CIENCIA / CÁNCER Y SUPLEMENTOS
El glutatión, de “antioxidante maestro” a posible alimento de los tumores
27.04.2026
ROCHESTER (Uypress) – Un estudio publicado en Nature mostró que células cancerosas pueden usar glutatión extracelular como fuente de nutrientes para crecer. El hallazgo no implica que los antioxidantes de los alimentos sean dañinos, pero sí reabre el debate sobre el uso de suplementos concentrados sin supervisión médica.
Durante décadas, el glutatión ocupó un lugar privilegiado en la industria de los suplementos nutricionales. Producido naturalmente por el organismo, suele ser presentado como un “antioxidante maestro” por su papel en la protección celular frente al daño oxidativo. Su función biológica está asociada a la neutralización de radicales libres y al mantenimiento del equilibrio químico de las células, una tarea relevante para la salud general.
Pero la biología del cáncer rara vez permite lecturas simples. Investigadores del Wilmot Cancer Institute de la Universidad de Rochester, liderados por Isaac Harris, publicaron en Nature un trabajo que muestra que las células tumorales no solo pueden beneficiarse del glutatión por su función antioxidante, sino también descomponerlo y utilizarlo como fuente de aminoácidos, especialmente cisteína, un nutriente clave para sostener crecimiento y supervivencia en ambientes pobres en recursos.
El estudio, titulado Catabolism of extracellular glutathione supplies cysteine to support tumours, analizó modelos preclínicos y muestras humanas. La conclusión central es que el glutatión presente fuera de la célula, en el microambiente tumoral, puede funcionar como una reserva de nutrientes. Cuando las células cancerosas enfrentan escasez de cistina o cisteína, el glutatión puede ser degradado mediante enzimas llamadas gamma-glutamiltransferasas y aportar componentes que sostienen la proliferación tumoral.
El hallazgo cambia el foco de la discusión. Hasta ahora, buena parte de la investigación sobre glutatión y cáncer se concentraba en su función dentro de la célula y en su capacidad de reducir estrés oxidativo. El nuevo trabajo propone que el glutatión extracelular también debe ser observado como parte de la “despensa” metabólica de los tumores. En palabras del propio equipo de Rochester, las células cancerosas y las células normales pueden recurrir a fuentes de alimento diferentes, y el cáncer parece haber encontrado una forma eficiente de aprovechar un compuesto que, en principio, era visto casi exclusivamente como protector.
La importancia terapéutica está en que bloquear esa ruta podría debilitar al tumor. En los experimentos, la inhibición farmacológica de la actividad de las gamma-glutamiltransferasas impidió la ruptura del glutatión circulante, redujo los niveles de cisteína disponibles para el tumor y enlenteció su crecimiento. Los autores plantean que privar a los tumores de glutatión extracelular o impedir su degradación podría transformarse en una vía abordable para futuras terapias oncológicas.
La lectura debe hacerse con cautela. Science Media Centre España recogió la evaluación de especialistas independientes que consideraron el estudio sólido y rigurosamente realizado, pero advirtieron que todavía falta validar con más información clínica qué peso tiene esta vía en pacientes, qué otras fuentes de aminoácidos usa cada tumor y si factores externos, como la dieta o la suplementación con glutatión, modifican realmente los niveles de ese compuesto dentro del microambiente tumoral.
Ese matiz es clave. El estudio no prueba que comer frutas, verduras u otros alimentos ricos en antioxidantes favorezca el cáncer. Tampoco demuestra por sí solo que tomar glutatión cause tumores. Lo que sí hace es agregar una advertencia científica a una práctica cada vez más extendida: el consumo de suplementos concentrados, muchas veces sin indicación médica, bajo la idea de que todo antioxidante es necesariamente beneficioso en cualquier contexto.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos ya venía planteando una posición prudente. En su hoja informativa sobre antioxidantes y prevención del cáncer, recuerda que los ensayos clínicos sobre suplementos antioxidantes no mostraron un beneficio claro en prevención primaria y que, en personas ya diagnosticadas, algunos estudios hallaron peores resultados cuando se consumieron antioxidantes durante terapias oncológicas. Por eso recomienda que los pacientes informen a sus médicos sobre cualquier suplemento que utilicen.
El nuevo estudio no cierra el debate, pero lo desplaza. El problema ya no es solo si un antioxidante protege a las células sanas o interfiere con tratamientos como quimioterapia y radioterapia. Ahora se suma otra posibilidad: que algunos tumores puedan utilizar moléculas asociadas a la protección celular como insumo metabólico para sobrevivir en condiciones adversas.
La consecuencia más inmediata no es una prohibición general, sino una recomendación de prudencia. Una alimentación equilibrada, con frutas, verduras y fuentes naturales de nutrientes, sigue siendo parte de las recomendaciones generales de salud. Lo que queda bajo mayor escrutinio es la suplementación concentrada y no supervisada, especialmente en personas con cáncer, antecedentes oncológicos o tratamientos en curso.
La investigación de Rochester abre una línea prometedora en oncología metabólica: atacar no solo las mutaciones del cáncer, sino también sus formas de alimentación. Si se confirma en estudios clínicos, bloquear el uso tumoral del glutatión podría convertirse en una nueva estrategia terapéutica. Mientras tanto, el hallazgo deja una enseñanza más amplia: en cáncer, incluso una molécula conocida por proteger la vida celular puede transformarse, bajo determinadas condiciones, en una ventaja para el invasor.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias