La península ibérica está girando y podría terminar unida a África
18.10.2026
MADRID (Uypress) - Una investigación científica revela que España y Portugal rotan lentamente en el sentido de las agujas del reloj. El movimiento responde al choque de dos placas tectónicas y podría transformar el Mediterráneo dentro de millones de años.
La península ibérica no está tan inmóvil como parece. Un estudio científico confirmó que el territorio ocupado por España y Portugal experimenta una lentísima rotación en el sentido de las agujas del reloj, impulsada por las fuerzas tectónicas que acercan progresivamente los continentes europeo y africano.
La investigación, publicada en la revista especializada Gondwana Research, fue encabezada por Asier Madarieta, investigador de la Universidad del País Vasco, y permitió reconstruir con mayor precisión los movimientos de la corteza terrestre en el Mediterráneo occidental.
Los resultados revelan un proceso geológico que, aunque imperceptible para los seres humanos, podría modificar profundamente la geografía de la región durante los próximos millones de años.
África y Europa se acercan cada año
La explicación se encuentra en el movimiento de las placas tectónicas africana y euroasiática, que convergen a una velocidad de entre cuatro y seis milímetros anuales. Aunque esa distancia parece insignificante, la acumulación de movimientos durante millones de años provoca deformaciones de la corteza terrestre, formación de montañas y terremotos.
Los científicos descubrieron que las fuerzas no se distribuyen uniformemente. En algunas regiones, la presión se absorbe mediante deformaciones de la corteza. En otras, se transmite hacia el interior de la península ibérica, favoreciendo su rotación. El fenómeno es particularmente significativo en el suroeste de España y Portugal.
Un giro que apenas puede medirse
La investigación identificó una rotación aproximada de entre 0,1 y 0,2 grados por cada millón de años. Es un desplazamiento extraordinariamente lento, pero suficiente para demostrar que la península mantiene una dinámica tectónica propia dentro del sistema europeo.
Para detectarlo, los investigadores combinaron información procedente de terremotos con mediciones satelitales de alta precisión. Los sistemas de posicionamiento GNSS, similares al GPS, permiten registrar desplazamientos de apenas unos milímetros y estudiar cómo se deforma el terreno.
El análisis también identificó cuatro grandes sectores tectónicos: Atlántico, Gibraltar, Alborán y Argelino-Balear, cada uno con comportamientos diferentes frente a las presiones continentales.
¿Puede desaparecer el estrecho de Gibraltar?
Una de las consecuencias más llamativas del proceso es la posibilidad de que, dentro de millones de años, el territorio ibérico termine conectándose con el norte de África. El estrecho de Gibraltar constituye actualmente una frontera geográfica entre ambos continentes, pero las fuerzas tectónicas que actúan en esa región podrían modificarla profundamente.
Los investigadores señalan que el acercamiento entre las placas es un proceso sostenido y que, a escala geológica, podría transformar la conexión entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Sin embargo, no existe una fecha precisa para semejante transformación ni puede afirmarse que el estrecho vaya a desaparecer en un plazo determinado.
La evolución dependerá de numerosos procesos tectónicos que todavía se encuentran bajo investigación.
Una herramienta para comprender los terremotos
Más allá de las transformaciones futuras del mapa europeo, el descubrimiento tiene consecuencias importantes para el conocimiento de los riesgos sísmicos. El sur de España y el norte de África constituyen una región geológicamente compleja, atravesada por fallas y estructuras que acumulan tensiones.
Comprender cómo se distribuyen esas fuerzas puede ayudar a identificar zonas de deformación y mejorar los modelos utilizados para evaluar la peligrosidad sísmica. El estudio demuestra, además, que las regiones alejadas de los principales límites entre placas también pueden experimentar movimientos y deformaciones.
Los científicos advierten que las mediciones disponibles abarcan períodos muy breves en comparación con los tiempos geológicos, por lo que las conclusiones deben interpretarse considerando sus márgenes de incertidumbre.
La investigación aporta una nueva imagen de la península ibérica: un territorio que, aunque parezca estable, continúa desplazándose y transformándose bajo nuestros pies. Lo que hoy resulta imposible de percibir podría, dentro de millones de años, cambiar la forma de Europa y África.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias