirva al crecimiento económico, pero también preserve empleo, salarios y estabilidad social.

Ciencia y Tecnología
2026-07-13T12:06:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias