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Sistema Nacional de Inteligencia del Estado (SNIE)

Jaime Igorra

02.11.2018

El Senado de la República aprobó el 24 de octubre de este año la Ley que crea el Sistema Nacional de Inteligencia.

El nuevo Sistema estará integrado por la Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado y los Organismos que desarrollan tareas de Inteligencia y Contrainteligencia de los Ministerios de Defensa Nacional, Interior, Relaciones Exteriores y Economía y Finanzas.

Será el Poder Ejecutivo quien establezca los lineamientos estratégicos en los asuntos de Inteligencia. La Secretaría de Inteligencia Estratégica será la encargada de formular un Plan Nacional de Inteligencia para cada contingencia y contará con un Director que será designado por el Poder Ejecutivo, previa venia del Parlamento.

La Norma prevé la creación de una Comisión Bicameral en la que participarán legisladores de todos los partidos con representación parlamentaria, quienes deberán supervisar todas las actividades que desarrollen los órganos del Sistema y recibirán un informe anual sobre sus actividades, tanto en el organismo de Inteligencia como en el de Contrainteligencia, que obviamente tienen cometidos diferentes.

La Ley aprobada en el Senado es trascendente para la Democracia ya que Uruguay no contaba con un encuadre de coordinación, ni control Parlamentario en actividades de Inteligencia y Contrainteligencia por parte del Estado, con el consiguiente riesgo de politización y de la autonomía que puedan asumir los agentes y organismos sin contralor.

Las actividades de Inteligencia requieren el uso de la Información para alcanzar objetivos en diferentes campos tales como; estratégicos; políticos; en la diplomacia;  en el de la competencia económica (financiera, industrial y comercial); o en el del uso de la fuerza militar, guerra de "comando y control".

 

 En el Siglo XXI las actividades de Inteligencia son muy complejas. Mucho más que en épocas anteriores.

Es desde principio de este siglo que gracias a una acertada conducción política Uruguay retoma los sitiales de privilegio que no debió haber perdido en valoración del ejercicio de la democracia, en materia económica y también social. Esto lo vuelve a convertir en un país de inmigración con las complejidades que esto conlleva.

 

La obtención de Información para actividades de Inteligencia puede considerarse como un conflicto empeñado a nivel de las sociedades o de nación a nación, en parte a través de los medios informativos y de comunicación integrados en redes e interconectados.

 Esto significa que el anális de la información en su sentido fundamental es la configuración de un "teatro" emergente en el que es más probable que en el nivel estratégico, ocurra un futuro conflicto. No se trata únicamente de satélites, cables y computadoras. Se trata de la influencia sobre los seres humanos y las decisiones que estos toman.

 Se trata de emplear las tecnologías de le información y el conocimiento, para generar un desequilibrio entre nosotros y un oponente, de tal modo que como diría Sun Zu (antiguo estratega chino), la estrategia del oponente sería derrotada antes que sus primeras fuerzas pudiesen ser desplegadas. "Lo que tiene una importancia vital es atacar la estrategia del oponente".

El blanco de la información en actividades de Inteligencia es la mente humana, especialmente aquello que hace a las decisiones claves en todas las áreas estratégicas, tanto desde el punto de vista militar como político. El mundo se mueve hoy en la era de la información y el conocimiento. No formular una estrategia para un conflicto informativo coloca a los países, cualquiera sea su tamaño, en una posición de desventaja.

 

Uruguay no está libre de estos ataques informáticos y ha comenzado a desarrollar acciones de seguridad informática, habiendo realizado para ello un acuerdo entre AGESIC (Agencia para el Desarrollo del Gobierno Electrónico y la Sociedad de la Información y el Conocimiento) y el Ministerio de Defensa Nacional. Otros organismos civiles también desarrollan sus escudos informáticos.      

¿Existe una doctrina?

No conozco una doctrina oficial de colección de Información para Inteligencia. Incluso las aplicaciones militares en este tema tal vez permanecen incompletas. La reglamentación de la Ley del Sistema Nacional de Información de Inteligencia del Estado será el camino.

Cualquier control de la estrategia y doctrina de la información debe considerar a la contrainformación en términos defensivos y ofensivos, lo cual está contemplado en el Proyecto de Ley.

Más eficiente que una Ley de Medios es el empleo de la contrainformación.

La contrainformación ofensiva, puede involucrar la explotación de la información por medio de las operaciones sicológicas, engaño, procedimientos electrónicos, ataques físicos y la protección de la información en un verdadero combate electrónico sin pasar por alto asuntos de interés público y civil.

La contrainformación defensiva, incluye la protección activa como la defensa material (instalaciones), la seguridad de las comunicaciones y de la computación, contrainteligencia y  también los asuntos de interés público.

 

Si la meta es el control o el dominio de la Información, es entonces este control la condición para permitir la explotación del ámbito de la información, tanto para el ataque como para la defensa estratégica.

Es posible mediante la guerra informática contra un estado, actuar para reducir el papel de los actores públicos, alarmar por supuesta o real degradación ecológica, acentuar las desigualdades sociales o mal informar sobre el repunte de la pobreza y el paro. De este modo se buscan consecuencias o inestabilidad mediante la explosión de la violencia, la delincuencia y la inseguridad.

De este modo se puede incidir negativamente en el desarrollo productivo, financiero, industrial, turístico, etc. desalentando inversiones con el objetivo de frenar el crecimiento de un país. En tal sentido se hace obvia la relevancia del pensamiento doctrinario en la guerra informativa y el control del ciberespacio y la nube informática.

El potencial para la explotación del dominio informativo en una guerra estratégica de esta clase conduce a la identificación y adquisición de tecnologías  claves que nos permitan determinar cuan veloz, preciso y mortífero puede llegar a ser un info-ataque. Es un riesgo no formular una estrategia para los conflictos de información.

Esta Ley inicia el camino para enfrentar este riesgo.

Los grandes centros donde se elaboran nuevos programas de computación no están únicamente en Silicon Valley (USA) sino también en Madras, India, China, Corea del Sur, Singapur, y otros. ¿Qué venderán ellos y a quienes?

Uruguay es un productor de "software", de programas, videojuegos y otros productos. En materia de producción de carnes logró un alto volumen de ventas en diversos mercados ofreciendo "carne con información", la trazabilidad, al tener el ganado un chip que dispone del historial de crianza, vacunación, alimentación y otros requerimientos del mercado.

Ha alcanzado y continúa desarrollando altos niveles de producción de celulosa. El incremento del turismo en calidad y cantidad continúa su ascenso.

Los campeonatos mundiales de futbol son un acontecimiento que moviliza multitudes y cuantiosas sumas de dinero. Uruguay aspira con otros países vecinos ser nuevamente sede para este evento y la calidad y desempeño de nuestro seleccionado así como la presencia de jugadores uruguayos en los mejores cuadros internacionales ayuda a esta aspiración.

El despliegue de Misiones de Paz encomendadas por Naciones Unidas han prestigiado al país en todo el mundo.

No disponemos todavía de una estrategia para esta conflictividad y deberíamos responder a interrogantes fundamentales de cómo reconoceríamos, nos entrenaríamos y equiparíamos para una confrontación de tercera ola como la guerra informática incidiendo en los aspectos mencionados y otros que vendrán.

Los conflictos en materia de información tratan  acerca de la influencia sobre los seres humanos y las decisiones que los mismos toman.

 El blanco de estos conflictos de información es por lo tanto la mente, especialmente en aquello que refiere a las decisiones claves en todas las áreas estratégicas de cada país, grandes o pequeños, económicamente fuertes o no, militarmente poderosos o no, aislados o formando parte de acuerdos regionales, vecinos o lejanos. En consecuencia, todos incursionan en esta conflictividad de información queriendo saber qué hacen los demás y cómo pueden afectarlos, o también afectando a otros de acuerdo a sus intereses; defensa y ataque.

En tal sentido, es necesario examinar los "medios" susceptibles de ser empleados dentro de una maniobra estratégica de tipo psicológico, destinada a obrar por vía pacífica directamente sobre la psicología de diferentes grupos humanos, cuyo comportamiento se busca pronunciar en un sentido dado, favorable a determinados intereses ya sean comerciales, industriales, financieros, militares, religiosos, culturales, ideológicos u otros.

 

Si definimos operativamente el conflicto como la derivación de la lucha de intereses entre grupos humanos (pueblos o naciones, estados o asociaciones de estados, organizaciones delictivas, grupos terroristas u otros); en situación de ausencia de un órgano superior a la voluntad o soberanía de aquellos, no aparecería otro camino que el de la confrontación para hacer primar los intereses de uno de estos grupos por sobre el otro.

 

No obstante las muchas causas aparentes o reales que puedan motivar el conflicto, lo que no parece ofrecer dudas es que para llegar al conflicto de participación bilateral es necesario que los bandos en pugna adopten la decisión de confrontar. No habría agresión si el agresor no decidiera agredir, y será responsabilidad del agredido repeler la agresión por vías pacíficas o alimentarla aún más. El conflicto se presentaría entonces como una lucha de voluntades donde quien domine la voluntad del adversario, tendría asegurada la victoria.

Considero importante tener en cuenta como corolario de lo anterior y antesala de lo que prosigue, que la experiencia del "conflicto" puede ser leída en términos de "oportunidad". Oportunidad de crecimiento, oportunidad de cambio, oportunidad de "creación", oportunidad de sano intercambio de perspectivas. En tanto que la introducción de formatos "violentos" en el escenario del mismo, eliminarían radicalmente el sentido de "oportunidad", para dar paso tan sólo a la destrucción; destrucción de libertades básicas, destrucción de expresión de opiniones, destrucción de "acuerdos" y hasta de normas de convivencia saludable.

En suma, el "conflicto" bien entendido, sólo valdrá la pena en la medida que se resguarde la naturaleza de los métodos empleados en el desarrollo del mismo.

El dominio al que hacíamos referencia, en la guerra de información, es una cuestión básicamente psicológica. No se emplean medios clásicamente violentos, como las operaciones militares  o la coacción económica, sino medios o estrategias emocionales que busquen igual resultado.

 

Generalmente se produce una mixtura o combinación de métodos y procedimientos; los tangiblemente violentos y los del orden "psicológico". A modo de ejemplo: impedir la libre circulación de bienes y personas entre naciones, bloquear vías de comunicación terrestre, marítima o aérea, tomar medidas que afecten la economía y las finanzas de los involucrados (medidas claramente violentas), suele acompañarse de elementos de persuasión propagandística, campañas de seducción a través del miedo, la recurrencia a figuras fantasmagóricas que paralicen o inviten a determinadas acciones o conductas, etc., intentando convencer al adversario de la conveniencia de tomar tal o cual línea de acción, empleando caminos de influencia directa sobre la psique de gobernantes, organizaciones y pueblo en general.

 

Se requiere entonces contar con los recursos adecuados para preservarse de tales intenciones, siendo capaces de definir y operar a través de una clara doctrina que sustente las tecnologías de la información y el conocimiento.

En el marco de esta doble y simultánea dirección de empleo de los medios psicológicos (defensivos y ofensivos) que se desarrollan en cada uno de los grupos involucrados, se gesta lo que se denomina guerra psicológica en el marco de los conflictos de información y el despliegue de las tecnologías de información y conocimiento. Esto puede tener lugar también en campos de grupos neutrales o de grupos aliados, como resultado de la pugna de intereses entre organizaciones adversarias, con el fin de arrastrar a dichos neutrales o aliados hacia un lado.

La acción psicológica en el campo de la guerra de información está destinada fundamentalmente a debilitar la voluntad del adversario, obrando directamente sobre su naturaleza interna, su eje emocional o psíquico.

 

Para desarrollar esta acción (en ambos sentidos) es posible hoy emplear una variedad de medios tales como: radio, televisión, audiovisuales, prensa, internet, etc. con despliegue de fibra óptica, telefonía móvil, trasmisiones satelitales, y otras innovaciones.

 

La importancia de estas acciones psicológicas es enorme, tanto en los períodos de paz como durante el desarrollo del propio conflicto. Por lo tanto, tal como adelantáramos, se torna clave, diríamos imprescindible, una doctrina bien delimitada al respecto.

Bienvenida la iniciativa del Poder Ejecutivo de enviar al Parlamento la Ley que crea el Sistema Nacional de Inteligencia del Estado.

 

 

 

Fuentes: Alvin y Heidi Toffler, George Stein, Alan Campen, Obs.SudAm. de Def. y FFAA., Proyecto de Ley SNIE.

Final del formulario

 

 



Jaime Igorra



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