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imagen del contenido Esteban Valenti

Uruguay: los tupamaros

Esteban Valenti

19.10.2020

Cada 8 de octubre, por lo menos, emerge el debate en las redes sobre los tupamaros, el MLN y su papel en la historia nacional. Las redes son el lugar propicio para liquidar cualquier odio, amor, prejuicio o sentencia en cuatro renglones o algo más.

Este año, mucha gente que permanecía muda, se animó y depuso en las redes cantidad de sentencias con motivo del acto que anualmente realiza el MLN recordando, conmemorando, exaltando la llamada "toma de Pando" del 8 de octubre de 1969. Lo organizan anualmente sin interrupciones. Y de inmediato salieron los defensores a ultranza, que no le agregan ni una pizca de análisis crítico.

La historia del MLN se ha escrito en centenares de versiones, en Uruguay y en otros países, sobre una época tan diversa en América Latina y donde, entre otras cosas, uno de sus integrantes, José Mujica, llegó a la Presidencia de la República y logró transformarse en uno de los uruguayos más famosos a nivel internacional de toda nuestra historia. Y nos guste o no, es la realidad. Y la verdadera historia no surge del batido de todas las que se han escrito, sino de una investigación muy rigurosa y muy difícil.

Además el MLN forma parte, mejor dicho, dirige el MPP y la lista 609, que es una de las fuerzas políticas más importantes del Frente Amplio y de todo el espectro político nacional, y se ha mantenido en esa posición con  algunas variantes pero desde hace varias décadas. Con una particularidad, cuando el candidato fue Mujica triunfó en las internas del FA y luego en las elecciones nacionales en el año 2009 y con el FA obteniendo la mayoría en el parlamento.

Durante el gobierno de Mujica, que para cualquier fuerza política es una prueba de fuego, la principal, la que define todo, el FA no produjo ningún cambio radical a nivel de la estructura de la producción o la tenencia de la riqueza en el país, pero se mantuvo el proceso de crecimiento de la riqueza y la redistribución social, y emprendió algunas grandes obras y proyectos faraónicos, que terminaron muy mal. Pero al final de su mandato el FA ganó de nuevo las elecciones - y ese es el principal balance ciudadano - y nuevamente con mayoría en el parlamento.

Preferí comenzar por los tramos finales de la historia, porque es una forma de darle el mayor sentido político a esta columna, pero para opinar sobre los tupamaros hay que retroceder a su nacimiento y mirarlo, criticarlo y analizarlo, desde el ahora.

Fueron parte de una corriente general que se desarrolló en el continente latinoamericano en los años 60, donde se proponían por la vía de las armas, de la insurgencia, de acciones armadas conquistar el poder y luego dios proveería. Porque si bien la influencia de la revolución y del proceso cubano era muy fuerte, no hay ninguna comprobación de que ese sería el camino: la copia del modelo soviético, de estatización total y de alineamiento con uno de los bloques de la Guerra Fría. Solo los Sandinistas del FSLN obtuvieron el poder y todos sabemos como siguió, como terminó y como está ahora esa martirizada nación.

En ningún otro país de todo el continente las guerrillas, rurales o urbanas alcanzaron el triunfo. Fueron derrotadas y destruidas.

En el caso del MLN luego de varias acciones espectaculares e ingeniosas, que para nada justifican o dan soporte político a ese movimiento, en 1972 iniciaron acciones violentas con varios muertos de ambos bandos y el parlamento que votó leyes sucesivas que dieron intervención a las FF.AA. en la lucha antiguerrilla y en muy pocos meses, por los errores acumulados, por la subestimación de la fuerza de sus enemigos, por las traiciones importantes que se produjeron en sus filas (de la que Amodio Pérez fue solo una muestra) los tupamaros fueron derrotados y destruidos política y militarmente, Algunos fueron muertos, otros encarcelados y la mayoría fue al exilio. Durante doce años no tuvieron expresión orgánica y recién luego de la caída de la dictadura, en la que no desempeñaron absolutamente ningún papel, lograron reagruparse y formar un movimiento político.

