ENERGÍA
Uruguay importa energía de Brasil para cuidar reservas de agua y gasoil
24.06.2026
MONTEVIDEO (Uypress) – Uruguay volvió a importar energía eléctrica desde Brasil en los últimos días, en una decisión que, aunque puede parecer estrictamente comercial, responde sobre todo a una estrategia técnica de seguridad energética.
La energía que llega desde el país vecino resulta competitiva frente a la generación térmica local, especialmente frente a las centrales que funcionan con gasoil. Sin embargo, fuentes del sector eléctrico señalan que la diferencia económica no es el factor decisivo. La ganancia inmediata sería apenas de “unos dólares de conveniencia”. El objetivo de fondo es otro: cuidar las reservas de gasoil y de agua del sistema uruguayo.
El criterio es simple. Si Uruguay puede abastecer parte de la demanda con electricidad importada a precios razonables, evita encender generación térmica local y, al mismo tiempo, reduce la necesidad de turbinar agua de los embalses. De esa forma, mantiene recursos disponibles para eventuales restricciones, picos de consumo, problemas técnicos o cambios bruscos en el mercado internacional.
El uso del gasoil para generar electricidad ha disminuido de forma drástica en los últimos años, como resultado de la transformación de la matriz energética uruguaya y del peso creciente de las fuentes renovables. Sin embargo, su papel como respaldo continúa siendo relevante. En momentos de mayor demanda o menor disponibilidad hidráulica, la generación térmica sigue funcionando como seguro del sistema.
La importación desde Brasil permite preservar ese respaldo. No se trata de sustituir estructuralmente la generación nacional, sino de administrar mejor los recursos disponibles en una etapa del año especialmente sensible. El invierno incrementa el consumo eléctrico por calefacción y obliga a mantener margen de respuesta ante escenarios de frío intenso.
Según datos del sector, en lo que va del año la matriz eléctrica uruguaya se abasteció mayoritariamente con fuentes renovables: hidráulica, eólica, biomasa y solar. La generación térmica conserva una participación menor, pero estratégica. Las importaciones desde Brasil y Argentina completan el abastecimiento en determinados momentos operativos.
En el caso de Brasil, las compras recientes se concentraron principalmente en junio. La transferencia se realiza a través de la estación conversora de Melo-Candiota, infraestructura clave para el intercambio eléctrico entre ambos países y con capacidad para manejar hasta 500 MW.
El contexto internacional también pesa en la decisión. La inestabilidad generada por conflictos bélicos, tensiones en rutas energéticas y volatilidad de precios volvió más complejo el mercado de combustibles. Reponer gasoil puede implicar mayores costos, plazos más largos y riesgos logísticos que antes no tenían el mismo peso.
Por eso, mantener tanques llenos y embalses con buen nivel se vuelve una prioridad. En la práctica, la importación funciona como un seguro: permite cubrir demanda actual sin consumir reservas que podrían ser más valiosas si el escenario energético se complica.
Los costos también explican la conveniencia técnica. Generar con gas natural en Punta del Tigre tiene costos variables menores que hacerlo con gasoil, pero las unidades que utilizan combustibles líquidos pueden resultar significativamente más caras. En ese marco, si la energía brasileña entra a valores competitivos, el sistema gana flexibilidad.
Uruguay cuenta con autorización vigente para importar energía eléctrica desde Brasil hasta fines de 2026, en el marco de acuerdos comerciales habilitados por el Poder Ejecutivo. Esa posibilidad le permite a UTE operar con mayor margen en momentos en que la disponibilidad regional y los precios lo justifican.
La decisión también confirma la importancia de la integración eléctrica regional. La interconexión con Brasil, que en otros períodos permitió exportar excedentes uruguayos, funciona ahora en sentido inverso: habilita compras puntuales para reducir riesgos internos.
La clave está en no interpretar la importación como señal de debilidad del sistema. Uruguay mantiene una matriz diversificada y de alta participación renovable, pero todo sistema eléctrico necesita respaldo. En el caso uruguayo, ese respaldo puede venir de centrales térmicas, reservas hidráulicas o intercambios internacionales.
La compra a Brasil combina esos tres elementos: evita usar gasoil, conserva agua y aprovecha infraestructura regional ya disponible. Por eso, más que una operación de ahorro, se trata de una decisión de prudencia energética.
En un escenario de invierno, precios internacionales inciertos y cadenas de suministro más tensas, Uruguay busca preservar margen de maniobra. La importación de electricidad desde Brasil cumple ese papel: cuidar recursos estratégicos hoy para tener capacidad de respuesta mañana.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias