CINE DE POBRES
Cuba: murió el productor cinematográfico Camilo Vives
22.03.2013
LA HABANA (Uypress) - Falleció Camilo Vives, productor de las premiadas y célebres películas cubanas “Lucia” y "Fresa y chocolate”. Un referente del cine cubano.
Camilo Vives fue un referente del cine cubano más popular y con mejor recepción internacional. Fue clave en películas como "Lucía", de Humberto Solas, en los años sesenta, "Fresa y Chocolate", de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, en los años noventa, o "Suite Habana, de Fernando Pérez, de la última década.
Asimismo, fue protagonista de un buen número de coproducciones realizadas con España y otros países de Europa y América Latina tras la desintegración del bloque socialista, cuando las finanzas de la industria del cine cubano se vinieron abajo y la producción de películas cayó de diez al año a una o dos.
Vives dijo un día que en Cuba faltaba muchas cosas pero se hacía de todo, incluso cine. Es reconocido como gran productor del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), institución que impulsó el cine en la isla tras el triunfo de la revolución y clave en la integración de los cineastas de la región a través del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y la fundación del mismo nombre, creada en 1985 bajo el auspicio de García Márquez.
Su fallecimiento en La Habana, el pasado 13 de marzo, a la edad de 71 años, es una mella en el cine cubano y latinoamericano. Trabajó en más de 130 películas y series cinematográficas, incluyendo la obra de Gutiérrez Alea, "La última cena", las comedias más famosas de Tabío o las últimas de Solas, de contenido crítico hacia la realidad y el mundo oficial, como "Barrio Cuba (2006)" o "Miel para Oshún (2001)".
Vives tuvo tiempo para ejercer como profesor titular del Instituto Superior de Arte de La Habana y presidió la junta directiva de la Federación Iberoamericana de Productores de Cine y Audiovisuales. En 2001 se hizo cargo de la Productora Internacional del ICAIC y se dedicó a buscar proyectos y socios para poner en marcha coproduccciones.
En estos años se forjó su amistad con productores españoles, casos de Gerardo Herrero, con quien realizó "Guantanamera (1995)", codirigida por Alea y Tabío, y "El misterio Galíndez", de Herrero, "Aunque estés lejos (2003)" y "El cuerno de la abundancia", ambas de Tabío.
A mediados de la década pasada, cuando el ICAIC perdió el monopolio del cine y los cineastas, sobre todo los más jóvenes, empezaron a financiarse sus propias películas, "Vives apoyó la desestatización de la industria", apunta con certeza el diario El País de España. La muerte le sorprendió trabajando como productor independiente en La pared de las palabras, la última cinta de Fernando Pérez, con quien ya había realizado en 1999 La vida es silbar, ganadora de un Goya.
"Han abierto una puerta al cine independiente cubano que nadie va a poder cerrar", dijo muy emocionado el director de Juan de los muertos a los académicos españoles al recoger el Goya a la mejor película iberoamericana, mientras que otro miembro de su equipo, excitadísimo, dedicaba el galardón "a los cubanos que hacen posible que siga habiendo cine en Cuba, donde no hay de nada pero hacemos de todo". Uno de esos hombres que lucharon por el buen cine durante todas las crisis económicas vividas en la isla, Camilo Vives, acaba de fallecer, como Mauricio Vicent ha recogido en este periódico. Camilo Vives era un entrañable tipo obeso, un gastrónomo feliz y parsimonioso, de mirada astuta, que arrastraba su cuerpo con bonhomía, y con el hálito de haber logrado poner en pie, a veces contra viento y marea, numerosas películas valiosas en un país "donde no hay de nada pero hacemos de todo".
Con la muerte de Vives queda el recuerdo del cine cubano de los primeros ciclos de la revolución triunfante, cuando uno de sus ideólogos, Julio García Espinosa, defendía el llamado "cine imperfecto": un cine alejado del "artificio", una obra bien hecha y de estética irreprochable en un país tan pobre como el suyo. El cine cubano adquirió presencia en festivales internacionales y fue distribuido en muchos rincones del mundo, dejando para su historia varias películas apasionantes, denominadas como "cine pobre".
f.l.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias