ARQUEOLOGÍA / PATRIMONIO Y TECNOLOGÍA
Recuperan bloques monumentales del Faro de Alejandría para reconstruir digitalmente una de las maravillas antiguas
04.05.2026
ALEJANDRÍA (Uypress) – Un equipo internacional recuperó 22 bloques monumentales atribuidos al Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Las piezas serán escaneadas y estudiadas para avanzar en una reconstrucción digital del legendario monumento sumergido frente a la costa egipcia.
La operación forma parte del proyecto PHAROS, una iniciativa científica internacional que reúne arqueología submarina, historia antigua, arquitectura, fotogrametría y modelado 3D. El trabajo es liderado por la arqueóloga y arquitecta Isabelle Hairy, del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, junto al Centre d’Études Alexandrines, bajo supervisión de las autoridades egipcias de patrimonio.
La recuperación no significa que el Faro de Alejandría haya sido hallado ahora por primera vez. Sus restos submarinos son conocidos desde hace décadas y el sitio arqueológico es estudiado de forma sistemática desde 1994. Lo novedoso es la extracción de 22 de sus bloques más grandes, una operación de enorme complejidad técnica por el peso de las piezas y por las condiciones del puerto oriental de Alejandría.
Entre los elementos recuperados hay dinteles, jambas, umbrales, losas de pavimento y piezas vinculadas a una entrada monumental. Algunas pesan entre 70 y 80 toneladas. Los especialistas creen que formaban parte de sectores relevantes de la estructura del faro o de monumentos asociados al complejo arquitectónico que existía en la zona de Qaitbay, donde hoy se levanta la fortaleza medieval.
El objetivo no es reconstruir físicamente el faro piedra por piedra, sino avanzar hacia una reconstrucción digital. Cada bloque será escaneado mediante técnicas de fotogrametría y modelado tridimensional. Luego, ingenieros y arqueólogos intentarán reposicionarlos virtualmente, como piezas de un rompecabezas monumental, para comprender mejor la arquitectura, la construcción y el colapso del edificio.
El Faro de Alejandría fue construido en el siglo III antes de Cristo, durante la dinastía ptolemaica. Se alzaba sobre la isla de Faro, frente al puerto de Alejandría, y durante siglos guio la navegación en el Mediterráneo oriental. Con una altura estimada superior a los 100 metros, fue una de las estructuras más imponentes del mundo antiguo y dio origen, incluso, al uso de la palabra “faro” en varias lenguas.
El monumento sobrevivió durante más de 1.600 años, pero una sucesión de terremotos, hundimientos costeros, erosión y reutilización de materiales terminó por destruirlo. Parte de sus piedras fueron empleadas en la construcción de la fortaleza de Qaitbay, levantada en el siglo XV sobre el mismo lugar simbólico donde se encontraba la antigua maravilla.
La importancia del hallazgo no está solo en el valor de las piezas recuperadas, sino en la posibilidad de reinterpretar una obra que durante siglos fue conocida principalmente por textos antiguos, monedas, representaciones medievales y fragmentos dispersos. La arqueología submarina permite ahora confrontar esas fuentes con materiales concretos y con modelos digitales de alta precisión.
El Centre d’Études Alexandrines ya había registrado miles de bloques, fragmentos arquitectónicos, estatuas y elementos de conexión metálica en el sitio. Desde 2012, el equipo desarrolla un programa de digitalización mediante fotogrametría, con el objetivo de crear modelos tridimensionales de la superficie arqueológica submarina y de sus piezas más significativas.
Esa dimensión tecnológica convierte al proyecto en algo más que una excavación. La creación de un “gemelo digital” del Faro de Alejandría permitirá ensayar hipótesis sobre su forma, su sistema constructivo y las causas de su desaparición. También abrirá la posibilidad de presentar al público una reconstrucción virtual de una de las obras más célebres de la Antigüedad.
El caso muestra cómo cambió la arqueología patrimonial. Ya no se trata únicamente de extraer piezas, exhibirlas o catalogarlas, sino de integrarlas en bases de datos, modelos 3D, simulaciones científicas y experiencias inmersivas. La tecnología permite estudiar monumentos perdidos sin necesidad de intervenir físicamente de forma irreversible sobre el sitio.
La recuperación de estos 22 bloques vuelve a colocar al Faro de Alejandría en el centro de la imaginación histórica. No porque la maravilla haya reaparecido completa desde el fondo del mar, sino porque fragmentos concretos de su arquitectura permiten acercarse, con más precisión que nunca, a una pregunta que atraviesa siglos: cómo fue posible levantar una obra tan monumental en el mundo antiguo y cómo terminó vencida por el tiempo, los terremotos y el mar.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias