El sistema israelí de prisiones: red de centros de tortura, denuncia ONG B’Tselem
26.01.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Un nuevo informe de la ONG B’Tselem actualiza, a enero de 2026, el informe de julio de 2024 “Bienvenidos al infierno”, donde se da cuenta de los sufrimientos de los presos palestinos en el sistema carcelario israelí.
B'Tselem es una organización israelí dedicada a la información sobre derechos humanos en los territorios ocupados.
En estos días se acaba de publicar el informe "El infierno en la tierra. Las instalaciones de detención en Israel como una red de centros de tortura", basado en los testimonios de 21 presos palestinos que fueron liberados en los últimos meses y que accedieron a relatar sus penurias, pese a las amenazas expresas de las autoridades carcelarias de que quienes dieran testimonio serían recapturados y castigados.
Según se da cuenta, desde octubre de 2023 hasta diciembre del año pasado, fueron 84 los palestinos detenidos que murieron en prisiones israelíes, entre ellos un menor de edad. Todos estos fallecidos están identificados.
De acuerdo con un informe de la organización Médicos por los Derechos Humanos, otros diez detenidos fallecieron bajo custodia israelí durante los recientes dos años, pero no pudieron ser identificados, de acuerdo a lo resumido desde Tel Aviv por Gerardo Leibner para la diaria.
Solo cuatro de los cuerpos de los 84 muertos han sido entregados a sus familiares.
Según Leibner, solo se realizaron diez autopsias y, de acuerdo con el análisis de la organización Médicos por los Derechos Humanos, en seis de esas surgieron evidencias de inexistente o inadecuado tratamiento médico.
Al presente hay alrededor de 9.000 presos palestinos en Israel (poco menos de 2.000 fueron liberados en octubre en el marco del canje por la liberación de rehenes), y se estima que de ese total unos 350 detenidos son menores de edad. Según datos oficiales, 3.521 palestinos detenidos están bajo prisión administrativa. Eso significa que están detenidos sin proceso judicial por orden del comandante general de los territorios ocupados.
Por otro lado, señala Leibner en su nota para la diaria, a los combatientes de Hamas y otras milicias armadas capturados en la Franja de Gaza no se les reconoce su condición de "prisioneros de guerra", sino que se les aplica una categoría sui generis de "combatientes ilegales". De esta manera, se les impide recibir a representantes de la Cruz Roja, además de que les niegan los derechos establecidos por el derecho internacional. A pesar de la división de detenidos en diferentes categorías judiciales y de su instalación en diferentes sectores en cada cárcel, los investigadores de B'Tselem indican que la mayoría de los gravísimos hechos denunciados en su informe se repiten entre todos los tipos de detenidos.
De acuerdo al informe, está extendido un grave fenómeno de violencia sexual. Los detenidos son frecuentemente desnudados, golpeados en sus genitales, humillados y hay numerosas denuncias de presos que han sido violados mediante la introducción de objetos en el ano.
Independiente del informe, el abogado israelí Ben Marmarelli relató que uno de sus representados, un preso palestino de Cisjordania con condena fijada por un tribunal militar, le solicitó que no vaya más a visitarlo personalmente, porque prefiere entrevistarse con él por Zoom, ya que ante cada visita del abogado el preso es castigado mediante un palo que se le introduce en el ano. Esta misma situación es detallada por otro testimonio, de Sami A'Sa'i, un ciudadano palestino de 46 años, padre de seis hijos y oriundo de la ciudad de Tulkarem, en Cisjordania, que fue liberado en junio del año pasado.
A'Sa'i contó: "Uno de los carceleros se sentó sobre mi espalda, otro presionaba sobre mi cabeza y el tercero trataba de introducir un objeto duro en mi ano, traté de resistir cerrando mis músculos, pero lograron introducir el objeto". "El dolor era tremendo y grité, pero ellos repitieron lo mismo seis veces. [...] Los tres se reían y se burlaban mientras me violaban", agregó. Durante los interrogatorios a los palestinos en las cárceles israelíes, además de descargas eléctricas y golpes, se usa cierto tipo de técnicas de tortura, especialmente atar a los detenidos en posiciones especialmente dolorosas durante largas horas, retenerlos durante días y noches en celdas inmundas con una luz de intensidad especialmente molesta, impedirles el sueño, obligarles a orinarse encima y proporcionarles raciones mínimas de comida, que son pisoteadas antes de entregárselas.
La mayoría de los detenidos sufrió episodios de violencia también por fuera de los interrogatorios, transformándose en algo casi cotidiano.
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UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias