Una IA para desalambrar
27.05.2026
MONTEVIDEO (Uypress/Rodrigo Matías)- El Estado uruguayo ha sido hackeado un sinnúmero de veces. Modelos avanzados de IA permitirán este año multiplicar la superficie y severidad de los ataques. Crece la probabilidad de que en todos lados se escuche "se cayó el sistema".
En medicina, arte o educación, se confirma que la IA es una tecnología transversal o de propósito general, comparada a veces a la electricidad. Pero a diferencia de ella, la inteligencia artificial evoluciona en calidad: recientemente desbordó las categorías de evaluación en dos ámbitos de resultados verificables. En matemática discreta, empieza a formalizar pruebas a problemas que llevaban décadas sin solución o bajo formulaciones incorrectas.
En programación, le tomó 12 horas a un experto del británico Instituto de Seguridad de la IA resolver un desafío de ciberseguridad diseñado para contrastar las capacidades de humanos y máquinas. ChatGPT 5.5 fue exitoso en la misma tarea en menos de 11 minutos, con un costo de procesamiento de 1,73 dólares.
Otro modelo, Mythos, de Anthropic, probó resolver fallas que llevaban hasta 27 años sin ser descubiertas, en software usado en miles de millones de dispositivos globalmente. En otro caso, expertos asistidos por Mythos identificaron en cinco días una vulnerabilidad grave en un sistema de Apple, que había sido desarrollado por más de cien ingenieros en cinco años y costado miles de millones.
Semejante potencia llevó a la compañía a postergar el lanzamiento de ese producto, anunciado el 26 de marzo pasado. Dado que la misma capacidad ofensiva puede emplearse defensivamente, Anthropic decidió primero crear un grupo selecto de entidades que se benefician de las habilidades de Mythos para blindar sus softwares.
Por supuesto, el Estado uruguayo no estuvo entre los 52 seleccionados, que incluyen (1) desde JPMorgan hasta la Fundación Linux. El gobierno británico declaró haber accedido, pero la Unión Europea fue relegada. Esta protección vital con superioridad técnica perfila volverse una necesidad nueva y permanente. Hoy está solo al alcance de los escogidos por Anthropic (una start-up (2) que discute vis a vis con el Papa "el futuro de la Humanidad").
Modelos más capaces que Mythos estarán disponibles al público general antes de fin de año, dada la dinámica de competencia y cooperación entre gigantes, que son comerciales además de tecnológicos. Algunos ejemplos positivos de la distribución comercial incluyen a un amateur que consiguió producir una sustancia que logró una remisión significativa del cáncer de su mascota desahuciada; un joven que descubrió 1,5 millones de objetos celestes no identificados en archivos de la NASA; y la primera empresa unicornio formada básicamente por un solo humano.
En su lado menos luminoso, la IA ha sido usada como arma de guerra y espionaje. ¿Qué podrán hacer grupos criminales sofisticados próximamente, asistidos por modelos como Mythos? En Uruguay, el Estado lleva décadas sufriendo embustes cibernéticos graves, causados incluso por menores de edad. Las instituciones tardan en reconocer que sus sistemas digitales son demasiado antiguos.
Los incentivos ideológicos, geopolíticos o económicos para abusar de los datos y sistemas del país existen desde antes de la IA generativa. Como la democratización del poder artificial no puede ser prohibida ni controlada, urge que el Estado se ocupe de esta amenaza engrandecida. Mediante diplomacia, alianzas sui generis, hackatones y seguimiento a las actividades de los "Responsables de Seguridad de la Información", según pauta el Decreto 66/025.
Si sobre Agesic recaerá el peso preponderante de proteger infraestructuras vitales del país en próximos meses y años, la Agencia podrá respaldarse en los artículos 72 y 332 de la Constitución para mejor cumplir sus potestades y las aspiraciones de su "Marco de Ciberseguridad".
Requerirá agencia humana no defraudar a los contribuyentes y habitantes. Sin celeridad, Uruguay corre el riesgo de sufrir el secuestro o eliminación definitiva de datos protegidos o estratégicos, que permiten a la sociedad funcionar. Porque sobra burocracia cuando el tiempo no sobra.
En próximos meses y años, el riesgo no será un incidente aislado, sino el caos simultáneo: la pérdida de información decisiva, la acumulación de descoordinación operativa. También juicios al Estado y quizá hasta una crisis política o democrática.
Ninguna revolución tecnológica auténtica debería entenderse como metáfora. Si hay un cliché en la historia humana, es que el desarrollo técnico relativo levanta imperios y los destruye. El riesgo fatal de ser observadores en una revolución es perder soberanía de manera irreversible, un problema que se acrecienta desde varios frentes. Hasta Alemania parece temer al heterológico Mythos.
El desafío agigantado de la ciberseguridad no será resuelto por las Fuerzas Armadas. Nuestra defensa depende de nuestra anticipación proactiva. Sin ella, la capacidad de negociación del país será escasa. No faltarán los poderes extranjeros que ofrezcan construir sistemas digitales sólidos, sobre las ruinas de lo que nosotros dejamos atado con alambre.
Notas
1 Unas ~50 entidades cubiertas a la fecha por el Proyecto Glasswing implica la exclusión del 90% de las empresas del SP500.
2 Anthropic disputa con OpenAI/ChatGPT el puesto de segunda start-up (privada, sin cotización pública) más valiosa del mundo. Su pre-valuación equivale a unas diez veces el PIB de Uruguay.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias