Detrás de la “nube”: centro de datos de Antel en Pando genera isla de calor visible desde el espacio
24.04.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Tras analizar veinticinco años de imágenes satelitales se vio que el centro de datos de Antel ubicado en la ciudad de Pando, a 30 quilómetros de la capital, genera una isla de calor que es visible desde el espacio. Y a poco más de diez quilómetros, Google construye uno más grande.
Cuando alguien hace una copia de seguridad del celular, envía un correo electrónico o reproduce un video en YouTube, rara vez piensa en lo que ocurre del otro lado. Esa información viaja hasta un edificio concreto, lleno de computadoras que funcionan sin parar, los 365 días del año. A esas construcciones se les llama centros de datos. Son la infraestructura física de lo que, con cierta poesía comercial, la industria bautizó "la nube". Así comienza el trabajo de investigación denominado "El calor detrás de la nube", publicado en la plataforma "Amenaza Roboto", de autoría de Gabriel Farías y Miguel Ángel Dobrich, y que contó con la asesoría científica del doctor en Biología Luis Orlando.
En Pando funciona desde mayo de 2016 un centro de datos de Antel, la empresa estatal de telecomunicaciones. Amenaza Roboto analizó 25 años de imágenes satelitales del lugar y encontró algo que hasta ahora nadie había medido en Uruguay. La instalación genera su propia isla de calor: una zona que permanece más caliente que todo lo que la rodea.
A diferencia de un edificio común, dentro del centro de datos miles de servidores convierten electricidad en calor que un sistema de refrigeración expulsa al ambiente, y esa huella térmica es detectable desde un satélite que orbita a más de 700 kilómetros de la Tierra.
Este centro de datos tiene una capacidad máxima de 12 megavatios, la quinta parte del que Google está construyendo a 11 kilómetros.
Según se explica, Amenaza Roboto utilizó imágenes del satélite Landsat, operado por la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos, que desde el año 2000 registra la temperatura de la superficie terrestre. El sensor térmico del satélite tiene una resolución de 100 metros, que un procesamiento estándar permite refinar a 30 metros: lo suficiente para distinguir un edificio de la calle que lo rodea.
En total, el análisis -que tiene las correcciones necesarias para eliminar elementos que puedan distorsionar las mediciones- se basa en más de 32 000 mediciones de temperatura tomadas por el satélite a lo largo de 25 años
El análisis muestra que, después de que el centro de datos comenzó a operar, la temperatura del lugar subió 2,1°C respecto a sus alrededores. Cerca de 0,2 °C corresponden a una tendencia de fondo del entorno, no atribuibles al centro de datos. Los 1,9 °C restantes sí lo son, y tienen dos orígenes: la transformación del terreno aporta el 83 % -la vegetación que cubría el predio fue reemplazada por edificio, estacionamiento y pavimento- y el 17 % -0,32 °C- corresponde a la operación activa de los servidores y su refrigeración. Es la huella térmica del centro de datos, aislada del cambio de cobertura y del calentamiento del entorno.
El doctor en Biología y experto en islas de calor Luis Orlando, asesor científico de esta investigación, explicó que "más allá de los números, que son conservadores, lo interesante y trascendente es la señal que se detecta: un aumento de calor en las inmediaciones del centro de datos. Logramos confirmar que una parte está asociada a los cambios en el paisaje. Pero hay otra parte que solo se explica por la operativa. Esta medida captura eso: la señal inequívoca de un emisor de calor".
"Un tercio de grado puede sonar a poco. Pero es la contribución de un solo edificio, medida por un satélite que pasa a las 10:30 de la mañana, antes del pico de calor diario, y promediada a lo largo de 25 años de observaciones. El satélite está capturando el piso de la señal térmica, no su techo. La probabilidad de que este resultado sea producto del azar es prácticamente nula. El efecto aparece cuando los servidores se encienden", señala la investigación.
Imagen: centro de datos de Antel en Pando/UTE
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias