Harry Hole destruyendo a Noruega. Esteban Valenti

31.03.2026

MONTEVIDEO (Uypress/Esteban Valenti) - En general en esta veta que me ha surgido últimamente, critico y comento películas que me emocionan, que me gustan, que me aportan algo que me ayude a vivir en este mundo oscuro y lleno de tensiones.

Nunca lo haría con una novela rosa, o una de las clásicas películas de acción sin cerebro de los Estados Unidos. Pero esto es otra cosa, son nueve capítulos de una serie de Netflix, cuyo objetivo estridente es destruir la imagen de la sociedad y de la policía noruega.

Harry Hole es el protagonista de la saga de novela negra más exitosa de Noruega, creada por Jo Nesbø. Netflix decidió ir a lo grande y bien bajo, a lo más oscuro. En lugar de una película, en rodó una serie de gran presupuesto titulada simplemente "Harry Hole".

Eligieron bien el detective, el personaje central de la serie, el actor noruego Tobias Santelmann tiene una mezcla de vulnerabilidad, torpeza, alcoholismo al máximo grado y los gestos imprescindibles para parecer humano.

La primera temporada adapta "La estrella del diablo", que es el quinto libro de la saga. Es una elección que lo permite todo porque es donde Harry está más al límite: alcoholizado, suspendido del servicio y obsesionado con un asesino en serie que deja diamantes rojos en forma de estrella de cinco puntas como una estela.

Una mezcla de película policial truculenta, con algunas ridiculeces realmente alarmantes y una serie de muertes, con autores diferentes, pero que se caracterizan por ser una más violenta y brutal que la otra. La mayoría de las víctimas son hermosas mujeres, pero se les escapa algún cadáver masculino, muerto solo de un tiro.

La serie usa a Oslo no como una ciudad bonita, sino como un laberinto gris, frío y opresivo, como un enorme deposito de basura en todas sus calles, de gente durmiendo en las calles, de depresión y miseria. Conozco Oslo y no creo que en los años que he faltado se haya vuelto una ciudad decadente y horrible a ese nivel. Jo Nesbø, el novelista y el director deben tenerle un odio reconcentrado a la ciudad y a la policía noruega.

Yo no he leído las 13 novelas de Jo Nesbø, ni espero hacerlo, pero su obsesión por destruir el mito de la sociedad perfecta, llega a límites acumulativos y hasta repulsivos.

Es posible que Noruega se venda al mundo como el paraíso del bienestar, la paz y la eficiencia. Nesbø utiliza a Harry Hole para hacer una autopsia de ese paraíso.

Todo esto lo logra con la complicidad del director principal Øystein Karlsen que en Noruega es muy conocido por una serie llamada Exit, que es un retrato brutal y cínico de los millonarios de Oslo. Aquí parece haber intentado trasladar esa oscuridad a toda Noruega.

Me cuesta llevar la cuenta de las muertes truculentas, los errores elementales de la policía para que Harry Hole, pueda arrastrase en su labor investigativa. La otra cara es que nadie tiene derecho a mentir de esa manera sobre la corrupción de la policía, que involucra a la propia jefa, que fuera de unos hermosos ojos azules, es un monstruo, integrante de una banda de criminales, una organización secreta que quiere limpiar a Noruega de todo, sin límite alguno.

La cantidad de policías corruptos, implicados en asesinatos, tráfico de armas y variados delitos, es interminable, pero la cumbre la ocupa un capitán que odia y ama a Harry Hole, porque fue el responsable cinco años antes de la muerte en un choque persiguiendo un criminal que había asaltado un banco y qué al terminar la película, por si faltaba algo, descubren que el que le disparó en la nuca a una empleada del banco, es el esposo que simuló el asalto.

El "capitán" asesino y corrupto, Tom Waaler (interpretado por Joel Kinnaman), en el colmo del ridículo conduce un coche inglés deportivo que es un insulto para el sueldo de cualquier policía honrado: un Lotus Emira. Y vive en un enorme y lujoso apartamento, acorde con el auto. Y todo lo resuelve con una frase: tuve una buena herencia. Harry para que el contraste sea claro hasta para los estúpidos maneja un destartalado Ford Escort 1988.

Nadie sospecha, nada, durante los nueve capítulos el capitán, asesina una bella e inteligente detective de una manera brutal, y comete varios crímenes todos aberrantes.

Para entender por qué ese Lotus Emira es el "furcio" definitivo en la lógica de la serie, hay que mirar los números reales de 2026. La diferencia es, sencillamente, obscena.

Pero para hacer todo más ridículo es bueno saber que en Noruega un Lotus Emira, mientras en el resto de Europa occidental cuesta 125.000 euros, el "capricho" del capitán cuesta 175.000 euros, por los impuestos.

Mientras que el sueldo de un "Capitán": Politioverbetjent, o de un inspector jefe, como en Noruega, los salarios públicos son muy transparentes y están muy estandarizados., el salario neto mensual de un capitán es entre 3.200 a 3.800 euros.

Para que el Capitán Waaler se compre ese Lotus Emira solo con su sueldo neto, tendría que ahorrar su salario íntegro durante casi 4 años, sin comer, sin pagar alquiler y sin ponerle una gota de combustible al coche.

Que un capitán de policía en Oslo circule con un Lotus Emira por la puerta de la jefatura de policía, no es solo una señal de corrupción; es un grito del director diciendo: "No me importa la realidad". En la Noruega real, Asuntos Internos lo habría detenido en el primer semáforo solo por el valor del coche.

Es el ejemplo perfecto de estética sobre lógica: querían un villano que pareciera un "Príncipe" y le pusieron un coche que ningún policía en Escandinavia podría justificar jamás. Por eso se siente que es una pavada y rompe el pacto de verosimilitud con el espectador y nos trata a todos como unos sonámbulos, como la mayoría absoluta de los personajes policías.

Algunos lectores se preguntarán como me tragué los nueve capítulos. Me lo pregunto también yo, o puede ser que el absurdo tenga su propio imán.

Cultura
2026-03-31T07:02:00

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