La otra tarea a la que se abocaron con particular éxito fue a construir un relato con muchos testimonios escritos, filmados, novelados, con documentales y con una constancia y perseverancia muy firme. Ese relato es totalmente falso, desde la justificación del nacimiento del MLN hasta su transformación en una potente fuerza política democrática, que con un papel fundamental en el gobierno, no afectó en absoluto la democracia en el Uruguay, incluso mantuvo y fortaleció sus instituciones. Con una sola excepción, la relación con los militares de todas las generaciones, donde es notorio que tuvieron una posición y una conducta diferente al resto de la izquierda. Los últimos episodios relacionados con los Tribunales Militares son la confirmación de esas relaciones muy discutibles y que se basan en el concepto de los dos bandos combatientes. Una profunda deformación de la historia, que los mantiene en su visión de que ellos fueron determinantes en todo el proceso previo al golpe.

En la construcción de este "relato" han sido maestros de las anécdotas, que sumadas no cuentan una historia, porque les falta lo fundamental: un sustento articulado de ideas, de proyectos, de hechos y sobre todo de objetivos claros y nunca los tuvieron, a no ser el poder.

Atribuirle su crecimiento, sus éxitos políticos solo a esta deformación en el relato histórico es absurdo, y nos empequeñece a todos, fueron capaces de construir un liderazgo y ocupar un importante espacio político dentro del FA, haciendo política.

¿Tenían que haber sido excluidos del FA? Es una pregunta recurrente, yo creo firmemente que el FA hizo, con el ingreso del MLN, un importante aporte a la democratización de todas las fuerzas políticas nacionales. Y eso es invalorable, todo lo demás es simplemente táctico y a veces ni siquiera electoral. Esperemos que otros que recientemente se embarcaron en un proceso similar logren el mismo resultado, por ahora no se ve nada claro, hay solo un fortalecimiento del corporativismo militar.

Los que acusan a los tupamaros de haber sido los causantes del golpe de estado les hacen un menudo favor a los propios tupamaros y a la deformación de la historia. Lo único que hicieron fue contribuir a que la correlación dentro de las FF.AA. entre los golpistas y los antigolpistas se inclinara más rápidamente a favor de los que violaron la constitución, las leyes y los derechos humanos. Y nunca jamás los tupamaros estuvieron cerca del poder, ni a kilómetros.

Si se lee los documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano se puede apreciar que los dictadores brasileros encabezados por Garrastazu Medici, estaban impulsando con todas sus fuerzas el golpe en Uruguay luego de las elecciones de 1971, por la posible confluencia de Wilson Ferrerira Aldunate y el Frente Amplio, que eran mayoría en el país. Conspirando ya con los Tenientes de Artigas, la logia fundada por el general Mario Aguerrondo, quien fue Jefe de Policía de Montevideo durante uno de los gobiernos blancos. 

La toma de Pando es un ejemplo de una operación audaz, muy mal planificada, pero con folklore, que fue todavía peor ejecutada y que salió muy mal. No hay nada que salvar y es la demostración que no tienen por cierto, historias o anécdotas realmente victoriosas militarmente y políticamente que conmemorar. Lo mejor que les salieron fueron las fugas de las cárceles.

En nuestra época (la mía de comunista) teníamos una visión profundamente crítica de los tupamaros, nos enfrentamos en el plano gremial y político y particularmente a nivel estudiantil y no solo con ideas y palabras. A nosotros nunca nos fue muy mal.

Lo que triunfó como estrategia, antes del golpe, durante la resistencia y después del golpe, con nombres diferentes dentro de las izquierdas, fue la acumulación de fuerzas, es decir el desarrollo de las luchas sociales y políticas y la unidad de toda la izquierda sin exclusiones. Otros partidos y formaciones tuvieron visiones diferentes, como el Partido Socialista, los MAPU-GAU, el anarquismo, que se sentían bastante próximos a esa aventura guerrillera.

Y eso fue en realidad, ante la desesperación por las derrotas sucesivas en el plano electoral y político, en particular del PS en los años 60, lo que determinó que surgieran las corrientes partidarias de la lucha armada o mejor dicho de la propaganda armada. Y poco más y coquetearon con ella.

Desde el punto de vista ideológico, eran una mezcla de algunos marxistas primitivos y básicos, anarquistas en la superficie, personas provenientes de los partidos tradicionales desencantados, sobre todo blancos como Mujica, y muchos cuyo eje ideal era un .38 largo y poco más..

El PCU que antes de la dictadura teníamos una versión parcial y limitada sobre la democracia, nunca respaldamos al MLN, pero planificamos con ellos acciones contra un eventual golpe de estado, también participaron militares antigolpistas en esos planes. En esas planificaciones, llegamos a valorar la extrema debilidad militar del MLN que a lo sumo podía cubrir uno de los varios accesos a Montevideo.

Los que ejecutaban era golpes armados puntuales, tenían una cierta influencia ideológico-política en ciertos sectores estudiantiles, de la intelectualidad y en puntos muy reducidos del interior y nada más. Y el aurea de la violencia y el peligro, en un país que tenía y tiene (aunque algunos se hagan los olvidados) sus buenas guerras civiles, sus degüellos y su tierra purpúrea bien regada. Incluso algunos crímenes contra sus compatriotas ayudados nada menos que por invasores brasileros, como por ejemplo en el cerco y la toma de Paysandú. La historia no sirve contada con lagunas.

Las luchas internas de las diferentes tribus que formaban el MLN y que ahora conocemos en detalle, demuestran la total falta de una base programática sólida, de una conducción con visión estratégica y de una capacidad militar mínimamente proporcional a sus discursos y sus proclamas. No digamos ni siquiera de objetivos claros y ni que hablar de una base teórico-ideológica, porque nunca la tuvieron y cuando crecieron políticamente con gran inteligencia, transformaron el poder en su más profunda y suprema bandera abrasadora y arrasadora de cualquier otra idea.

Pero el PCU por razones de "principios" porque a todos los que se jugaran la vida por ideales de cambio revolucionario había que respetarlos, nunca condenó claramente las aventuras y los graves errores cometidos en todo el proceso por el MLN, que nos costaron a nosotros directamente varias vidas. Incluso - como me le reconoció y contó un destacado dirigente del MLN - les brindó solidaridad en sus momentos más difíciles. Si tienen dudas, pregunten donde se escondió la compañera de Raúl Sendic, Violeta Setelich.

Ahora, con el diario de 50 años después, yo valoro que en el inicio fuimos blandos, fuimos confusos en la polémica y seguimos atados a la imagen "fosforescente" de la revolución cubana, aunque Rodney Arismendi fue el único dirigente que no se puso de pié ni aplaudió el discurso alucinado de Fidel Castro en la OLAS. Pero eso no era suficiente.

No se puede liquidar la opción de lucha y de vida de un número importante de personas que decidieron jugarse el pellejo por sus ideas, pero tampoco podemos desconocer el nivel de los errores cometidos, de cómo su proyecto no tenía la más remota posibilidad de triunfar y cual fue el nivel de influencia negativa en la derrota de las fuerzas democráticas y de izquierda. Pero afirmar que ellos fueron los responsables del golpe, es además de una simplificación es una falsedad histórica, que además le sirve a muchos "civiles" para lavarse las manos del golpe de estado, cívico-militar del que participaron.

Todo lo que conquistaron los tupamaros es a través de las elecciones, esas que despreciaban y denostaban, y siempre y cuando Mujica fuera el candidato, de lo contrario perdieron todas las restantes elecciones. Y no aportaron mucho a las ideas de izquierda de este país, porque el hambre desmedido por el poder, no es una medicina que sirva para todas las carencias y para tapar todos los huecos políticos e ideológicos. Todo lo contrario, los profundiza y agudiza.

El golpe de estado, fue parte de una ofensiva organizada e impulsada por los EE.UU. para fortalecer su dominio sobre nuestras naciones y comenzó en 1964, en Brasil, donde incluso amenazaron a Uruguay, luego fue un reguero de pólvora y sangre, aplicado con la complicidad de sectores de las clases dominantes de nuestros países, inclusive en el Uruguay. El MLN fue una pieza más, de menor importancia en ese tablero. Algunas de sus operaciones, analizadas ahora, parecen haber sino planificadas por los enemigos.

Se perfectamente que hay miles de personas que aumentarán su encono contra mi por estas líneas, y se también, que no me gano en absoluto - ni la quiero - la comprensión de los fanáticos de la derecha y de los militares de todas las generaciones que siguen creyendo que el golpe fue para defender la nación y no una deplorable violación de su juramento como defensores de la patria y de su democracia. Ya estoy acostumbrado, no escribo para congraciarme con nadie. Digo lo que pienso, duela lo que duela, basta que no me haga sentir a mí el dolor de la mentira, la manipulación y la cobardía.



Esteban Valenti - Periodista, escritor, coordinador de Bitácora, director de Agencia de Noticias Uypress

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