SALUD MENTAL / INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Uruguay avanza hacia un ensayo clínico con psilocibina para depresión grave
04.06.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Uruguay se prepara para iniciar un ensayo clínico en humanos con psilocibina, el compuesto psicodélico presente en ciertos hongos, como parte de una investigación orientada a evaluar su seguridad y posible uso terapéutico en casos de depresión grave.
El proyecto es impulsado por el Núcleo Interdisciplinario de Estudios sobre Psicodélicos Arché, vinculado a la Universidad de la República, e involucra a investigadores de distintas áreas como psicología, química, medicina, antropología, farmacología y neurociencias.
La investigación fue autorizada por el Ministerio de Salud Pública, a través de la Comisión Nacional de Ética en Investigación, y se enfocará inicialmente en pacientes oncológicos y personas con trastorno depresivo mayor, especialmente en cuadros graves o resistentes a tratamientos convencionales.
El estudio no implica que la psilocibina haya sido aprobada como tratamiento médico en Uruguay. Se trata de un ensayo clínico, es decir, una investigación controlada, con criterios de inclusión, seguimiento profesional, evaluación ética y protocolos destinados a medir seguridad antes que eficacia.
Los investigadores del Grupo Arché insisten en que el enfoque no consiste simplemente en administrar una sustancia. La línea de trabajo se inscribe en lo que se conoce como terapia asistida con psicodélicos, en la que importan la preparación previa del paciente, el acompañamiento profesional, el contexto terapéutico y la integración posterior de la experiencia.
Ese punto es central para evitar simplificaciones. La psilocibina no es presentada por la comunidad científica como una “cura mágica” ni como un producto de libre uso. Su eventual aplicación clínica requiere condiciones controladas, equipo especializado, evaluación psiquiátrica y psicológica, y un marco de seguridad especialmente estricto.
El interés por la psilocibina creció a nivel internacional en los últimos años. Estudios clínicos realizados en centros como Johns Hopkins y la Universidad de Nueva York mostraron resultados promisorios en pacientes con cáncer que presentaban ansiedad y depresión asociadas a diagnósticos graves o potencialmente terminales.
También se desarrollan investigaciones en depresión resistente, adicciones y otros trastornos de salud mental. Sin embargo, la evidencia todavía es limitada, los tamaños de muestra suelen ser reducidos y los propios investigadores advierten que se necesitan estudios más amplios antes de convertir estos abordajes en tratamientos de uso regular.
En Uruguay, el avance tiene un significado particular. El país cuenta con una historia de políticas públicas vinculadas a drogas, regulación y reducción de daños, y al mismo tiempo enfrenta desafíos importantes en salud mental, suicidio, depresión y acceso oportuno a tratamientos especializados.
El Núcleo Arché viene trabajando desde hace años en el estudio interdisciplinario de psicodélicos, incluyendo investigación sobre ayahuasca, ibogaína y psilocibina, composición química, usos culturales, modelos animales y posibles aplicaciones terapéuticas. Su objetivo declarado es aportar evidencia científica para políticas públicas y modelos regulatorios responsables.
El ensayo previsto con psilocibina se ubica en esa línea. Busca generar conocimiento local en un campo que avanza rápidamente en Estados Unidos, Europa, Australia y otros países, pero que todavía requiere regulación, formación profesional y criterios claros de seguridad.
La selección inicial de pacientes oncológicos responde a una línea de investigación internacional ya existente. En personas con cáncer avanzado, la depresión, la ansiedad y la angustia existencial pueden tener un impacto profundo sobre la calidad de vida, incluso cuando los tratamientos médicos tradicionales logran controlar parcialmente la enfermedad.
La pregunta científica es si una intervención asistida con psilocibina, en un contexto clínico adecuado, puede ayudar a reducir ese sufrimiento psicológico. La pregunta sanitaria es si Uruguay puede desarrollar capacidades propias para investigar ese campo con seriedad, sin caer en entusiasmo acrítico ni en rechazo automático.
El debate también tiene una dimensión regulatoria. En Uruguay, el consumo personal de drogas no está penalizado, pero el acceso, la producción, la investigación clínica y el eventual uso terapéutico de sustancias psicodélicas requieren definiciones normativas claras. La frontera entre investigación, práctica clínica, uso espiritual y mercado informal puede volverse difusa si el Estado no ordena el proceso.
Los especialistas advierten además sobre riesgos. La psilocibina puede producir experiencias psicológicas intensas, ansiedad, desorganización emocional o descompensaciones en personas vulnerables. Por eso, los ensayos suelen excluir a pacientes con antecedentes personales o familiares de psicosis u otros cuadros psiquiátricos de riesgo.
La novedad uruguaya, entonces, no es la habilitación de un nuevo tratamiento disponible para la población, sino la posibilidad de iniciar investigación clínica local en un área emergente de la salud mental. Ese matiz es importante para no generar falsas expectativas en pacientes y familias.
Si el ensayo logra financiamiento y se desarrolla bajo estándares éticos y científicos, Uruguay podrá sumarse a una conversación internacional de alto impacto: cómo evaluar terapias psicodélicas con rigor, cómo proteger a los pacientes y cómo distinguir evidencia médica de uso recreativo o comercial sin control.
La psilocibina vuelve así al debate público desde un lugar distinto. Ya no solo como sustancia asociada a hongos alucinógenos, sino como objeto de investigación biomédica y psicológica. El desafío será sostener la prudencia: abrir puertas a la ciencia, pero sin presentar promesas terapéuticas antes de que la evidencia las confirme.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias