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CABO POLONIO, BALIZAS Y SU ENTORNO: HiSTORIA DE UN PAISAJE NATURAL Y HUMANO A PROTEGER

Lic. Mabel Moreno

Su nombre El nombre de Cabo Polonio proviene de la deformación del nombre del capitán del barco, naufragado en EL Bajo del Polonio el 31 de enero de 1753, José Poloní o Polloní, pero también del sobrenombre con que la marinería lo nombraba diariamente: “el Polloní”.

(FOTO Esc Álvaro Guerra Isla de Castillos Grandes e Isla Seca)

Del expediente judicial, formado a raíz del accidente, surge la declaración del marinero Pedro Márques que expresa que el barco se llamaba "Nuestra Sra. del Rosario Sr. San José y las Ánimas", pero comúnmente lo llaman "El Polloní", nombre que también recoge la carátula original del expediente judicial y que no había sido advertido hasta el presente1. Una lectura detallada del mismo lo puso de manifiesto. Esta dicotomía, fue la que hizo que se creyera que el nombre del barco naufragado era "Polonio", que mencionan varios cronistas.

Poloní era un marino de veinticinco años que transportaba una tripulación de 318 personas, de Cádiz a Buenos Aires, incluida una misión de sacerdotes franciscanos destinada a América además de carga. Poloní resultó a la postre un contrabandista, dado que en el barco venían cajones de barajas y tabaco. Ambos artículos estaban sujetos a estanco, su comercio prohibido y su venta dependía del control de la "Administración de Tabacos y Naipes"2.

El área de Cabo Polonio-Balizas

Cabo Polonio se ubica en el área de Balizas y es al día de hoy el punto más conocido de dicha zona. Integra la eco-región de la cuenca sedimentaria de la Laguna Merín y litoral atlántico. La costa rochense presenta la particularidad de poseer una serie de lagunas costeras, algo separadas de la costa, pero comunicadas por medio de vertederos con el océano, producto de diferentes cambios del nivel del mar a través del tiempo.

Polonio es un ecosistema particular que se designa geográficamente como un tómbolo. O sea que es una saliente formada por una isla soldada a la costa por los aportes de arena que le proporcionan los diferentes vientos durante el Cuaternario y que generaron los trenes de olas, algunas oblicuas, que produce la llamada deriva continental. Cabo Polonio es una isla soldada a la costa.

El área de Balizas3 comprende la faja costera que se ubica al Sur de la Ruta No. 10 "Juan Díaz de Solís", desde el llamado camino del Arbolito4 hasta el arroyo Balizas, según la definen los baliceros. Según antiguas escrituras, el Partido de Balizas era más extenso, se ubicaba hasta la cuchilla de Balao, la Laguna de Rocha y la Sierra. Balizas ocupa parte del territorio que antiguamente correspondía a la Estancia del Rey, de Don Carlos, que funcionó hasta casi el final del período colonial. Luego, fue dividida en varias estancias entre los primeros pobladores del área, ancestros de los actuales baliceros, hacia 1771 y tuvo como centro el poblado de Rincón de Balizas, cuya primera estancia fue la de Domingo de Bega (luego Veiga).

Sus pobladores utilizan el gentilicio del la región, identificándose como baliceros, aún los que habitan en Cabo Polonio.

Su aspecto general es el de una ancha franja arenosa, de aproximadamente unos 15 km. de largo por 5 a 7 km. de ancho y es el resultado de profundos procesos geológicos que, a nivel regional se dieron en el Cuaternario. Está constituida por dos importantes tipos de dunas: dunas de playa que conforman un cordón continuo y paralelo a la costa y dunas móviles que llegaron a sobrepasar los 30 metros de altura, antes en permanente estado de movilidad y hoy encerradas por plantaciones alóctonas, que las están destruyendo. Estas plantaciones han alterado a los yacimientos arqueológicos, superficiales del área, lo que modificará las futuras investigaciones arqueológicas. Las dunas se habrían formado por la disminución del nivel del mar durante los últimos 4.000 años.

Al retirarse el mar, quedaron expuestas a las acciones ambientales considerables extensiones de arena, en un proceso que habría estado asociado a períodos de clima más secos. Como consecuencia, las arenas comenzaron a moverse y estructurarse en dunas por la acción del viento. Muy probablemente los pamperos y otros vientos, antes más frecuentes que hoy, durante los períodos secos modelaron los campos de dunas llamados "espacios dunares"5.

Son visibles en los arenales los "chapeau de fèrre", o sea caparazones o costras ferrificas, de hermosísimas formas debidas a la existencia de mica negra u orblenda. En algunos casos son micas y en otros piroxenos presentes en rocas graníticas que, cuando se alteran, liberan mucho hierro y son responsables del alto tenor de esa sustancia en las aguas. En condiciones de sequedad dan lugar a las precipitaciones de hierro. Hoy se ven cada vez menos, debido a que son recogidas por los turistas por sus bellas tonalidades y curiosas formas de tipo escultural.

Las plantaciones alóctonas ( pinos) existentes en Polonio las inició la sección Forestal de la Dirección de Agronomía el 6-8-1937 en un contrato privado con los propietarios Juan Carlos Pertusso, José Ramón Luna y Felipe Veiga luego extendidos a otros predios y en relación a la expropiación de la zona (1942).El Estado efectuaría en esos predios plantaciones de árboles, sin pago de renta, pero estableciéndose una especie de medianería ya que el Estado se comprometía a dar a cada propietario de arenas un porcentaje de utilidad de dicha explotación, como indemnización por la utilización de los predios6.

Continuó el Estado con las plantaciones, primero desde las instalaciones del actual predio de DINARA y luego desde su oficina de Rocha, por el Ingeniero Pedro Quartino; quien también se encargó de forestar el vivero de la Dirección Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca con el objetivo de formar cortinas "vivas" de abrigo de acacias y támarix dispuestas en dameros de 100 x 70 metros cada uno, para luego plantar pinos marítimos y eucaliptus7.

Actualmente los espacios-dunas casi no se movilizan, la falta de vientos con carga arenosa hacia las playas ha hecho perder el efecto disipador de la energía marina que sucedía durante las tormentas y retardaba el avance del mar sobre la costa. Éste provoca en la Playa de la Calavera el deterioro del sistema dunar costero con sus tamarices y también algunas casas y galpones de los pescadores han sido destruidas.

Con las plantaciones en los sistemas dunares, las autoridades gubernamentales están destruyendo uno de los patrimonios paisajísticos más valiosos del país. Ese manejo está basado en el concepto del siglo XIX y XX que consideraba que "los bañados había que desecarlos y las dunas forestarlas pues eran tierras inútiles"8. Como consecuencia de los cultivos forestales, se generaron alteraciones en la dinámica eólica del transporte de los sedimentos, que a su vez incrementó la erosión de la costa9. El mal manejo del área hace que al día de hoy se constata que: 1) "La dinámica del Sistema de Dunas de Cabo Polonio es necesaria para garantizar la continuidad de microambientes vitales para las comunidades del área protegida".2) "La dinámica del Sistema de Dunas de Cabo Polonio es esencial para garantizar la protección de las playas naturales".3) "El sistema de Dunas de Cabo Polonio rodea a las puntas rocosas graníticas, por lo que la presencia de la población Cabo Polonio en las inmediaciones del cabo rocoso no puede afectar negativamente a su dinámica natural en el futuro ni lo ha hecho en el pasado".4) "El Impacto de la forestación exótica, en cambio, si es notorio, creciente y debiera ser manejado con urgencia. Considerar la dinámica de las dunas como objeto focal de conservación es contradictorio con la permanencia de la forestación".5) "Las observaciones del suelo arenoso bajo la forestación indican un escaso desarrollo de suelo orgánico (5 cm.) motivo por el cual su restauración puede ser viable".6) "La dinámica del sistema de dunas y playas debiera apoyarse en la participación de la población, siendo que las experiencias del pasado son exitosas". Por último se aconseja que "Una re-categorización que contemple los anteriores aspectos sería muy recomendable".10 Sumado a todo lo expresado, al momento de efectuar medidas tendientes a la restauración de los ecosistemas en su forma original, incluido el monte nativo costero hoy desparecido y las plantas típicas del área, se deberá tomar resolución de qué hacer con las plantaciones de marihuana, al pie del los árboles que integran todo el monte de pinos. Así como prohibir la rotura de rocas; la plantación de vegetación exhótica y recoger y vender material paleontológico por personas desinformadas. Atender el problema que presenta la merma de lobos Otaria flavecens y la aparente mezcla de especies; permitir a los lugareños reparar los caminos internos; reintegrar la terminal de camiones a su lugar original en el centro del poblado y atender la contaminación y la basura.

Y fundamentalmente, no permitir la extracción y venta de material arqueológico, de tierra y de mar. Ellos son parte del patrimonio rochense y es un deber su preservación. También, reducir el número de turistas que ingresan al área, que parece excesivo. Pero los que ingresan deben ser instruidos para saber dónde están, su historia, su cultura y su música desde su ingreso en Ruta 10 km.265 lo que debería ser cumplido por los Guardaparques, además de material escrito de apoyo.

Teniendo en cuenta el aumento previsto del nivel del mar, sumado al proceso de inmovilización dunar, obliga a la adopción inmediata de medidas de manejo, en forma prioritaria, para permitir la recuperación de la dinámica dunar, así como un monitoreo de los procesos de erosión marina del área, con recuperación de playas y protección de la biodiversidad, dada su elevada vulnerabilidad a la erosión. Todo esto porque de cumplirse las previsiones de un incremento en el nivel del mar atribuible al efecto invernadero, no sería imposible que el Cabo Polonio retornara a su condición de isla.

