El mundo se prepara para cambiar la hora: adiós a los segundos intercalares

18.10.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- Los organismos internacionales de metrología acordaron abandonar las correcciones que desde 1972 ajustan los relojes atómicos a la rotación terrestre. La reforma busca evitar problemas en las telecomunicaciones, los satélites y los sistemas informáticos.

 

Durante más de medio siglo, la humanidad ha tenido que agregar segundos al calendario para mantener sincronizados dos sistemas que no avanzan exactamente al mismo ritmo: los relojes atómicos y la rotación de la Tierra. Ahora, la comunidad internacional decidió poner fin a esos ajustes periódicos.

La Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM), organismo responsable de establecer los estándares internacionales de medición, aprobó en 2022 una resolución para modificar el funcionamiento del Tiempo Universal Coordinado (UTC), la referencia utilizada por gobiernos, redes informáticas, sistemas de navegación y servicios de telecomunicaciones.

La decisión apunta a eliminar, como máximo en 2035, la necesidad de introducir los llamados segundos intercalares.

¿Por qué agregamos segundos al tiempo?

Los relojes atómicos permiten medir el tiempo con una precisión extraordinaria. Su funcionamiento se basa en las propiedades físicas de los átomos, particularmente del cesio. Desde 1967, el segundo se define mediante una frecuencia específica de transición del átomo de cesio-133.

Sin embargo, la Tierra no gira con una regularidad comparable. Su velocidad de rotación presenta pequeñas variaciones provocadas por fenómenos geofísicos, movimientos atmosféricos, interacciones gravitacionales y procesos internos del planeta.

Por esa razón, el tiempo astronómico, relacionado con la posición de la Tierra, puede separarse gradualmente del tiempo medido por los relojes atómicos. Para corregir esa diferencia, en 1972 comenzó a utilizarse el segundo intercalar. Cuando la discrepancia se aproxima al límite establecido, se introduce un segundo adicional en el UTC.

Una solución que se convirtió en problema

Desde 1972 se han añadido 27 segundos intercalares. El último fue incorporado el 31 de diciembre de 2016. Aunque agregar un segundo parece una operación insignificante, puede generar dificultades en sistemas informáticos que necesitan mantener una secuencia temporal continua.

Los servicios financieros, las redes de telecomunicaciones, los sistemas satelitales y los centros de procesamiento de datos dependen de una sincronización precisa. La incorporación de un segundo adicional obliga a programar ajustes específicos, que no siempre son aplicados de manera uniforme.

Algunas plataformas distribuyen la corrección durante varias horas mediante procedimientos conocidos como leap smear, mientras otras realizan el cambio de forma inmediata. La coexistencia de métodos diferentes puede provocar discrepancias entre sistemas conectados.

¿Qué decidió la comunidad internacional?

La resolución adoptada por la CGPM propone ampliar la diferencia permitida entre el UTC y el tiempo astronómico, de manera que los segundos intercalares dejen de ser necesarios durante un período prolongado. El objetivo es implementar el nuevo esquema antes de 2035, mediante acuerdos técnicos internacionales.

Esto no significa que la Tierra vaya a girar de otra manera ni que desaparezca la necesidad de estudiar su rotación. Simplemente, el tiempo civil dejará de requerir correcciones tan frecuentes para mantenerse próximo al tiempo astronómico.

Los organismos especializados continuarán midiendo y publicando las diferencias entre ambas referencias.

¿Los días tendrán otra duración?

Para la población, el cambio será prácticamente imperceptible. Los días seguirán organizados en 24 horas y los relojes continuarán marcando segundos, minutos y horas de la misma manera.

La modificación afectará principalmente a los sistemas científicos y tecnológicos que requieren precisión extrema. A muy largo plazo, la diferencia entre el tiempo atómico y la rotación terrestre podrá acumularse, aunque los expertos consideran que los efectos sobre la vida cotidiana serán insignificantes durante muchas generaciones.

Una nueva manera de administrar el tiempo

La reforma refleja una transformación histórica: durante siglos, la humanidad midió el tiempo observando los movimientos del Sol y las estrellas; hoy depende de instrumentos atómicos capaces de mantener una precisión muy superior a la regularidad de nuestro planeta.

El acuerdo internacional reconoce que la tecnología moderna necesita una referencia temporal estable, continua y compartida.

Después de décadas corrigiendo los relojes para acompañar las irregularidades de la Tierra, el mundo se prepara para permitir que el tiempo atómico avance sin interrupciones.

Ciencia y Tecnología
2026-10-18T10:57:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias