Tomás de Mattos: el escritor que interrogó la historia uruguaya

14.10.2026

MONTEVIDEO (Uypress/JWL)- A 79 años de su nacimiento, el autor de ¡Bernabé, Bernabé! conserva un lugar singular en la literatura nacional por su manera de cuestionar los relatos oficiales.

 

 ¿Qué ocurre cuando la literatura decide interrogar aquello que la historia oficial ha preferido olvidar? Tomás de Mattos dedicó buena parte de su obra a explorar esa pregunta. Sus novelas no se limitaron a reconstruir acontecimientos del pasado: buscaron comprender las responsabilidades, los silencios y las contradicciones morales que permanecen detrás de ellos.

Este miércoles 14 de octubre se cumplen 79 años del nacimiento de uno de los narradores uruguayos más importantes de las últimas décadas, cuya obra contribuyó a transformar la manera de mirar algunos episodios decisivos de la historia nacional.

Un escritor formado en Tacuarembó

Tomás de Mattos Hernández nació en Montevideo el 14 de octubre de 1947, pero creció en Tacuarembó, ciudad con la que mantendría una relación profunda durante toda su vida.

Allí integró el denominado Grupo de Tacuarembó, un espacio cultural excepcional que reunió a escritores, músicos y artistas como Washington Benavides, Eduardo Darnauchans, Numa Moraes y Eduardo Larbanois.

De Mattos estudió Derecho en Montevideo y se graduó como abogado en 1975. Después regresó a Tacuarembó, donde ejerció su profesión mientras desarrollaba una obra literaria de creciente reconocimiento.

Su trayectoria comenzó con cuentos publicados en la prensa y en revistas culturales. En 1975 apareció Libros y perros y en 1983 Trampas de barro, pero sería una novela publicada cinco años después la que marcaría un antes y un después.

Bernabé Rivera y la memoria incómoda

En 1988 publicó ¡Bernabé, Bernabé!, una obra que colocó en el centro de la discusión cultural la persecución y matanza de indígenas charrúas durante los primeros años del Uruguay independiente.

La novela abordó particularmente la figura de Bernabé Rivera y los acontecimientos relacionados con Salsipuedes, en 1831, cuestionando la imagen idealizada de algunos protagonistas de la construcción nacional.

De Mattos no escribió un tratado histórico. Recurrió a la ficción, a los testimonios reconstruidos y a la complejidad psicológica de sus personajes para mostrar que el pasado no es un territorio definitivamente cerrado.

Su novela obligaba a formular preguntas incómodas: ¿cómo se construyen los héroes nacionales?, ¿qué lugar ocupan las víctimas en el relato histórico?, ¿puede una sociedad reconocerse plenamente sin examinar sus episodios más oscuros?

El éxito de la obra y las controversias que provocó demostraron que la literatura podía intervenir decisivamente en el debate sobre la identidad uruguaya.

La historia como problema moral

Esa preocupación atravesó buena parte de su producción posterior. En La fragata de las máscaras, publicada en 1996, retomó personajes y situaciones vinculados al universo de Benito Cereno, de Herman Melville, para explorar la esclavitud, el poder y las formas de dominación.

En La puerta de la misericordia, de 2002, reconstruyó literariamente la vida de Jesús de Nazaret, aproximándose a los conflictos humanos, religiosos y políticos de su tiempo.

Más adelante, con El hombre de marzo, dedicado a José Pedro Varela, volvió a investigar la relación entre las grandes figuras históricas y las circunstancias sociales que hicieron posible su actuación.

En todas esas obras aparece una preocupación persistente: comprender a los individuos dentro de su época, sin reducirlos a estatuas ni convertirlos en personajes de una moral simplificada.

El escritor y la responsabilidad pública

De Mattos también desarrolló una intensa actividad intelectual e institucional. Entre 2005 y 2010 dirigió la Biblioteca Nacional, desde donde impulsó iniciativas relacionadas con la preservación y difusión del patrimonio cultural.

Su trayectoria fue reconocida con importantes distinciones literarias y con su incorporación a la Academia Nacional de Letras. Falleció en Tacuarembó el 21 de marzo de 2016, a los 68 años.

Una obra que sigue haciendo preguntas

A 79 años de su nacimiento, Tomás de Mattos conserva una vigencia que no depende únicamente de sus méritos literarios.

En un país que continúa discutiendo su pasado, sus responsabilidades históricas y las formas de construir memoria, sus novelas recuerdan que ninguna sociedad puede comprenderse mediante una sucesión de héroes sin contradicciones. La literatura, para De Mattos, no estaba destinada a confirmar nuestras certezas, sino a incomodarlas.

Su legado quizá pueda resumirse en esa convicción: la historia no termina cuando se escriben los libros, sino cuando una sociedad deja de hacerse preguntas sobre ella.


Cultura
2026-10-14T03:38:00

José W. Legaspi