Sindicatos industriales cuestionan el rumbo comercial del gobierno

17.10.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- La Confederación de Sindicatos Industriales reeligió a Danilo Dárdano y advirtió que abrir mercados sin diversificar la producción no garantiza más empleo ni desarrollo industrial.

 

La Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) cerró su tercer congreso con una advertencia dirigida al gobierno de Yamandú Orsi: la apertura de nuevos mercados internacionales no será suficiente para transformar la economía uruguaya si el país continúa exportando esencialmente los mismos productos, con escasa diversificación y limitada incorporación de valor agregado.

El encuentro, que culminó el jueves 15 de octubre, aprobó por unanimidad su declaración final, el balance político y la nueva dirección de la organización para los próximos tres años.

Danilo Dárdano, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA), continuará al frente de la confederación. Lo acompañarán Ana Rodríguez, de la Mesa del Pan, en la vicepresidencia, y Álvaro Macedo, de la Federación de Obreros y Empleados Molineros y Afines (Foemya), en la conducción.

El congreso reunió entre 100 y 130 delegados de sindicatos industriales de distintos departamentos y contó con representantes de organizaciones sindicales de Argentina, Brasil y Cuba.

Una crítica a la política de inserción internacional

Uno de los principales ejes de discusión fue la estrategia comercial del gobierno, particularmente los acuerdos internacionales y sus consecuencias para la producción y el empleo. Dárdano sostuvo que existe una contradicción entre el propósito de impulsar una Estrategia Nacional de Desarrollo y una política de inserción internacional concentrada en ampliar los destinos de exportación sin modificar sustancialmente la estructura productiva.

En declaraciones a Caras y Caretas, el dirigente señaló que el resultado de los acuerdos comerciales tiende a beneficiar a los mismos sectores exportadores. Según su análisis, los productos tradicionales, como la carne bovina y la soja, tienen límites para aumentar significativamente sus volúmenes y no siempre generan las oportunidades de empleo industrial que el país necesita.

La CSI aclaró que no se opone a esas exportaciones, sino que reclama políticas capaces de diversificar la producción e incorporar bienes de mayor valor agregado a la oferta exportadora. Para los sindicatos, la apertura comercial debería acompañarse de inversiones, desarrollo tecnológico, formación profesional y medidas que fortalezcan la competitividad de las industrias instaladas en Uruguay.

Diferencias dentro del propio Poder Ejecutivo

El presidente de la CSI identificó dos orientaciones que, a juicio de la organización, conviven dentro del gobierno. Por una parte, mencionó al Ministerio de Industria, Energía y Minería, al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, a los que vinculó con la elaboración de una estrategia de desarrollo productivo.

Por otra, ubicó al Ministerio de Economía y Finanzas y a la Cancillería, cuya actuación, según el dirigente, prioriza los acuerdos de inserción comercial. La confederación entiende que esas políticas deben articularse para evitar que la apertura de mercados se traduzca en mayores dificultades para sectores industriales expuestos a la competencia internacional.

La discusión adquiere particular importancia ante los acuerdos con la Unión Europea y otros bloques económicos, así como las negociaciones vinculadas al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico. Los sindicatos industriales han manifestado reiteradamente su preocupación por el impacto que la reducción de barreras comerciales podría tener sobre empresas nacionales y puestos de trabajo.

Desde una perspectiva diferente, los defensores de una mayor apertura sostienen que los acuerdos pueden facilitar el acceso a nuevos consumidores, mejorar las condiciones de exportación y atraer inversiones. El debate se concentra, por tanto, en cómo aprovechar esas oportunidades sin debilitar las capacidades productivas existentes.

La soberanía económica como eje del congreso

La declaración final de la CSI colocó la soberanía productiva y el empleo industrial en el centro de sus reivindicaciones. La organización sostuvo que la capacidad de decisión económica del país está vinculada con la existencia de una industria nacional sólida, trabajadores calificados y condiciones laborales protegidas.

También cuestionó las consecuencias que, desde su perspectiva, han tenido los procesos de apertura comercial y concentración de las exportaciones en bienes primarios. La confederación reclama que la Estrategia Nacional de Desarrollo incorpore políticas industriales concretas, orientadas a fortalecer cadenas productivas, generar empleo de calidad y promover actividades con mayor contenido tecnológico.

Entre sus preocupaciones se encuentran los cierres de establecimientos, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades de distintos sectores manufactureros para sostener su actividad. La CSI también ha impulsado la reducción de la jornada laboral sin disminución salarial y el fortalecimiento de la negociación colectiva.

Un observatorio para conocer la realidad industrial

En coincidencia con el congreso, el miércoles 14 de octubre se presentó el Observatorio del Trabajo Industrial, una iniciativa del proyecto País Industrial, impulsado por el PIT-CNT y la Cámara de Industrias del Uruguay. La actividad contó con la participación de la ministra de Industria, Fernanda Cardona; el subsecretario Daniel Olesker; el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; y el propio Dárdano.

El observatorio busca reunir y analizar información sobre la actividad manufacturera, el empleo y las condiciones de trabajo, con el propósito de mejorar la calidad del debate sobre el desarrollo productivo. Cardona destacó la importancia de articular esfuerzos entre trabajadores, empresarios, academia y Estado para elaborar políticas industriales de largo plazo.

La ministra también señaló que su cartera trabaja en herramientas propias de seguimiento y análisis de la actividad industrial. La creación de estos instrumentos apunta a disponer de información más precisa para identificar dificultades sectoriales, anticipar riesgos y evaluar posibles medidas de apoyo.

El desafío de producir más y con mayor valor agregado

El tercer congreso de la CSI dejó planteada una discusión que excede las reivindicaciones salariales y laborales. Los sindicatos industriales reclaman que la política económica no se limite a generar condiciones para exportar más, sino que también procure modificar qué produce Uruguay, cómo lo produce y qué participación tiene el trabajo nacional en esa producción.

El planteo introduce una cuestión de fondo: una mayor inserción internacional puede ampliar oportunidades comerciales, pero sus efectos sobre el empleo y la estructura productiva dependen de las capacidades de las empresas, las inversiones y las políticas que acompañen ese proceso.

La CSI pretende que esa discusión forme parte de las decisiones estratégicas del gobierno. Con Dárdano nuevamente en la presidencia y una dirección aprobada por unanimidad, la confederación inicia una nueva etapa con el propósito de intervenir en el debate sobre el futuro de la industria uruguaya.

Su principal reclamo es que el crecimiento económico se traduzca también en diversificación productiva, desarrollo tecnológico y empleo nacional calificado, con derechos laborales.

Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS

Trabajadores
2026-10-17T04:56:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias