China construye la presa más alta del mundo con ayuda de 27 espejos solares
07.11.2026
PEKÍN (Uypress)- La gigantesca obra alcanzará 315 metros de altura y producirá energía para millones de hogares. Un innovador sistema de espejos permite trabajar con temperaturas de hasta 20 grados bajo cero.
China avanza en la construcción de una de las obras de ingeniería hidroeléctrica más ambiciosas del planeta: la presa de Shuangjiangkou, que alcanzará los 315 metros de altura y superará el récord mundial actualmente establecido por otra infraestructura china, la presa Jinping-I, de 305 metros.
El proyecto se desarrolla sobre el río Dadu, en la provincia de Sichuan, al suroeste del país, en una región montañosa situada a aproximadamente 2.200 metros sobre el nivel del mar.
Pero lo más sorprendente no es solamente su tamaño. Para enfrentar las temperaturas extremas, que durante el invierno pueden descender hasta los 20 grados bajo cero, los ingenieros instalaron 27 enormes espejos móviles que siguen el movimiento del sol y concentran su radiación sobre los materiales utilizados en la construcción.
El sistema permite elevar la temperatura de las superficies de trabajo y prolongar varias horas las tareas que, de otra manera, deberían interrumpirse por el congelamiento del terreno.
Una montaña artificial de 315 metros
La presa de Shuangjiangkou tendrá una longitud aproximada de 640 metros y requerirá más de 46 millones de metros cúbicos de materiales. A diferencia de otras grandes represas construidas principalmente con hormigón, utiliza una estructura de roca, grava y arcilla compactadas.
Su núcleo central, formado por materiales de baja permeabilidad, constituye una barrera fundamental para impedir las filtraciones de agua. El problema es que, cuando la arcilla se congela, pierde las condiciones necesarias para su correcta compactación, lo que puede comprometer la seguridad de la estructura.
En condiciones normales, el frío y las precipitaciones reducen considerablemente el período anual disponible para ejecutar estas tareas.
Veintisiete espejos que siguen al sol
La solución desarrollada por los ingenieros chinos consiste en utilizar helióstatos, dispositivos provistos de espejos orientables que siguen automáticamente la trayectoria solar. Los primeros 20 equipos comenzaron a funcionar en 2022 y posteriormente el sistema se amplió hasta alcanzar 27 unidades.
Los espejos reflejan la luz hacia las zonas donde se compacta el núcleo de la presa, aumentando su temperatura superficial.
Según mediciones difundidas por organismos técnicos chinos, el procedimiento permite elevar aproximadamente tres grados la temperatura de trabajo y extender hasta tres horas diarias las operaciones durante jornadas frías y soleadas.
En determinadas condiciones, los responsables del proyecto han informado incrementos superiores. Es importante señalar que estos espejos no generan electricidad: aprovechan directamente la energía solar para calentar los materiales y facilitar la construcción.
Una central que ya produce electricidad
Aunque la presa todavía no alcanzó su altura definitiva, la central hidroeléctrica comenzó a generar energía el 26 de junio de 2026. A finales de agosto ya funcionaban tres de sus cuatro turbinas, cada una con una potencia de 500 megavatios.
Cuando las cuatro unidades estén operativas, la capacidad instalada alcanzará los 2.000 megavatios, con una producción anual estimada en 7.700 millones de kilovatios hora. El embalse tendrá capacidad para almacenar aproximadamente 2.900 millones de metros cúbicos de agua.
Además de generar electricidad, permitirá regular el caudal del río Dadu y contribuir al funcionamiento de otras centrales hidroeléctricas situadas aguas abajo.
El récord mundial llegará en 2027
A mediados de 2026, la presa había alcanzado aproximadamente 260 metros de altura. Los trabajos para completar el relleno hasta los 315 metros están previstos para 2027. Una vez terminada, superará en diez metros a Jinping-I, reconocida actualmente como la presa más alta del mundo.
Sin embargo, ese récord podría ser temporal, porque Tayikistán también construye la presa de Rogun, proyectada para alcanzar los 335 metros.
La magnitud del proyecto chino plantea asimismo desafíos ambientales relacionados con la alteración de los ecosistemas fluviales y la conservación de especies acuáticas. Shuangjiangkou representa así una combinación de ingeniería de gran escala, aprovechamiento hidroeléctrico e innovación tecnológica.
En una obra destinada a convertirse en la presa más alta del planeta, la solución para vencer el frío extremo llegó de una tecnología tan sencilla en su principio como ingeniosa en su aplicación: utilizar espejos para llevar el calor del sol hasta el corazón de una montaña artificial.
Fuentes: CHN Energy, Administración Nacional de Energía de China, Motorpasión y Diario Uno.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias