ENERGÍA Y DESARROLLO

Surinam apunta a seguir el camino petrolero de Guyana, pero enfrenta el desafío de administrar la bonanza

19.07.2026

PARAMARIBO (Uypress) – Surinam se prepara para ingresar al grupo de grandes productores petroleros emergentes de América Latina mediante el desarrollo de sus yacimientos en aguas profundas, una transformación que podría modificar sustancialmente la economía del país más pequeño de Sudamérica.

El principal motor de este proceso es GranMorgu, el primer proyecto petrolero de gran escala situado costa afuera del país. El complejo se encuentra en el Bloque 58, aproximadamente a 150 kilómetros del litoral surinamés, y desarrollará los campos Sapakara y Krabdagu.

TotalEnergies opera el proyecto con una participación de 40%. APA Corporation posee otro 40% y la empresa estatal Staatsolie controla el 20% restante, lo que permitirá al Estado participar directamente en los resultados económicos de la explotación.

GranMorgu contempla una inversión aproximada de US$ 10.500 millones, la mayor en la historia de Surinam. Sus recursos recuperables están estimados en cerca de 760 millones de barriles y la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga tendrá capacidad para procesar hasta 220.000 barriles diarios.

La entrada en producción está prevista para 2028. En su punto máximo, el volumen extraído sería extraordinariamente elevado para un país de unos 645.000 habitantes y con una economía cuyo producto interno bruto se encuentra entre US$ 3.000 millones y US$ 4.000 millones.

El modelo recuerda al proceso experimentado por Guyana, país vecino con el que Surinam comparte una de las cuencas de hidrocarburos más prometedoras del mundo. Los diseños utilizados en GranMorgu se basan parcialmente en las unidades de producción que ya operan en aguas guyanesas.

El secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía, Andrés Rebolledo, consideró que Surinam está convirtiéndose en uno de los productores emergentes más prometedores de la región y que la entrada en funcionamiento del proyecto representará un cambio estructural para el país.

La explotación no alterará por sí sola los equilibrios mundiales del petróleo, pero reforzará la importancia de América Latina como una de las regiones con capacidad para incorporar nueva oferta al mercado internacional.

El desarrollo también contempla inversiones locales de entre US$ 1.000 millones y US$ 1.500 millones. TotalEnergies calcula que la construcción y posterior operación podrían generar más de 6.000 empleos directos, indirectos e inducidos, mientras Paramaribo funcionará como centro administrativo y logístico.

Sin embargo, el volumen de petróleo descubierto no garantiza por sí mismo una mejora sostenible de las condiciones de vida. El principal desafío será evitar que el aumento de los ingresos provoque un crecimiento descontrolado del gasto público, inflación, apreciación de la moneda y pérdida de competitividad en sectores tradicionales.

Ese fenómeno, conocido como “enfermedad holandesa”, puede producirse cuando la entrada masiva de divisas fortalece la moneda local y encarece las restantes exportaciones. También existe el riesgo de que el Estado se vuelva excesivamente dependiente de un recurso cuyo precio es volátil.

Especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe señalaron que Surinam todavía necesita fortalecer su capacidad para fiscalizar a las compañías multinacionales, calcular correctamente la renta petrolera y desarrollar personal especializado en política fiscal, regulación y econometría.

El Fondo Monetario Internacional llegó a una conclusión similar. En un informe publicado en mayo, el organismo sostuvo que el país realizó avances legales importantes al aprobar una nueva normativa de gestión financiera y reformar el Fondo de Ahorro y Estabilización de Surinam.

No obstante, esas estructuras todavía no funcionan plenamente. El FMI identificó demoras en la aprobación de reglamentaciones, limitaciones institucionales y carencias en la capacidad de análisis macrofiscal. También recomendó crear los órganos de gobernanza previstos y fortalecer la planificación presupuestaria de mediano plazo.

El fondo de estabilización debería permitir que una parte de los ingresos sea ahorrada durante los períodos de precios elevados y utilizada cuando caiga el valor internacional del petróleo. También podría reservar recursos para generaciones futuras y reducir la presión política para gastar inmediatamente toda la renta disponible.

Otra cuestión será la participación de las empresas y los trabajadores surinameses. El Gobierno impulsa programas de contenido local para capacitar proveedores, desarrollar servicios especializados y aumentar gradualmente la contratación nacional.

La limitada capacidad productiva del país obligará inicialmente a incorporar trabajadores, tecnología y empresas extranjeras. El desafío será acompañar esa participación con mecanismos de transferencia de conocimiento para evitar una dependencia permanente de proveedores internacionales.

Los recursos petroleros podrían utilizarse para reducir la deuda pública, modernizar la infraestructura, mejorar los sistemas educativo y sanitario y diversificar la economía. Una expansión demasiado acelerada del gasto, en cambio, podría aumentar las importaciones, alimentar la inflación y dejar al país expuesto a una futura caída de los precios.

La experiencia de Guyana demuestra la magnitud del cambio que puede provocar el petróleo en una economía pequeña. Surinam dispone ahora de algunos años antes del inicio de la producción para completar su marco fiscal, profesionalizar sus instituciones y definir cómo distribuirá los beneficios.

El éxito de GranMorgu no se medirá solamente por la cantidad de barriles extraídos. Dependerá de que la riqueza generada pueda convertirse en instituciones más sólidas, infraestructura productiva, formación de trabajadores y mejores oportunidades para una población que enfrenta uno de los mayores cambios económicos de su historia.

Energía
2026-07-19T12:26:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias