CONFERENCIA DE PRENSA DE FAMILIARES
Mensaje por el 20 de mayo: “30 años marchando. Contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?”
19.05.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Se celebró esta mañana la conferencia de prensa de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, convocando a la nueva edición de la Marcha del Silencio, a realizarse este miércoles 20 de mayo.
Este miércoles 20 de mayo serán más de 70 las marchas a lo largo y ancho del país. El siguiente es el mensaje de la organización:
Estimados compañeros y compañeras,
Queremos iniciar esta conferencia agradeciendo la presencia no sólo de los medios de comunicación, sino también de todos y todas quienes siguen la transmisión desde distintos puntos del país. Mañana, miércoles 20 de mayo, nos encontraremos una vez más, luego de 30 años, en el marco de una nueva Marcha del Silencio. Un silencio conmovedor nos acompañará otra vez, junto al cariño de un pueblo que año a año nos abraza, entendiendo que es esta una causa de todos y todas.
A 50 años del asesinato de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz, Rosario Barredo y William Whitelaw y la desaparición forzada de Manuel Liberoff, volvemos a marchar junto a las fotos de nuestros familiares detenidas y detenidos desaparecidos, en memoria y reclamo de todas las víctimas del terrorismo de Estado.
Desde 1996 a la fecha, cada 20 de mayo somos cientos y miles de manos las que sostienen las fotos de nuestros familiares; 30 años marchando convencidos y convencidas de que es esta una causa justa y necesaria. Así, a lo largo y ancho del país e incluso en el exterior, nos encontraremos bajo un mismo reclamo y consigna: "30 años marchando. Contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?"
Ha pasado mucho tiempo desde aquella primera marcha y muchos más desde los hechos que denunciamos. Más de cincuenta años de impunidad reflejan, en primer lugar, la tenacidad y certeza que ha cargado esta lucha: las manos firmes de madres, padres, hermanos, esposas e hijos que tantas puertas golpearon preguntando y preguntando. Han pasado diferentes gobiernos, comisiones, secretarías... Hemos denunciado una y mil veces en nuestro país y en el exterior... Sin embargo, tanto tiempo más tarde, aún no tenemos respuestas.
30 años marchando, más de cincuenta reclamando y hoy, como ayer, la impunidad sigue presente en nuestro país. A pesar de los avances de la justicia con la creación de la Fiscalía Especializada en Crímenes del Pasado Reciente, a pesar de los hallazgos y el arduo trabajo del Grupo de Investigación y Antropología Forense, del trabajo del equipo de búsqueda de la Institución Nacional de Derechos Humanos, hoy la verdad sigue incompleta y son muchos los caminos que quedan por andar.
En los últimos días, nos sacudió una noticia que reafirma lo que ya hemos dicho en numerosas ocasiones: la lista de detenidos desaparecidos es una lista abierta y el accionar del terrorismo de Estado sigue siendo materia de urgencia. Ocho nombres se agregan a la lista: ocho historias puestas en pausa en manos del Estado o por su aquiescencia.
Son 81 los casos que aún continúan en estudio y que reafirman la dolorosa convicción de que el terrorismo de Estado ejerció su oscuro accionar sobre todo nuestro pueblo, dentro y fuera de fronteras. Es también señal clara de todo el camino que nos queda por recorrer para alcanzar la verdad.
Y es en ese camino en que nos encontramos, que muchas puertas continúan hoy cerradas. Los archivos siguen dispersos y muchos de ellos ocultos; sigue faltando información y la búsqueda sigue siendo a ciegas. Se hace necesaria una política integral de búsqueda de todo el Estado que implique a todos sus agentes; el compromiso debe ser total e inequívoco. La orden a las Fuerzas Armadas de parte del Presidente no puede tener más dilaciones.
Saludamos y reconocemos el paso gigantesco que representa la solicitud unánime del Senado Uruguayo hacia todas las personas que tengan información sobre el paradero de las personas detenidas desaparecidas. Este pronunciamiento es de suma relevancia y necesario, puesto que implica un reconocimiento institucional importante y un mensaje claro hacia la sociedad sobre la responsabilidad estatal frente a estos crímenes.
Pero también debemos señalar que no es suficiente: ¿cuánto tiempo tuvo que pasar para que el sistema político, de manera unánime, reconociera con claridad que fue el Estado el que torturó, violó, asesinó y desapareció personas? ¿Cuánto tiempo para asumir que es el propio Estado el que tiene la obligación de garantizar verdad, justicia y reparación?
En un contexto regional y global donde vuelven a emerger discursos negacionistas y revisionismos que buscan relativizar el terrorismo de Estado y sus consecuencias, resultan especialmente graves las distintas iniciativas orientadas a flexibilizar las penas de personas condenadas por crímenes vinculados a graves violaciones a los derechos humanos. Estos intentos no son aislados ni neutrales: forman parte de una ofensiva que procura reinstalar la impunidad, debilitando consensos democráticos construidos durante décadas de lucha por memoria, verdad y justicia. Equiparar los crímenes de lesa humanidad con delitos comunes, apelando al paso del tiempo o a la edad de los condenados, implica desconocer su carácter imprescriptible e inamnistiable y habilita interpretaciones regresivas incompatibles con las obligaciones internacionales del Estado uruguayo y con el compromiso democrático del "Nunca Más".
El Estado uruguayo debe también responder ante la situación de los militares prófugos que continúan, impunemente, cobrando sus jubilaciones mientras eluden a la justicia. Cuando exigimos que las personas prófugas -actualmente 15- tengan la retención de sus haberes o que se instrumenten todas las medidas administrativas necesarias para garantizar su comparecencia, no lo hacemos como un fin en sí mismo ni desde un espíritu de revancha. Lo que reclamamos es algo mucho más básico y profundamente democrático: que esas personas se presenten ante la Justicia y cumplan con el debido proceso que nuestros familiares no tuvieron. No puede seguir ocurriendo que personas requeridas por la Justicia continúen evadiendo sus responsabilidades. El Estado tiene las herramientas y la obligación de actuar para que las resoluciones judiciales se cumplan.
30 años de marchas y muchos más de lucha, respaldan estos reclamos. Es el pueblo en las calles, que nos abraza y sostiene durante todo el mes de la memoria, el que nos reafirma en nuestra causa y exclama, convencido, que la memoria, la justicia y la verdad son urgentes.
Mayo viste de margaritas pintadas en cada rincón del país y en el exterior. Durante todo este mes, hemos visto florecer la memoria en todas sus formas: charlas, clubes deportivos, gremios estudiantiles, sindicatos y cooperativas, cada uno alzando su voz de distintas maneras para afirmar que nuestro pueblo no olvida.
Una vez más, este mes la memoria se hace visible en cada rincón, en cada cuadra y en cada paso que damos por la ciudad. Las margaritas sembradas colectivamente nos interpelan y no permiten mirar hacia otro lado. Porque la memoria también florece cuando se construye en comunidad, cuando se vuelve encuentro, abrazo y presencia colectiva.
Son más de 70 las movilizaciones y concentraciones que se realizarán a lo largo y ancho del territorio y en el exterior este 20 de mayo. Ya hace mucho tiempo que esta marcha ha dejado de ser nuestra, de los y las familiares, para ser de una gran parte del pueblo uruguayo, que la abriga y la sostiene, haciéndonos llegar muestras de afecto y esperanza que nos hacen posible continuar esta lucha. Mayo es el mes donde todas las generaciones se unen para sostener la memoria; las calles se visten con margaritas y fotos, con pintadas que recuerdan y reclaman, que dicen presente.
Es nuestro pueblo quien recuerda y sostiene los 205 nombres e historias de quienes soñaron y lucharon por forjar un mundo mejor. Y no olvidemos jamás que por ello pagaron el precio más alto en las manos oscuras del fascismo que persiguió vilmente a nuestro pueblo. Nuestros familiares fueron secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos.
Y mientras la impunidad siga existiendo, mientras siga persistiendo el silencio, seguiremos reclamando. Porque no podemos seguir sosteniendo la impunidad; porque nuestro pueblo necesita y exige respuestas, es que este nuevo 20 de mayo marcharemos por memoria, verdad y justicia bajo la consigna:
"30 años marchando. Contra la impunidad de ayer y hoy.
Exigimos respuestas. ¿Dónde están?"
Imagen de portada: adhocFOTOS/Mauricio Zina
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias