Origen de la desigualdad
Estudio biomolecular demuestra que las primeras aldeas de Europa hace 7.300 años eran más igualitarias
17.05.2026
BRNO (Uypress)- Un estudio publicado en 2026 en el Journal of Archaeological Science: Reports sacude ese supuesto con evidencia biomolecular inédita. Según la investigación, el tamaño de la casa no determinaba quién comía mejor: residuos grasos en cerámicas de hace 7.000 años concluyen que las comunidades de la Cultura de la cerámica de bandas lineales se organizaban según la especialización funcional, pero sin desigualdad alimentaria.
Según informa la revista científica Muy Interesante en el año 5300 a. C., a orillas del río Únanovka, en la actual República Checa, un grupo de familias neolíticas construyó sus hogares. Aunque todas lo hicieron con la misma dedicación, el resultado fue muy distinto. Mientras algunas casas presentan dimensiones modestas de unos 50 m², otras llegan a los 166 m². Durante décadas, la arqueología interpretó esa diferencia arquitectónica como un reflejo directo del estatus social: quien habitaba la casa grande mandaba.
Según la investigación mencionada el tamaño de la casa no determinaba quién comía mejor. El equipo liderado por Peter Tóth, de la Universidad Masaryk (Brno), analizó los residuos orgánicos de 62 vasijas cerámicas pertenecientes a cuatro hogares del yacimiento de Tešetice-Kyjovice. Para ello, se combinó la cromatografía de gases con la espectrometría de masas y los isótopos de carbono estables. Tomando el contenido de las ollas como un reflejo material de la organización social, los investigadores han podido rastrear una parte menos evidente de la vida de los agricultores de la Cultura de la cerámica de bandas lineales (LBK), la más temprana expresión neolítica en Europa Central.
Los hallazgos desafían los modelos que equiparan la arquitectura doméstica con la jerarquía económica, y abren una nueva vía para comprender cómo sociedades complejas pueden organizarse sin desigualdad material. El Neolítico, al menos en Tešetice-Kyjovice, parece haber apostado por la especialización funcional antes que por la acumulación de riqueza.
Grasa en la cerámica e historia en el laboratorio
El análisis de residuos orgánicos ha transformado la arqueología en las últimas décadas. Cuando una vasija cuece alimentos, las grasas se absorben en la pared porosa de la cerámica y quedan atrapadas durante milenios. Estudiarlas, por tanto, equivale a leer el "menú" de la familia que la utilizó para cocinar.
En Tešetice-Kyjovice, el 97 % de las vasijas analizadas superó el umbral mínimo de detección lipídica. Los isótopos de carbono de los ácidos grasos palmítico (C16:0) y esteárico (C18:0) revelaron que la grasa de rumiantes (vacuno, oveja y cabra) dominó el registro con un 66 %, seguida de grasas de no rumiantes (27 %) y de los productos lácteos (7 %). Además, se confirmó que dos vasijas contenían cera de abeja. Se trata de la primera evidencia de este tipo hallada en cerámica neolítica de la República Checa.
El análisis estadístico dejó claro que no existe una correlación significativa entre el tamaño de la casa y el tipo de alimentos consumidos. Dicho de otro modo, los hogares, ya fueran grandes o pequeños, cocinaban lo mismo.
Casas distintas, mesa compartida
Las cuatro viviendas estudiadas (D13, de 50 m²; D21, de 64 m²; D14, de 92 m²; y D20, de 167 m²) exhibían diferencias arquitectónicas notables, pero los perfiles lipídicos no las reflejaban en términos de acceso a los recursos. Tanto la casa más humilde como la más espaciosa procesaban principalmente productos de rumiantes y accedían a una diversidad alimentaria comparable.
Sí emergieron, en cambio, diferencias en la intensidad del procesado de alimentos. Las vasijas con grasa de rumiante mostraron concentraciones lipídicas medias de 84 µg/g frente a los 31 µg/g de las que contenían grasas no rumiantes. Esto sugiere que los rumiantes (sobre todo el ganado bovino) requerían cocciones más largas o técnicas más elaboradas, quizá para extraer el tuétano, elaborar caldos o procesar queso.
El análisis de componentes principales de datos mixtos (PCAmix) reveló que cada hogar poseía un perfil funcional propio. La casa mediana (D14) destacó por un uso intensivo de platos y cuencos grandes con alta concentración lipídica ruminante. Las viviendas menores (D13 y D21), por su parte, mostraron una mayor diversidad de formas y fuentes alimentarias. Las casas más amplias (D18, D20, D26) presentaron concentraciones más bajas, con una amplia variedad de grasas.
El ganado, eje vertebrador de la economía neolítica
En lo que respecta al registro faunístico, en los cuatro hogares, entre el 94 y el 99 % de los restos óseos pertenecían a rumiantes domésticos. El ganado bovino aportó entre el 65 y el 90 % de la masa cárnica estimada.
Esa economía ganadera respondía a las características del entorno. Tešetice-Kyjovice se asentaba en una estepa-bosque abierta, favorable al pastoreo de rumiantes y poco propicia para la cría porcina, que requiere una cobertura arbórea más densa. La ausencia de bioindicadores acuáticos en la cerámica indica, además, que los recursos fluviales, pese a estar documentados en los alrededores, no se cocinaban en vasijas, sino con otros métodos o se consumían crudos.
Un modelo social alternativo: igualdad con especialización
Los autores enmarcan estos datos en el debate sobre los orígenes de la desigualdad. Frente a los modelos que interpretan las diferencias arquitectónicas de la Cultura de la cerámica de bandas lineales como señales de estratificación económica, con grandes casas que monopolizaban los mejores recursos, Tešetice-Kyjovice muestra un patrón de "diferenciación horizontal". Los hogares, por tanto, habrían ejercido roles distintos en una comunidad igualitaria en el acceso a los alimentos.
Este modelo recuerda al documentado en Bylany, también en la República Checa, donde las casas de distintos tamaños compartían sus economías para sostenerse mutuamente. Difiere, en cambio, del patrón de Cuiry-les-Chaudardes (Francia), donde las grandes viviendas económicamente maduras se asociaban con casas más pequeñas en una red de intercambio y reciprocidad basada en el estatus. En Tešetice-Kyjovice, el estatus no parece traducirse en más ni mejor carne sino quizás en la especialización y el rol comunitario.
Reescribir el manual del Neolítico europeo
El estudio de Tešetice-Kyjovice aporta la primera evidencia biomolecular directa de que la variación arquitectónica en una comunidad neolítica temprana no tenía por qué equivaler a la desigualdad en el acceso a los recursos. Aunque la complejidad social existía, como tal, expresada en hogares especializados, prácticas culinarias diferenciadas y roles económicos complementarios, esa complejidad no se traducía en jerarquía alimentaria.
Con todo, los autores advierten que sus conclusiones son provisionales: los datos lipídicos y cerámicos no pueden capturar toda la riqueza de la organización social de la Cultura de la cerámica de bandas lineales. Hacen falta más estudios integrados en distintos yacimientos para determinar si Tešetice-Kyjovice representa un patrón regional o una adaptación local singular.
Referencias
- Tóth, P., Brychová, V., Malíšková, J., Nývltová Fišáková, M. y Pokutta, D. 2026. "Social complexity without Inequality: Functional household differentiation among early Neolithic communities in Central Europe". Journal of Archaeological Science: Reports, 73, 105796. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2026.105796
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias