TEATRO
Punta del Este: El barrio de los solos
16.10.2026
PUNTA DEL ESTE (Uypress/Por Alejandrina Morelli)- El barrio de los solos es una obra de teatro poética y con pinceladas de fino humor, escrita por la dramaturga uruguaya Jimena Márquez, que estará en cartelera durante octubre y noviembre en el teatro del MACA (Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry), en Punta del Este.
El título -y la trama- parecen hechos a medida para una de las problemáticas que atraviesa esta ciudad, especialmente a partir de la pandemia. En los últimos años se han radicado aquí más de 40.000 personas, y su sensación de desarraigo funciona como una música de fondo en casi todo lo nuevo que está sucediendo.
¿Solos y solas?
Desde que tengo memoria, cada verano se quedaba en estas tierras alguien un poco bohemio, un poco desilusionado de la civilización, a veces amante del surf, del mar o de la vida cerca de la naturaleza. Almas de cualquier edad en busca de un sueño que incluía estufa a leña y un perro guardián durmiendo a los pies de la cama. Así fue con Laura, que armó su escuela de surf en la Laguna Garzón; con Bárbara Brown, que se dedicó a la fotografía y a navegar por el mundo al terminar la temporada; o conmigo misma, editando libros y gestionando proyectos, por solo nombrar cercanas.
En estos últimos años siguieron quedando en estas orillas, como caracoles, personas solas. Pero también llegaron parejas jóvenes con proyectos de crecimiento personal o jubilados que decidieron tomar distancia de la atolondrada gran ciudad. Y, por supuesto, familias con niños en edad escolar que buscan un entorno donde sus hijos puedan ir al colegio, al club o a la casa de sus amigos en bicicleta o caminando, sin esclavizar a los padres con idas y vueltas de horarios.
Sin embargo, aunque vengan en pareja o en familia, sus dinámicas terminan siendo semejantes a las de quienes están solos. Son como islas, o mejor dicho, como camalotes habitados por una familia que navega a la deriva en esta ciudad. No tienen una historia local que los arraigue: no hay primos, tíos, abuelos, ni recuerdos compartidos de la infancia o la juventud. Aquí construyen nuevos vínculos con vecinos, padres del colegio, compañeros del club o de la clase de yoga. Se inscriben en cursos de lo más variopintos -costura, cultivo de rosas, cerámica, expresión corporal, lectura o meditación-, pero, aunque su espíritu de manada los invoque, siguen estando solos.
Están solos con la soledad existencial de no pisar el suelo donde nacieron, de no sentir la custodia de sus ancestros, de padecer el castigo que ya imponían los antiguos griegos: el exilio; si no político, al menos emocional y afectivo. Son como barcas que anclaron en esta orilla y ya no se irán.
Una radiografía del Punta del Este de hoy
Por todo esto, la obra adaptada por el dinámico grupo de teatro del MACA retrata como pocas lo que ocurre hoy en Punta del Este. Los personajes, que en la versión original eran ermitaños y linyeras dejados de la mano de Dios, encarnan en esta adaptación los prototipos con los que nos cruzamos a diario: el deportista con indumentaria de marca, la elegante y discreta solitaria, la pionera que fundó el barrio... En fin, trece actores en escena a los que apenas les alcanza el tiempo para presentarse, pero en quienes identificamos de inmediato a los habitantes de Punta del Este.
Escuchamos en escena las mismas frases que alguna vez oímos de parte de quienes reivindican haber sido los primeros en llegar -aunque casi nadie pueda decir que "siempre estuvo"- y el mismo callado rencor hacia el recién llegado, aun cuando la mayoría acabamos de desembarcar hace solo un rato.
Solo hay una diferencia respecto al texto original: los apellidos. En la obra original, la autora bautiza a los personajes con apellidos castizos tradicionales, y el elenco mantuvo esa premisa. En la vida real, en cambio, los apellidos que hoy se escuchan en Punta del Este provienen de los orígenes más diversos. Si solo hubieran mantenidos sus apellidos reales la obra encajaría mucho mejor.
Cabe destacar también cómo, en este transcurrir de la identidad perdida, los poemas de Fernando Pessoa irrumpen para sumergirnos en la profundidad del ser.
En resumen, el grupo de teatro del MACA ha logrado una brillante adaptación, apoyada en destacadas actuaciones, componiendo una lúcida radiografía de nuestra quebradiza y sinuosa identidad esteña en formación.
Ficha técnica
- Obra: El barrio de los solos
- Lugar: Teatro del Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA), Punta del Este.
- Texto original: Jimena Márquez
- Dirección: Eliana Recchia
- Asistente de dirección: Luz Matta
- Elenco: Lorena Díaz (Flores), Gloria Raggio (Pérez), Carlos Romero (Peralta), Rafael Lavin (Medina), Lorena Alonso May (Benítez), Liliana Halasz (Galíndez), Alejandra Legorburo (Fernández), Mariana Rantica (Suárez), Nina Lens (Ramírez), Tomislav Sore Osorio (Ortiz), Valentina Muttoni / Manu Camacho (Gutiérrez), Magdalena Pacheco (Núñez), Alejandra Rodríguez (Olivera).
- Dirección de arte: Carlos Romero y Mariana Rantica
- Banda sonora original: Agustín Güemes
- Ilustración de programa: Agustina Zwiener
- Administración: Alejandra Rodríguez
- Corrección de texto: Rafael Lavin
- Técnicas de sonido: Laura Bilat y Laura Esposito
- Asistencia en arte: Lorena Alonso, Alejandra Rodríguez y Alejandra Legorburo
- Producción ejecutiva: Ricardo Cuti y Eliana Recchia
- Producción general: Grupo Teatro MACA
Sinopsis:
La historia comienza cuando una mujer decide construir una casa en el bosque de una montaña con el único propósito de estar verdaderamente sola. Con el tiempo, otros solitarios hacen lo mismo en las inmediaciones, creando una comunidad peculiar donde todos conviven en paz respetando sus mutuas soledades. Sin embargo, la tranquilidad se quiebra cuando llega una noticia alarmante: uno de los vecinos ha sido envenenado. Esto obliga a este grupo de solitarios, que jamás había interactuado, a reunirse por primera vez para intentar descubrir al culpable.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias