Reloj suizo
Diseñan marcapasos impulsado por latidos cardíacos
16.01.2015
BERNA (Uypress) – Los marcapasos electrónicos regulan el latido cardíaco de más millones de personas en todo el mundo. Para los pacientes de estos dispositivos, las operaciones quirúrgicas son algo corriente. Las pilas del marcapasos tienen una autonomía de entre cinco y ocho años, y los electrodos que lo conectan con el corazón también se desgastan.
Dispuestos a eliminar por completo las pilas y los electrodos, ingenieros biomédicos de la Universidad de Berna han ideado un marcapasos impulsado por los latidos del corazón que se inspira en un mecanismo de cuerda automática con más de dos siglos de antigüedad, según informa la revista Investigación & Ciencia en su edición de enero.
Los relojes de pulsera automáticos, inventados en 1777, contienen un rotor dotado de un contrapeso que gira cuando el usuario mueve el brazo. El rotor comprime progresivamente un resorte que cuando se estira hace girar los engranajes del reloj. En las versiones modernas, el juego de engranajes acciona un diminuto generador eléctrico.

Cómo es la implantación actual
El equipo suizo descubrió que, igual como lo hace el vaivén de la muñeca, el corazón latiente puede enrollar un resorte. Los investigadores desmontaron un reloj de pulsera automático y separaron el mecanismo de cuerda de los demás componentes, introdujeron el mecanismo en un estuche de 3 centímetros de ancho y lo implantaron en el corazón de un cerdo vivo. El prototipo generó 50 microvatios de potencia; los marcapasos solo necesitan unos diez.
El montaje del dispositivo experimental es enrevesado, aclara Adrian Zurbuchen, quien dio a conocer los pormenores del invento en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología celebrado a finales del verano pasado. Unos cables conectan el mecanismo de relojería a una caja que alberga la electrónica y un marcapasos. El objetivo es integrarlo todo en uno. Spencer Rosero, director de la clínica de marcapasos del Centro Médico de la Universidad de Rochester, que no participó en el proyecto, prevé que todavía tardará algún tiempo en estar listo. Opina que si las pruebas culminan con éxito, la medicina podría disponer por primera vez de un marcapasos híbrido equipado con una pila y componentes captadores de energía.
Una historia uruguaya

(Dr. Orestes Fiandra, 1921-2011)
El Dr. Orestes Fiandra, médico uruguayo de larga trayectoria en la cardiología, fue el primero en implantar en forma exitosa un marcapaso en América.
El Dr. Orestes Fiandra, se graduó como médico y cardiólogo en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, donde posteriormente fue Profesor Director del Departamento de Cardiología del Hospital Universitario.
Poco tiempo después de su graduación fue invitado, por el Prof. Dr. Clarence Craafoord como residente en el hospital del Instituto Karolinska en Suecia. Durante su estadía en Estocolmo, entre 1954 y 1955, conoció al Dr Rune Elmqvist, quien era el Director del Departamento de Cardiología de la importante empresa sueca Elema-Schönander. En ese entonces los pacientes con bloqueo aurículo-ventricular eran tratados con marcapasos externos que debían ser conectados a la corriente de la red eléctrica por su alto consumo de energía. La autonomía de los pacientes dependía entonces de la longitud del cable del equipo generador de estímulos. En varias oportunidades el Dr. Fiandra propuso al Dr. Elmqvist que fabricara un marcapaso implantable argumentando que los transistores de germanio, de reciente fabricación en ese momento, tenían menor consumo y que el conjunto electrónico podía ser protegido eficazmente con Araldit, una epoxi-resina fabricada para aislar las conexiones de los cables telegráficos submarinos. La repuesta del Dr Elmqvist era que le agradaba la propuesta, pero que no estaba seguro que los componentes fueran lo suficientemente seguros.
En 1959, una joven paciente del Dr. Fiandra, que padecía de bloqueo aurículo-ventricular, comenzó a sufrir de severos paros cardíacos reiteradamente, por lo que el Dr. Fiandra se comunicó con Estocolmo, refiriendo el caso, y el interés de saber si finalmente se habían fabricado marcapasos implantables. La repuesta fue positiva, pero se enteró que el implante realizado a un ser humano en 1958 solo duró unas pocas horas. Poco después el Dr. Elmqvist le notificó que estaba en condiciones de proveer el marcapaso solicitado pero debía ser bajo la responsabilidad del Dr. Fiandra y la paciente. La repuesta fue positiva y ese fue el primer marcapaso implantado con éxito en el mundo. El procedimiento se realizó en el Sanatorio del CASMU, en Montevideo, el 3 de febrero de 1960, en conjunto con el cirujano Roberto Rubio. Debido al éxito obtenido, se implantó otro marcapaso en marzo de 1960 y luego otro en Baltimore en junio del mismo año.
dfp
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