ARGENTINA
Miles de personas llenaron la Plaza de Mayo a 50 años del golpe militar: hubo críticas al Gobierno en el acto central
25.03.2026
BUENOS AIRES (Infobae/por Julieta Roffo) –Miles de personas llegan al microcentro porteño para la conmemoración por el 24 de marzo. Un día atravesado por el dolor y el recuerdo en el 50° aniversario del inicio del período más sangriento de la historia argentina.
La Plaza de Mayo fue el escenario al que miles de ciudadanos llegaron para conmemorar el 50° aniversario del inicio del periodo más sangriento de la historia argentina, que comenzó el 24 de marzo de 1976 con el golpe de Estado impulsado por las Fuerzas Armadas. Ya a falta de dos horas para el acto central, quedaba poco espacio en la plaza, y por la Avenida de Mayo, así como por las diagonales Norte y Sur, columnas multitudinarias comenzaban a decir "presente" en esta manifestación callejera.
Cerca de las 18, terminó el acto y la masiva marcha de este 24 de marzo. La Plaza de Mayo y sus inmediaciones empezaron a desconcentrarse, aunque quedaba todavía un poco de energía para caminar hasta el subte o el colectivo con las pancartas en alto, las fotos de los desaparecidos bien visibles, el ánimo en alza.
El final de la manifestación por los 50 años del Golpe fue con las banderas en alto. Las físicas y las simbólicas. Las que volverán a la calle el año que viene con la misma pregunta: ¿dónde están los desaparecidos? Y la que seguirá exigiendo que se abran los archivos, que el Estado responda las preguntas que hoy todavía son una incógnita, y que el terror no se repita nunca más.
Este 24 de marzo la Plaza y la Avenida de Mayo empezó a colmarse a las 11 de la mañana y no dejó de circular gente. Cualquier foto del momento más colmado de esta manifestación le queda corta a su verdadera concurrencia, porque entraron y salieron miles de personas a lo largo de todo el martes. "Sacame las últimas, ma", dice Pedro, de 12 años. Lleva una pancarta que le queda bien a su tamaño: él mismo pintó allí un pañuelo blanco y la palabra "Memoria". Quiere una foto que le atesore el recuerdo de su obra en medio de esta marcha contundente.
Hacia las 15, la Avenida de Mayo se transformó en un hormiguero. Sonaron tambores, se asomaron cartulinas con algún pañuelo blanco pintado, caminan, al lentísimo ritmo que la multitud impone, los miles de personas que siguen llegando a la Plaza de Mayo.
No hay lugar en la vereda ni en los cafés de la Avenida, en los que se arma fila para conseguir alguna mesa o usar algún baño. Un joven levanta sobre su cabeza una silueta de El Eternauta, el héroe creado por Héctor G. Oesterheld. Él y sus cuatro hijas fueron secuestrados y desaparecidos por la dictadura.
De todas las banderas, hay una que, cada año, le sirve de columna a la marcha del 24 de e marzo: es larga, azul, resistente al paso de los años, y en ella están impresas las caras de los desaparecidos de la última dictadura militar.
El paso de esa bandera, que avanza entre la multitud hacia la Plaza, despliega dos efectos casi en simultáneo. Primero, cuando asoma en cada cuadra de la Avenida de Mayo, un silencio estremecedor. Casi inmediatamente después, un aplauso o cientas de voces que cantan "como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar".

Los pañuelos blancos, el símbolo de un masivo reclamo que lleva 50 años
Es igual de estremecedor ver las fotos que tantos familiares y amigos de los desaparecidos se cuelgan del cuello para caminar por esta marcha. Son fotos detenidas en el tiempo, en blanco y negro; muchas veces con un gesto sonriente, muchas otras con la seriedad que puede suponer estar entrando del todo en la adultez.
Eran jóvenes los desaparecidos cuando los desaparecieron: el 60%, según el informe Nunca más, tenían entre 21 y 30 años al momento de su secuestro. Muchos menos años que los de sus primos, hermanos, amigos, hijos o sobrinos que ahora -y siempre- caminan cada 24 de marzo con un duelo sin terminar a cuestas. Con la ausencia y el terror enredados en el árbol genealógico.
Valentina tiene 7 años y la foto de un tío abuelo estampado en la remera. Igual que sus papás, su hermana mayor, sus dos abuelas. Espera atenta en Avenida de Mayo y Piedras a que le pase cerca la foto de algún otro desaparecido, se acerca y dice: "Este era mi tío abuelo Sergio, ¿ese quién es?".
Faltan dos horas y en la Plaza ya queda poco espacio, y por la Avenida de Mayo -y también por las Diagonales Norte y Sur- van y vienen miles de personas que quieren decir "presente" en esta manifestación callejera.
Hay algunas preguntas y, en esa misma línea, algunas exigencias en el corazón de esta marcha: "¿Dónde están los desaparecidos?", "que digan dónde están", "Nunca más", "abran los archivos".
Es que el Estado argentino todavía debe respuestas sobre el alcance de ese plan sistemático de secuestro, tortura, violación y desaparición forzada de personas que empezó hace exactamente medio siglo.
Cerca del mediodía, esporádicamente, algunos de los parlantes cercanos a la Plaza reproducen la "Marcha Peronista". Algunos la cantan, otros la ignoran, otros no la escuchan porque la tapa un grupo que grita bien fuerte "¡¡¡30 000 compañeros desparecidos presentes, ahora y siempre!!!".
Alternan esa arenga con "hay que saltar, hay que saltar, el que no salta es militar" y con ese cantito popular que dice "como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar". A la Plaza entran parejas con bebés bien chiquitos y primos de desaparecidos que tienen alrededor de 70 años y la foto en blanco y negro de ese familiar que les robaron sin dejar rastros colgada del cuello.
Entran familias y grupos de amigos que se encontraron a algunas cuadras y que lo primero que hacen al llegar es pedirle a alguien que les saque una foto a todos juntos con la Pirámide de Mayo detrás. Un retrato de este martes histórico y que se va volviendo cada vez más multitudinario.
"Los chicos pidieron venir. Nos pusimos de acuerdo varias mamás y papas de la escuela y vinimos, es muy conmovedor", cuenta Clara. Tiene 43 años y un hijo, Vicente, de 9. "Quisieron pintar una bandera con el nombre de la escuela, que es de Caballito, y hacer pañuelos con telas o papel. Estuvieron hablando de la dictadura en la escuela y a varios les pareció importante venir. Una amiguita de mi hijo dijo 'hay que marchar porque las Abuelas ya son muy viejitas'". Cuando entraron a la Plaza, tan chiquitos y tan decididos, los aplaudieron de los cuatro costados.
Con críticas al Gobierno, Abuelas de Plaza de Mayo reclamaron por la restitución de nietos en el acto central

Foto: Jaime Olivos
Durante la lectura del documento en el acto central de Plaza de Mayo, los organismos de Derechos Humanos reclamaron: "El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados". En el texto, advirtieron: "Hoy hay un gobierno que no sólo es negacionista, sino que reivindica el terrorismo de Estado y el genocidio. Por eso desmantela las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y desfinancia los espacios de memoria que funcionan en los lugares donde hubo centros clandestinos".
La declaración cuestionó el incumplimiento estatal en materia de reparaciones históricas y prestaciones: "Incumplen la obligación del Estado de garantizar las reparaciones históricas y pago de pensiones para las y los ex presos políticos, exiliados, hijos y sobrevivientes que reciben pensiones mínimas y no tienen obra social".
Al continuar la lectura, Estela de Carlotto precisó: "Desde la asunción del gobierno de Milei no ha pasado otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar éste y todos los derechos del pueblo. El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto intervenida su estructura y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad reducido a la mitad su planta de trabajadores".
El documento cerró con un mensaje colectivo: "Estamos en esta plaza, con los 30 000 como bandera, con las Madres y las Abuelas, con los sobrevivientes de los campos de concentración, con los hijos, hijas, los nietos y las nietas, hermanos y hermanas, con los familiares de los detenidos-desaparecidos, y con el conjunto de organismos de derechos humanos acompañados por el pueblo para decirle a Milei: la memoria es nuestra herramienta".
Imágenes: Infobae
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