La máscara indígena como memoria viva de América Latina
12.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress) - El artista plástico y coleccionista Claudio Rama repasa qué significan, para qué servían y qué cuentan de sus pueblos las máscaras etnográficas del continente.
Una máscara indígena no es un objeto para el disfrute ni un adorno: es una herramienta con una finalidad, una función y una utilidad. Esa es la idea que Claudio Rama pone en el centro cada vez que habla de las máscaras latinoamericanas, y la que desarrolló en las dos charlas que ofreció a comienzos de octubre en Melo y en Montevideo.
Lo que sobrevivió
Las máscaras indígenas que hoy se conservan son las que lograron atravesar los procesos de transculturación, de evangelización y de desaparición de muchas culturas. Que hayan llegado hasta hoy, explica Rama, muestra que ese sustrato cultural se mantuvo de manera notable en América Latina y que permite asomarse a los elementos de aquellas culturas ancestrales.
Son, dice, "una puerta, una ventana": ayudan a entender los rituales, las creencias, las formas de convivir, los ritos familiares y las identidades de quienes las crearon. Por eso la máscara etnográfica se distingue de la contemporánea. Mientras muchas máscaras actuales son individuales, las indígenas son colectivas: cumplen una función ritual, guardan memoria comunitaria y responden a un canon ancestral y a un significado simbólico y espiritual. Van más allá de la artesanía y funcionan como un dispositivo ritual, simbólico, coreográfico e historiográfico.
Casi 600 culturas, infinitos materiales
Rama calcula en unas 600 las culturas indígenas reconocidas en el continente, identificadas sobre todo por sus lenguas o por restos de ellas. No todas tienen máscaras, y tampoco se sabe si algunas las tuvieron y las perdieron en el proceso de transculturación. Lo que sí muestran las piezas que sobreviven es una gran diversidad, tanto entre grupos y culturas como en los materiales con los que fueron hechas.
Animales, fuerza y naturaleza
Uno de los ejes del recorrido es la presencia de los animales. En el Areté Guasu, el "encuentro fiesta grande" del Chaco paraguayo, boliviano y argentino, comunidades guaraníes, yarituses, chiriguanas y otras, que desde hace siglos se desplazan para reunirse durante varios días, usan máscaras de animales hechas directamente con la piel de esos animales, y no con madera o con materiales que los imiten.
En otros casos, la máscara de madera que representa a un animal sirve para simbolizarlo o para obtener su fuerza y su vitalidad; también para la caza y la pesca, para hacerle creer al animal real que quien lo acecha es uno de los suyos. Muchas de estas tradiciones están hoy desapareciendo, señala Rama, porque es difícil conseguir las piezas, cazar los animales o incluso comercializarlos.
Entre los yarituses, de la Chiquitanía y el Beni, hay un dios asociado al avestruz, Piyo, a quien rinden honor máscaras de león, tigre, ciervo, pez y tatú que bailan a su alrededor en un conjunto casi teatral. En el Darién, la zona selvática sin carreteras entre Panamá y Colombia, el chamán se coloca una máscara de fibras de la región para comunicarse con la naturaleza y curar. Y en la cultura nahualista de Guatemala y México se porta el animal para recibir su fuerza y su fiereza; una de sus vertientes, la tonalá, cree que al nacer una persona nace también un animal que es su alter ego y que define su forma de ser.
La colección y las actividades
La colección de la Fundación de Máscaras Latinoamericanas reúne unas 900 piezas, de las cuales más de 500 están expuestas en forma permanente en el MAPI, Museo de Arte Precolombino e Indígena, en Montevideo. Allí funcionan además dos salas rotatorias, abiertas hace pocas semanas, con casi 40 máscaras de Guatemala.
Estos temas fueron los que Rama expuso en dos actividades abiertas durante el Fin de Semana del Patrimonio, que este año tuvo el lema "Raíces indígenas: pasado, presente y futuro". El sábado 3 inauguró en la Alianza Francesa de Melo una muestra de 30 máscaras indígenas, y conversó con socias, afiliados, amigas y estudiantes de la institución. El domingo 4 condujo un conversatorio y una recorrida en el MAPI, que estuvo prácticamente lleno.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias