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8 de Diciembre, Encuentro de Movimientos Ciudadanos en el Club Atenas

Marcelo Marchese

06.12.2018

Para nuestra suerte o desgracia, nos ha tocado vivir en uno de esos puntos de inflexión que en la historia humana se dan cada quinientos años. En estos quiebres, la Historia toma un rumbo vertiginoso y la velocidad y simultaneidad de los cambios dificulta pensarlos, sin embargo, a la diosa de la inteligencia le seduce burlar límites.

En los cambios de ciclo, como el amanecer y el atardecer, se abren las ventanas y vuelan los espíritus hacia nuevas moradas. Los rasgos de los períodos de crisis no se repiten con exactitud, pues los cambios amplían y crean nuevas estructuras, sin embargo, cierta continuidad permanece y es elocuente la similitud de nuestra crisis con la crisis que dio origen al Renacimiento, la segunda fase larga de expansión de lo que llamamos capitalismo.

Es llamativa y nada casual la similitud de la invención de la imprenta y la creación de internet, generadora de cambios tan profundos como los generados por la imprenta del Renacimiento. Los pensamientos se fijaron en libros que se reprodujeron por millares, lo que democratizó el conocimiento y, pues nada ocurre en esta vida en un sólo sentido, le dio, en detrimento de otros pensamientos, poder a los pensamientos expresados en libros.

Con Internet vivimos el socialismo de la cultura: libros gratis, música gratis, films gratis. No es necesario ser un escritor reconocido, no es necesario sortear las exigencias de la fama para publicar. A su vez, el conocimiento, o la información, viaja a velocidad inusitada, pero conocimiento e información no significan sabiduría.

De inmediato podemos comunicarnos con quién sea donde sea. Se ha modificado lo que lleva, pero se ha prostituido lo que se dice. Las cartas, el email, llegan más rápido para decir nada.

El cuerpo humano vive un cambio. En el Renacimiento veníamos de una profunda crisis demográfica y el cuerpo pasó a ser la maravilla del universo y la clave del misterio y de la maravilla del universo. Para revelar esto alcanza con apreciar La Gioconda y el Canon de la proporción del cuerpo humano de Leonardo, el hombre que fue la cima del arte, esto es, de la sabiduría de su época.

El cambio del cuerpo actual es diferente, pues la crisis demográfica es en sentido inverso, aunque la crisis demográfica no alcanza para explicar por sí sóla este signo peligroso entre todos los signos peligrosos.

Desde la prehistoria y hasta pasada la mitad del siglo XX, Venus, el modelo de mujer, estaba dotado de exuberantes atributos femeninos, de atributos reproductores, la antítesis es la nueva Venus anoréxica, ayuna de atributos sexuales. Nada es casual en un universo atravesado por causalidades. El ataque a lo femenino se manifiesta múltiple: el movimiento MeToo, el arte asexuado, las pasarelas con modelos masculinos vestidos de mujer y las nuevas y masculinizadas heroínas del cine, portadoras de falos a modo de espadas y arcos y flechas.

Vivimos el licuado de las fronteras, el licuado de las certezas, el licuado de las verdades para dejarnos definitivamente inermes. El último refugio, la última verdad, nuestra verdad, nuestra biología, también se licua. El peligro es evidente y conduce directamente a los laboratorios donde se crearan los "ciudadanos perfectos", sin sexo. Luego, vendrá la Edad Oscura.

El tiempo también cambia, como cambió en el Renacimiento cuando no los astros, sino el reloj, marcaron el tiempo. Se incrementa el deterioro de nuestro flaco vínculo con lo sagrado. Surgen nuevas religiones mientras asistimos a un ataque directo a las antiguas y sufrimos, como en el Renacimiento, un nuevo paso de gigante del Dios del Comercio.

Aquel empuje arrasador que conquistó nuevos continentes, conoce ahora una nueva y auspiciosa fase que podemos resumir de la manera siguiente: el capitalismo universaliza el mundo y a todo le asigna un precio y todo habla su lenguaje y en este empuje, ora desarrolla la nanotecnología, ora se apodera de los recursos naturales. El capital que tiende a devorarlo todo, para apoderarse del hombre precisa antes apoderarse del tiempo y del espacio.

El espacio es el agua y la tierra, pues dominada el agua, se domina la tierra. Luego se apoderará del aire y de los rayos del sol, que es la energía. El tiempo es nuestro trabajo y es nuestras creaciones culturales, pues requirieron trabajo y tiempo. El símbolo del tiempo es el dinero. Controlado el dinero, como se controlará por la bancarización forzosa, se tendrá controlada la tercera parte del poder.

La crisis se manifiesta en esa rama de nuestros pensamientos y sentimientos que se conoce como política, y así como en el Renacimiento la crisis llevó a la creación de los Estados nacionales, ahora vemos, en un sentido, los Estados ya inútiles para el Capital que se erosionan, en tanto el Estado gana fuerza en detrimento del individuo.

Surgen los Bolsonaro y los Macri, los Novick y los Sartori, que son un pálido reflejo de lo que se aproxima, el fin de la política como la concebimos, el adiós a la República, que será eliminada de los diccionarios digitales, y ahí radica otra diferencia entre el libro impreso y la realidad virtual, pues la realidad virtual es fácilmente manipulable por quien la domina.

Pero nada se mueve en una dirección y crisis es oportunidad. El ordenamiento político actual está condenado a muerte y las decisiones de la gente, incluso al votar a Bolsonaro, lo demuestra, pero conviene aquí observar otros signos, por ahora, difusos, como corresponde a algo que está naciendo y así tenemos el fenómeno infantil de los indignados que tanto atemoriza y entusiasma.

Volando tres minutos alrededor del globo, esto es lo que vemos, pero vivimos en un universo donde lo grande, con ser grande, no es más importante que lo pequeño. Detengámonos en un continente supuestamente apartado del centro de gravitación de la Historia, donde existe un pequeño país que refleja, traducida a su lengua, la contradicción de nuestra época.

El Capital que se apodera del espacio y el tiempo, el Capital que ya deshecha su viejo ordenamiento político, en su ineluctable impulso arrollador, genera resistencias y origina una decena de movimientos locales que manifiestan el rechazo al Capital en su territorio, una decena de movimientos que se multiplicarán. Vemos la desconfianza hacia la bancarización forzosa, vemos la crisis del campo y la resistencia del hombre que ve cómo día a día pierde su tierra, vemos la lucha contra la privatización del agua y vemos la creciente indignación ante esa mojada de oreja, ese atrevido contrato ROU UPM.

No es todo, vienen por nuestro pescado y ya se pergeñó, con mucho tiempo y desde otro espacio, el complementario y unificador tentáculo del pulpo, la reforma EDUY21.

Estas luchas se encontraban dispersas, pues divide y reinarás no fueron palabras dichas en vano y conviene atender a los proverbios, esos restos de filosofías antiguas.

Así es como el Sistema encuentra un problema este 2018, el nacimiento de movimientos ciudadanos en defensa de su espacio y en defensa de esa preciosa creación del hombre y del tiempo que son las tradiciones. Estos movimientos se encuentran desarticulados, cuando el proverbio dice que la unión hace la fuerza.

Quienes formamos el Movimiento ciudadano UPM2 NO estamos atentos al proverbio y cerraremos este año que será recordado en los libros de historia como el año del inicio. El 8 de diciembre ocurrirá algo inédito.

Si el lector es de aquellos que cree en las casualidades, piense que de manera casual elegimos el club Atenas el 8 del 12. Intelectuales y militantes sociales se darán cita en una nueva Ágora, para debatir lo que se vive y para debatir los caminos a tomar.

La estrategia del Sistema no se revela en palabras, se aplica. Si algo teme el Sistema es Maquiavelo, ese gran humanista del Renacimiento, el hombre que sólo viene cada quinientos años para revelar los secretos del Sistema. Nuestra estrategia, en cambio, es pública, se debate en público y necesita del público como necesita un alquimista de un laboratorio.

Amigo y querido lector, destinatario de toda la literatura escrita en todos los tiempos, quiero despedirme diciéndote tres cosas.

Estudia a Maquiavelo, el hombre que pagó su traición al Sistema, Sistema que lo odia al grado de generar la palabra "maquiavélico", una palabra que pretende negar por el poder de la maldición la esencia de Maquiavelo.

Asiste al Ágora del 8 de Diciembre. Quienes lo impulsan son personas desinteresadas, aunque acaso debamos escribir que son personas interesadas por sus hermanos. Allí se dirán las palabras que es preciso decir. Es curioso el futuro, ese nombre que le damos al presente porque nos gusta, ley de la naturaleza, desdoblar la vida. Faltan dos días para el sábado pero ya está aquí. El presente, para vivir, devora su creación, el futuro. El 8 de diciembre se perpetuará, el 8 de diciembre que ya es el 6 de diciembre, quienes asistan, no recibirán la palabra escrita que fija el pensamiento, asistirán al pensamiento que se hace con la boca, el pensamiento que no puede ser dominado.

Ahora, lo que tengo para decirte, lo diré a modo de pregunta, pues en la pregunta está la respuesta y nos gusta, ley de la naturaleza, desdoblar la vida. Si te diera a elegir el bando en una guerra y por un lado estuvieran los misiles y el dinero, la prensa y los tecnócratas y un conjunto de malvados, y por el otro estuvieran miles de millones de personas y la verdad, dejando de lado simpatías hacia lo que es noble y bueno ¿qué bando elegirías si sólo consideraras quién tiene más chances de ganar la guerra?

El futuro, esa emanación del presente, es incierto. El futuro oscila en el filo de la navaja, pues el presente oscila en el filo de una navaja, pero "futuro" es una palabra muy dura y nuestra lengua ha creado una palabra más rica, "porvenir", y no satisfecha, ha creado una palabra todavía más linda, "mañana". Ellos piensan que sólo somos la pieza de una máquina, pero nuestra lengua, esa sabia tradición, nos ha dado la clave. Para dar nacimiento al mañana se precisa fe, voluntad y sobre todo, maña. Sólo falta saber que el mañana oscila en nosotros, sólo falta comprender qué significa ser el filo de la navaja.



Marcelo Marchese

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias



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