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Mientras, “los atornillados” piensan en noviembre, la República y la Democracia se definen en octubre

José W Legaspi

30.01.2019

Los Navegantes hemos puesto proa hacia octubre de este año. Con nuestros aliados constituimos una verdadera Alternativa de cambio. Sin embargo….

 

Sin embargo... 

Nunca faltan los que se preocupan por noviembre. 

No entienden que octubre es crucial para nuestro país, pues allí se define la integración del futuro Parlamento, expresión máxima de la voluntad popular, que elige a quienes los representen, dando voz a sus reclamos, sus dolores y sus esperanzas, en el recinto dónde se definen las leyes y se garantiza el funcionamiento democrático de nuestro país: el control imprescindible de un sistema presidencialista.

Los Navegantes, sin apuro y con mano firme, en el timón, transitamos las encrespadas aguas de la política uruguaya, elaborando nuestro programa, colaborando en el de La Alternativa, con un compromiso ético que tendrá una expresión detallada, que suscribiremos con seriedad y alegría, satisfechos de dar transparencia a nuestro devenir, presente y futuro.

Sin embargo... 

Nos exigen, nos insisten, algunos que tengamos propuesta para todos los temas. AHORA, YA! Y la verdad, si lo vamos a hacer con seriedad, no nos podemos apurar. Tal vez no logremos tener respuesta para todo, pero sí la tendremos en aquellos temas que nos duelen, sin pretender que sea LA SOLUCIÓN. Somos conscientes de que no podemos abarcarlo todo. La propuesta de Navegantes, y la de La Alternativa, será honestamente la síntesis del debate e intercambio que estamos dando, con la más amplia disposición a debatirla con todos aquellos que quieren un futuro viable para este país. No se apuren, estamos trabajando desde que vimos la luz pública, ya la vamos a presentar.

Sin embargo...

No me preocupan estos, los que insisten con nuestro programa, o propuesta, que en definitiva debemos tenerlos. Me impacientan los que, lejos de tratar de discutir ideas, propuestas o programas, en definitiva, discutir los problemas que nos amargan y afligen a todos los uruguayos, nos inquieren, nos exigen, nos increpan, que les respondamos AHORA, YA! qué vamos a hacer en noviembre, es decir, qué vamos a hacer en el balotaje.

Y honestamente no es un tema que hayamos discutido en Navegantes, y mucho menos, en La Alternativa. 

Entre otros motivos, porque seríamos tontos si focalizáramos nuestra actividad política, nuestro debate de ideas, en la segunda vuelta, cuando se define la integración del Parlamento en octubre, dónde queremos tener expresión. La actividad política debe trascender lo electoral. No podemos ni queremos discutir "lo pequeño", que es lo electoral. Queremos discutir LA POLÍTICA, las ideas, los programas, el Uruguay que cada uno imagina o proyecta, para poder llegar a una síntesis común a todos que mejore este país y lo haga viable y habitable para todos, ancianos, niños y jóvenes. 

Pero además, respetamos y valoramos mucho al Parlamento como verdadera síntesis superior, democrática y republicana, en tanto expresión de la voluntad popular, donde queremos estar representados, para dar nuestro aporte, como izquierda democrática a la construcción de ese futuro.

En fin, volviendo al tema, nos exigen que digamos AHORA, YA! si votamos por Lacalle Pou o por el o la candidata del Frente Amplio, es decir, nos quieren embretar a elegir, otra vez, por "el mal menor" según sus intereses. Es decir, en el nuevo bipartidismo uruguayo: entre progresismo y partidos tradicionales, elegir por el progresismo. 

Poco sentido tendría, incluso, haber llamado La Alternativa a nuestro proyecto político.

Sin embargo...

Quién esta breve columna escribe, responde, sin temblarle el pulso, y a título enteramente personal, ya que no se ha discutido en el colectivo, que, si la elección de octubre confirma esa hipótesis, votará en blanco. 

No sería necesario explicarlo, pero...

Me fui del Frente Amplio hace dos años porque ya no era, según mi convicción, una herramienta para los cambios, sino algo muy distinto: una herramienta para "permanecer" en el gobierno, con las mismas miserias enquistadas en su interior que décadas atrás habían provocado su nacimiento: clientelismo político, manejo discrecional de los dineros públicos, sin respetar valores éticos imprescindibles para administrar un país, una intendencia, hasta un club de bochas. 

Mal podría plantearme votar eso en segunda vuelta.

Claro, los frenteamplistas de hoy, acostumbrados a la práctica de "agitar cucos" para conseguir el voto, afirman, cándidamente, y cito textual: "Vienen por nostr@s, por lo poquito o muchito que movimos. Por lo que avanzamos, en lo concreto y en lo simbólico. Ojalá nos demos cuenta". 

La conclusión que uno debería sacar de esta "argumentación" sería: Ah, entonces voto al FA. 

Pobres incautos. Tratan de responsabilizar a quienes no los vamos a votar por un triunfo de la derecha. Y deberían hacer responsables a quienes actuaron de mala fe, arrastrando por el fango los principios, creando un nuevo clientelismo político, abrazándose a Maduro, los Kirchner, Ortega, y a cuánto loro grite que es de izquierda, por más que se enriquezcan en el poder, o actúen con su pueblo, reprimiéndolo, matándolo, proscribiendo a personas y partidos, con una saña más propia de las dictaduras del siglo pasado, que del pretendido socialismo que autoinvocan.

No muchachos, hagánse cargo ustedes mismos del declive electoral. Asuman sus responsabilidades, al seguir apelando a una herramienta que no se representa ni a sí misma, y que no puede ser herramienta de otra cosa que no sea el continuismo de funcionarios, verdaderos "atornillados", a su pequeña parcela de poder y el sueldo que les pagamos todos. Continuismo de políticas fracasadas, en seguridad, en educación, en seguir postergando la imprescindible reforma del Estado, en seguir favoreciendo la inversión extranjera como único recurso, mientras le exigimos a pequeños y medianos productores, comerciantes e industriales, las condiciones que no le ponemos a los extranjeros. Sigan festejando, como han hecho hasta ahora, que la mayoría de los asalariados y jubilados compatriotas no paguen IRPF, cobrando magros ingresos que no permiten vivir con dignidad, mientras esos funcionarios, que están "flotando" desde el primer gobierno del FA en toda la administración, si lo pagan, porque ganan mucho más que la mayoría de nuestros compatriotas.

No votaría tampoco a Lacalle Pou porque no encuentro un elemento de su ideas que pueda acompañar, ya sea porque no estoy de acuerdo, o simplemente, porque me parecen huecas, sin contenido, más allá de que percibo otro ejército de "atornillados" esperando turno.

Es decir, no tengo posibilidad de acordar con ninguna de estas propuestas.

¿Por qué votar en blanco, entonces? Porque no tiene sentido dedicar el mejor esfuerzo de cientos y miles de personas, crear una Alternativa, si después uno termina votando "el mal menor", hipotecando el futuro inmediato. 

No quiero ser responsable de dar mi voto a quienes sé que no van a gobernar para la mayoría de los uruguayos.

Doy si, mi voto y mi mejor esfuerzo, para crear una Alternativa a este nuevo bipartidismo, para que octubre refuerce la Democracia y la República, sin la perversa mayoría parlamentaria, por una bancada democrática, republicana y de izquierda: La Alternativa.



José W. Legaspi


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