Se debe proteger también el ecosistema oceánico a efectos de restaurar pesquerías, proteger especies emblemáticas y colaborar en la adaptación al cambio climático. La misma se puede hacer dentro de la Escuela Marítima o dentro del Parque Subacuático de Cabo Polonio propuesto por nosotros y la Dra. Carolina Dibueno. Atendidos los problemas mencionados, que son sólo parte de los problemas del área, sí podremos decir que Cabo Polonio es un área protegida. Pero es necesario un Plan de Manejo y autoridades especializadas en su dirección, en forma urgente.

Cabe recordar que, por decreto del 2-6-1966 del Consejo Nacional de Gobierno, había sido declarada de interés nacional la preservación de la localidad de Cabo Polonio y aledaños por lo valioso de su paisaje. Esta área, conjuntamente con el área de bañados y palmares que le circundan, ha sido designada por UNESCO como Reserva Mundial de Biósfera (Dto. 707/1986).Y desde 2009 integra el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas, como "Parque Nacional".

Se destaca en ese paisaje el Cabo Polonio, antiguo "cerro del Polonio", como una gran masa de granito expuesto rosado, equigranular, a biotita, muy alterado, presentando diaclasas y disyunciones esferoidales, como consecuencia de la constante meteorización y del modelado efectuado por la acción del agua sobre él11. Se estima que no corresponden al complejo granítico de Santa Teresa y constituyen parte del ciclo orogénico joven del país datados por métodos radiométricos en unos 530 millones de años12. Constituyen el zócalo de apoyo del Cabo Polonio y zonas aledañas, dentro del límite entre Balizas y algo más allá del Balneario Costa de Oro. Sobre este zócalo de granito se ubica en la zona la Formación Libertad, con depósitos limo-arcillosos, vulgarmente llamadas gredas que están relacionados con procesos de glaciación mundial y al aporte de materiales eólicos venidos de la Argentina, de la zona Pampa-Patagonia y sobre ellos se asientan los paquetes de arenas ya relacionados.

A ambos lados, del Cabo Polonio se encuentran bravías playas de límpidas aguas, aunque siempre una de ellas más mansa que la otra, según el viento reinante y su intensidad. Hacia el N.E. se encuentra la playa de la Calavera y hacia el sur, la Ensenada de Polonio o playa del Sur para los lugareños. Conforman una sucesión interminable de playas de fina arena que a veces presentan acumulaciones de las llamadas "arenas negras", (compuestas de cuarzo, feldespato, monacita, circón, ilmenita, rutilo y magnetita), lobos y peces muertos o bancos de conchillas secas y vacías. En ese límite entre el mundo marino, por una parte y el mundo terrestre, por otra, comprobamos que la vida allí es una lucha sin cuartel, de la que sólo nos llegan los restos de los vencidos.

A lo largo de esa gran superficie fluvial que discurre majestuosa, en el prodigioso litoral atlántico de Balizas, hay una plataforma surcada por un valle submarino, a menos de 200 kilómetros de la costa que, cae abruptamente hacia el fondo del mar hasta alcanzar rápidamente entre 3.500 y 4.000 metros de profundidad13 y que conforman el hogar de las diversas especies acuáticas, las que han hecho que el departamento de Rocha fuera considerado el quinto pesquero mundial en el pasado.

Hacia el N.E. se ven otros afloramientos graníticos, el cerro Negro. Y hacia el Este, el cerro de la Buena Vista, verdadero monumento natural, el punto más prominente de la zona con unos 58 metros de altura, el que según los años se ve más o menos cubierto de arena. A sus pies se abre la ensenada de Castillo Grande con el grupo de islas, también graníticas, del mismo nombre y que comprende la hoy denominada isla del Marco y la isla Seca (por su ausencia de lobos).

Cabo Polonio además, como todas las puntas rocosas del país, es también un área de alta productividad porque genera, a su alrededor, la circulación marina de una serie de corrientes emergentes que desde el fondo ascienden al borde de la punta rocosa y llevan un buen volumen de animales microscópicos. Se destacan también decenas de tipos de algas como las "lechugas de mar" y el extraño "guante de mar", que al movimiento del oleaje deambulan sumergidos por la costa.

Rematando el área de Balizas y hendiendo la ancha franja de los arenales, se encuentra el arroyo Balizas. Éste vuelca al océano, las aguas de la Laguna de Castillos, un curso de régimen estuárico, serpenteante y con innumerables meandros. El arroyo Balizas, además de delimitar el área de Balizas; actuó siempre como divisor de arenas, divide el pasaje de las arenas del sistema de dunas de Cabo Polonio y las de Aguas Dulces.

En oposición al mundo mineral descrito, hacia la Laguna de Castillos con sus varias veces centenario Monte de Ombúes, se visualiza un mundo verde, dinámico y animado, donde a lo lejos resaltan las palmas Butiá Odorata que forman en nuestro país una agrupación única en el mundo, por sus dimensiones y densidad14. Y en la barra del arroyo Balizas, un poblado de igual nombre, que fue de pescadores y hoy casi exclusivamente de turistas, mientras que el caserío del Rincón de Balizas, poblado originario de los nativos baliceros, otrora con gran densidad demográfica, hoy languidece por falta de gente.

El mundo insular

(FOTO: Esc. Álvaro Guerra - Isla de Castillos Grandes con lobos marinos)

Las islas de Cabo Polonio son una continuación del ambiente rocoso adyacente, conformando una prolongación del Cabo Polonio bajo las aguas y con sus altibajos da lugar a la formación de restingas, islas, bajos y canales. Este conjunto de islas que coronan el Cabo Polonio, se denominan de Torres. Lo conforman las islas Rasa, Encantada e Islote, casi sin vegetación y que han sido asiento de lobos marinos por muchos siglos. Dichos nombres han cambiado con el tiempo, por ejemplo, Mouchez15 llamó Islote a la Plana; Encantada a la Ratones y Seca a la actual Rasa. A pesar de ello, el autor dice que difieren de los consignados en las cartas españolas. Luego, Lobo y Ruidavets mantiene los primeros nombres. Es importante el nombre de la isla Encantada, por la presencia de unas palomas, que creen centenarias y por tanto "encantadas" para los loberos. La primera mención a la isla Encantada la efectúa Diego Novoa en 182616.

Las islas de Torres tuvieron varias denominaciones. Primero, se llamaron de Rodrigo Alvarez, en honor del piloto español de la expedición de Sebastián Gaboto (1526) que las descubrió y así aparecen en diversos mapas. Luego, la expedición portuguesa de Pero Lópes de Souza realizada de 1530 a 1532 las llamó de Las Onzas, por la presencia de dos onzas que allí encontró. Este viajero estuvo en Cabo Polonio desde el jueves 12 hasta el sábado l4 de octubre de 1531.

Las islas de Las Onzas eran islas de ratones, o sea, islas con piedras con puntas que rozan y ratonan los cables y amarras de los navíos. Es un nombre de aplicación universal, aunque luego una de ellas fue conocida como Ratones, pero se debe a esa circunstancia.

Las islas de Las Onzas, incluidas por el cartógrafo portugués Gaspar Viegas en 1534 en su carta de navegar, desaparecieron de las cartas portuguesas en el siglo XVII y nunca figuraron en las cartas españolas17.

Los demarcadores de límites de 1750 las llamaron Ratones, pero fueron los demarcadores de la segunda partida de límites de 1777, al mando del capitán de fragata D. Diego de Alvear y Ponce de León, quienes le aplicaron el nombre de islas de Torres con que aparecen, por primera vez, en la carta del Río de la Plata de 1794 y que se conserva en el Museo Naval de Madrid.

La superficie aproximada de estas islas es de 125.000 metros cuadrados. En todas ellas se realizó la explotación de los lobos marinos, a cielo abierto. Éstas islas más las del grupo de islas de Castillo Grande en la isla del Marco, las de la Coronilla y la isla de Lobos, conforman una geografía del lobo, que en el pasado se continuaba por todo el Río de la Plata y aún mucho más allá, hacia el sur y luego hacia el Norte hasta el Ecuador por el Océano Pacífico.

Estas islas son muy importantes desde el punto de vista patrimonial, por contener elementos tangibles e intangibles, algunos de ellos centenarios, especialmente relacionados con la milenaria explotación lobera, desde nuestra prehistoria y también integran el área protegida como Parque Nacional de Islas Costeras (Decreto 447 del 20/11/96).

Aspectos Culturales a Preservar:

Desde el punto de vista de la Arqueología Prehistórica

Los antecedentes arqueológicos del área son de larga data, basándonos para este diagnóstico, entre otras, en nuestras investigaciones sobre el área de Cabo Polonio-Balizas entre los años 1970-74 y las que se han producido posteriormente. Con todos ellos, intentamos poner de relieve la enorme riqueza arqueológica del área y la urgente necesidad de protección de los yacimientos del área Cabo Polonio-Balizas, expuestos a las inclemencias del tiempo y en superficie, lo que los hace muy accesibles al saqueo de cualquier persona desinformada de sus valores. A ello se suma la acción de las raíces de los árboles que han alterado notablemente a los yacimientos arqueológicos.

Los pobladores que dejaron todos esos restos, fueron grupos humanos integrantes de diferentes etnias que vivieron en un lapso de tiempo de l4 milenios, en medioambientes muy diversos al Uruguay de hoy. Por ejemplo, el río Uruguay con volúmenes reducidos de agua, se extendía dentro de un valle de 30 mts. más profundo que lo circundaba, destacándose las bases basálticas de las actuales islas. No existía el Río de la Plata: el río Uruguay continuaba su recorrido hacia el océano próximo al contorno de la costa uruguaya actual. Frente al hoy puerto de La Paloma, su cauce viraba hacia el este para desembocar en el Atlántico, posiblemente a través de un delta18 .

En estos entornos ecológicos sumamente cambiantes y diferentes vivieron nuestros primeros pobladores. Cada uno de esos grupos aportó idiomas, costumbres, estrategias de sobrevivencia, organización social, religiones y herramientas diferentes en el modo de producirlos y de usarlos.

Conforman, todos ellos intensos flujos humanos desparramados por el continente y en especial, Uruguay y su litoral atlántico. Intentamos, con el presente diagnóstico darle mayor profundidad a los estudios del área, con las reconstrucciones históricas y sociales posibles de nuestra pasada prehistoria.

Hacia 1891, los pioneros en la arqueología, los maestros José H. Figueira y José Arechavaleta, ya habían recorrido el área; especialmente Figueira por ser Inspector de Escuela en Rocha, donde además tenía una Estación Metereológica como parte de sus inquietudes científicas.

En el año 1892, premonitoriamente José Arechavaleta define los sitios arqueológicos del litoral Atlántico, como campamentos de caza de los mismos grupos que construyeron los túmulos funerarios, en las tierras bajas adyacentes. Las investigaciones recientes sobre "cerritos de indios", han corroborado la hipótesis de este investigador.

A fines de este siglo y principios del siglo XX, otros pioneros de la arqueología uruguaya efectuaron importantes colecciones de los sitios de la región. Carlos Maeso19, desde 1914 en la zona de Cabo Polonio y Balizas deja una gran colección, pero también importante información sobre el ambiente y la vegetación de entonces. Francisco Oliveras, en la misma región pero a partir de 1940, también realiza un similar trabajo que conforma parte del acervo del actual Museo Nacional de Antropología. En el mismo período, Francisco Mazzoni, para su Museo en Maldonado llevaba "latas de aceite de dos litros", repletas de puntas de flechas desde Polonio, que el Capataz de Lobería Jacinto Pereira le recogía en los sitios costeros.

Para este último período, también actuaron otros investigadores como Arredondo, Cassinelli y Ferrés, que dejaron importantes observaciones sobre el área y colecciones arqueológicas destacadas.

Estas colecciones, se efectuaron de acuerdo a los criterios de la época, o sea selectivamente y no contextualmente, de aquellas piezas que eran a su entender, más vistosas e importantes; con ello produjeron importantes modificaciones de los yacimientos.

En 1931, Benjamín Sierra y Sierra da a conocer el hallazgo de esculturas de tamaño mediano , confeccionadas en un solo bloque de piedra pulida, dos zoolitos representando estilizaciones de aves, que son típicas del litoral atlántico Sur brasileño y que se constituyen en las piezas más importantes de nuestra arqueología, junto al antropolito de Mercedes y algunos itaizás, también pulidos. Los ornitolitos20 recuperados del valle del Arroyo Balizas y Cabo Polonio, que pueden considerarse como piezas únicas para la arqueología uruguaya y por tanto para el área, los cuales presentan una cavidad central pulida que ha sido asociada a actividades rituales21. Los zoolitos pulidos tienen una edad estimada entre 5.000 y 3.000 años, antes del presente según investigadores brasileños22, mientras que los itaizás poseen una edad aproximada en el área de 2.200 años antes del presente23. Ninguna de estas excepcionales piezas, nos fue posible referirlo a ninguno de los 38 yacimientos arqueológicos superficiales por nosotros estudiados24.

En la década de 1970, realizamos como investigadores del Centro de Estudios Arqueológicos, vinculado al Museo Nacional de Historia Natural, una extensísima investigación en el área, desde 1970 hasta 1974 que incluyó 38 yacimientos. Éstas se constituyeron en las primeras investigaciones sistemáticas sobre el período del área dunar, en el tómbolo y domo de Cabo Polonio, Cerro de la Buena Vista y Cerro Negro. Ante la acción depredatoria de los coleccionistas -desde fines del S. XIX- efectuamos un rescate arqueológico de la hoy área protegida; desde el Balneario Costa de Oro hasta el Arroyo Balizas25.

Todo el material recogido, más de mil piezas, y el que aportaron los vecinos aún espera un local para exponerlo al público en general y a la comunidad en particular en un museo en Cabo Polonio. En ese local, debería funcionar, además el "Museo y Parque Nacional Subacuático de Cabo Polonio". Éste es una idea de la suscrita y de la arqueóloga sub-acuática Dra. Carolina Dibueno, como forma de identificar, investigar y diagnosticar el patrimonio sumergido rochense que es donde existe un gran vacío de información. El mismo está siendo saqueado y vendido por buzos, sin que haya autoridad que lo impida y menos aún que se estudie.

La base para el mismo es la investigación de la historiadora Lic. Cristina Montalbán del Museo Naval, quien ha registrado para nuestra área de estudio más de 185 embarcaciones naufragadas. De ellas, 53 se vinculan con el área de Castillos, 24 a Cabo Polonio, 27 a La Paloma y 19 a Garzón26.

Con el material resultante de estas investigaciones se realizaron análisis tecno-tipológicos de herramientas; el primer análisis polínico realizado en el país por el Lic. Héctor D´Antoni, en la Universidad de La Plata e identificación de fauna por E. P. Tonni de la misma Universidad, División de Paleontología y además del estudio de la cerámica y el material óseo recolectado.

Se identificaron los sitios superficiales como paraderos-talleres, de uso estacional, se analizaron los diversos materiales arqueológicos de cada yacimiento, correspondientes a las diferentes etapas del poblamiento americano. El estudio tipológico de las puntas de proyectil permitió la identificación de las típicas puntas del área, las que junto a otros materiales permitieron identificar una fuerte influencia cultural del área Pampa-Patagonia. También la ocupación del área según los materiales de los cazadores-recolectores del río Negro Medio, quienes siguen un ciclo anual hacia la costa y viceversa. Puntas Polonio han sido halladas en Cañada Las Pajas en los "cerritos" locales de Cerro Largo (Baeza, 1974). Así como también la gran variabilidad de ellas, lo que indica el uso de distintos tipos de propulsores. Se analizaron también boleadoras, manos de molinos, piedras con hoyuelos, cerámica tipo Vieira y la característica guaraní pintada, corrugada y escobada, grandes morteros que indican sedentarización, así como también los dos ornitolitos del área y algunos itaizá.

Los sitios-habitación se ubican tanto en el cerro de la Buena Vista, en Cerro Negro, Cabo Polonio, como en las depresiones interdunales. En ellos, el material arqueológico se presenta aglomerado y en áreas bien definidas, siendo muy visibles a simple vista, especialmente por la gran cantidad de artefactos elaborados en cuarzo blanco y restos de talla de ese material. El cuarzo aflora en filones del área granítica y fue la materia prima más usada en el Sur de Uruguay. Se aplicaron técnicas de talla bipolar y de percusión con dos elementos, tanto en la costa como en los "cerritos".

Las técnicas empleadas para el trabajo del material lítico fueron para la talla, la de percusión directa con percutor duro y blando, bipolar o con apoyo. El retoque con percutor duro y blando y en algunos casos a presión controlada.

El análisis del material lítico mostró como las diferentes materias primas utilizadas para la confección de los distintos instrumentos, recibieron un tratamiento tecnológico diferencial, en relación a su distribución, disponibilidad y calidad para la talla27; con neto predominio de la talla bipolar28.

En años recientes, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación ha efectuado diversas investigaciones en el área, siendo las más significativas las dataciones obtenidas29. Éstas, sitúan la ocupación prehistórica costera, de ese yacimiento, a partir del Holoceno Temprano y Medio30.

La existencia de numerosos ejemplares de puntas pisciformes en el área de Santa Teresa (José H. Figueira), Cabo Polonio y Balizas, sugirió siempre que la existencia de yacimientos con cronología temprana era casi una realidad para el área.

Todo indica que las planicies y mesetas de la parte oriental del Cono Sur, ya estaban ocupadas hacia el XIII milenio A.P. por grupos de pobladores tempranos. Una nueva datación para estos sitios tempranos obtenida por Meneghin nos permite confirmar la ocupación para el NW de Maldonado de un sitio con puntas pisciformes en el XIV milenio antes del presente31. Por consiguiente, podemos suponer una presencia de grupos de cazadores-recolectores ubicados cronológicamente en el Pleistoceno final y Holoceno temprano, también en nuestra Área de Reserva. Este intervalo de tiempo corresponde al final de la última glaciación Mundial (Wisconsis para América del Norte) y al inicio del período interglacial en el que actualmente vivimos. Es según las actuales investigaciones, el Período Inicial de nuestra prehistoria.

Un aspecto muy importante en el poblamiento del litoral Atlántico está dado por los avances y retrocesos de la línea de costa, como consecuencia de las oscilaciones del nivel del mar y las variaciones de pluviosidad32 ya explicitados. Esto influye en la ocupación espacial del área, quedando muchos yacimientos cubiertos por el agua hoy día.

Según Bossi y Ortíz el nivel del mar equivalente al actual se alcanzó a los 7.000 A. P. Desde entonces, hasta la actualidad, el mar llegó a más cinco metros hacia 5.000 A. P., se retira y va disminuyendo hasta llegar a la cota actual33. Se debe tener en cuenta que estas transgresiones y regresiones marinas, son un subproducto de grandes cambios climáticos a nivel mundial. Se manifiestan además por importantes variaciones de la temperatura, humedad, así como por el traslado de los centros regionales de formación de depresiones atmosféricas

Las condiciones climáticas expresadas, más los intensos fríos y muy reducidos nichos ecológicos, restringió la presencia de estos primeros pobladores, portadores de las puntas pisciformes, sólo a algunos lugares, como es el litoral Atlántico y lugares protegidos en valles de ríos. Precisamente, fueron las grandes cuencas de los ríos y las favorables condiciones de nuestra área los que les permitieron sus desplazamientos. Pero, a su vez esos suelos hoy están debajo de importantes capas de sedimentos arenosos. Por eso, es tan limitado el número de sus indicadores arqueológicos en el país y en nuestra área de estudio. Por todo lo expresado, es difícil caracterizar a este período, pero sí es evidente la homogeneidad de conductas que, ante situaciones ambientales tan cambiantes, debieron habitar con la inseguridad, la angustia, los peligros de extinción de grupos tan pequeños y el estrés consiguiente.

Estos hallazgos nos permiten esbozar sus actividades, contactos y obtención de animales de la paleofauna. Los grupos del poblamiento inicial, utilizaban puntas de proyectil líticas pisciformes, las que están presentes en el material arqueológico del área, en superficie, aunque no son sus únicos indicadores. Su presencia es débil, probablemente debido a la baja densidad demográfica existente, a la cobertura sedimentaria, o bajo el agua, pero lo suficientemente significativas como para dejar evidencias de su presencia en casi todo nuestro territorio.

El paisaje, que encontraron estos pobladores tempranos del territorio nada tiene que ver con el actual. El nivel del mar era inferior y seguramente muchos asentamientos y testimonios de esa época se encuentran hoy bajo agua, tal cual lo atestigua por ejemplo el hallazgo de una caparazón de gliptodonte a 8 millas de la costa, en el año 2007, por los pescadores Freddy, Juan Carlos y Milton Calimaris; además de otros hallazgos de restos de animales terrestres bajo agua.

En diversas colecciones provenientes de la Laguna Negra, de la Laguna Merín (Colección Alegre, Pereira y Martínez) y de Cabo Polonio se encuentran estas puntas34, que testimonian su existencia para el litoral atlántico. Su presencia, es prueba incuestionable de la realización de actividades de caza por sus portadores, de la denominada megafauna.

La paleogeografía, permite plantear la posibilidad de que haya existido una fluida comunicación entre la penillanura uruguaya y la pampa bonaerense, a través de puentes terrestres hoy sumergidos bajo las aguas del estuario del Río de la Plata ( Flagenheimer, et al 2003 y Nami, 2001) 35.

Dentro de ese contexto surgen en la Patagonia, al Este de la Pampa y en Uruguay las puntas líticas denominadas "cola de pescado", llamadas así por sus características morfológicas y técnicas, datadas entre 9.500 y 11.OOO A.P. para el Sur del continente americano, dataciones coherentes con las existentes en nuestro país.

Por la importancia que tienen los hallazgos pertenecientes a estos primitivos pobladores del territorio, serían de singular importancia las investigaciones subacuáticas, sobre todo teniendo en cuenta que muchos materiales arqueológicos ya han sido ubicados por los pobladores de Cabo Polonio bajo agua y que esporádicamente estas "puntas cola de pescado" (fish tail) aparecen en la playa y son retiradas por coleccionistas, quienes también retiran otros materiales subacuáticos, sin ninguna autoridad que controle.

Investigaciones más recientes, se han ocupado de estudiar las concentraciones superficiales de material arqueológico de la localidad de Cerro Buena Vista-Punta del Diablo y cuyos materiales reiteran parte de lo por nosotros investigado, con gran variabilidad de tipos de puntas y el uso de talla, picoteo y pulido36.

Entre el 7 a 6 mil A.P. hay modificaciones climáticas que tienden a la estabilidad y al mantenimiento en áreas específicas, observándose mayor disponibilidad de recursos, menos movilidad de los grupos en busca de su subsistencia o que existían campamentos de recolección estratégica, temporales, que les permitían cantidad y variabilidad alimentaria.

Sus ocupantes fueron cazadores-recolectores-pescadores que se asentaban en el área en verano, cazaban lobos marinos, roedores y pescaban, innovando en tecnologías como las pesas de red o de línea37.

Entre 5 y 4000 años atrás se consolida la ocupación de las tierras bajas y aparecen los pueblos constructores de "cerritos de indios", que continuarán en la zona hasta un mil años atrás, marcados por la evolución económica, densidad demográfica y la emergencia de la complejidad social con diferencias y asimetrías sociales, representadas tal vez por el surgimiento de cacicazgos 38. Dentro de las innovaciones tecnológicas, de estos pueblos, están los relacionados con la aparición de algunas plantas domesticables (maíz, porotos, mandioca) y uso del fruto de la palma Butiá Odorata que aparece tanto en yacimientos de la costa, como en los "cerritos", casi siempre quemados, quebrados y enteros. Posiblemente, el uso de plantas domesticables se debió a la disminución de los animales de porte, tales como el ciervo de los pantanos39.

Se consolida su adaptación a los recursos del área y de los que les proveía la costa, en peces, lobos marinos (de las dos especies) con marcada estacionalidad, verano e invierno, pequeños animales, moluscos (especialmente Amiantis purpurata), crustáceos, anfibios, gasterópodos (Olivancilaria urseus), reptiles, aves y otros, con presencia estacional.

La constante ocupación del área, muestra las adaptaciones humanas al hábitat costero y la gestión prehistórica de los recursos marinos, en zonas de alta productividad de la costa, del área lacustre, insular y de pradera con ocupación estacional.

Las diferentes oleadas de grupos humanos que ocuparon nuestro territorio en la prehistoria, obtenían las proteínas necesarias para su subsistencia por la caza generalizada, habría ciertas preferencias, con la captura de una especie u otra, donde también, es muy posible que ciertas preferencias deberían estar relacionadas con tabúes alimenticios, pero también en relación a la disponibilidad de ellos y a la estacionalidad.

No teniendo animales domesticados, que les proveyesen regularmente de proteínas, los grupos de cazadores-recolectores tenían una economía predatoria. Pero, lo cierto es que todos los grupos humanos de la prehistoria tenían un sistema de relacionamiento con el medio, que les permitió sobrevivir por 600 generaciones, en forma más eficiente que la que presentamos los actuales grupos humanos. Actualmente, se destruye el ambiente en su flora, en su fauna con una extracción exagerada de productos marinos y en tierra con los hidrocarburos y con los minerales que más se parece a un vandálico saqueo y que además unido a la densificación demográfica está llevando a la tierra al fin de sus recursos.

Hacia el año 1000 de nuestra era parece haber ocurrido conflictos entre los grupos tradicionales del área y los grupos advenedizos, provenientes de la selva tropical como los Tupí-Guaraníes40. Éstos grupos, guerreros y canoeros por excelencia, cuyas rutas de desplazamiento eran los ríos, ejercieron fuerte influencia en ese contacto inter-étnico y como consecuencia hubo una fuerte "guaranización del área", con énfasis en la cerámica y como consecuencia hubo nuevas modalidades funerarias y la presencia de nuevos estilos decorativos. La urna guaraní pintada extraída por nosotros en el paraje Isla Larga, 5ª. Sección Judicial de Rocha, en el año 1975, en un "cerrito" de m. 47,50 x m.36.00 x m.2, 80 de altura aproximada, en campos de Cándido Olivera, es una prueba de los cambios y de la presencia tupí en el área; además de ser la única urna guaraní encontrada en un cerrito hasta este momento. Este sitio fue datado en: Base: 3.660 +-120 A.P. Intermedio: 3.120 +- 80A.P. y Superior: 2.610 +-90ª.P. Con estas dataciones se ubica entre las estructuras monticulares más tempranas41.

En las crónicas del siglo XVII se habla de grupos llamados "tapuias", nombre despectivo con el que los Tupíes marcaban al no guaraní y de los "arachanes", que serían los grupos humanos del área fuertemente influenciados por la cultura tupí-guaraní.

A este proceso de "guaranización" soportado por estos indígenas, muchas veces anterior a la conquista, hay que consignar que la llegada de los conquistadores al continente a fines del siglo XV, coincide con un momento de profunda dinámica cultural, consecuencia de siglos de paulatina conformación de un proceso que delineó las regiones americanas con características definidas, dentro de las cuales el actual territorio uruguayo, servía de amplio y adecuado escenario a la necesidad vital del nomadismo de las comunidades cazadoras y a lo que se debe agregar : 1) la no ocupación de nuestro territorio por el europeo por más de un siglo y medio después del descubrimiento, contrasta con las continuas entradas y ocupaciones del resto del territorio americano. 2) la Banda Oriental era un centro de atracción para los grupos indígenas desplazados de otras regiones; 3) la caza de esclavos indígenas desarrollada por los conquistadores españoles, lusitanos y criollos luego afectó a toda la región y es posible que hayan los Bandeirantes destruido las poblaciones de los "cerritos" (Acosta y Lara, E. y Cabrera, L) ; 4) la presencia del ganado vacuno y equino, produce un cambio sustancial en la vida de los indígenas, modificando el área, sus costumbres alimentarias y acelerando la conquista por las dos potencias imperiales en disputa.; 5) la presencia de los Jesuitas, con intentos de evangelización que no siempre prosperaron. La presencia de los indios Tapes (Guaraníes evangelizados, provenientes de las Misiones Jesuíticas) que serán los vaqueros de la Vaquería del Mar, constructores en piedra de fortalezas, guardias y corrales, junto a indios pampas, presidiarios y negros esclavos, según surge en forma reiterada en sus libros42.

Estos indios Tapes, (hoy llamados Guaraníes Misioneros) actuaron junto a los Jesuitas en el cuidado de la costa, siendo severos vigilantes de ella, para cerrar el paso a los lusitanos y brasileños que por el pasaje de la Angostura, el camino de la costa, llegaban a la Colonia del Sacramento, siguiendo primero el camino terrestre abierto por Domingo Felgueira en su "roteiro"43 (1703) que vinculaba la Colonia del Sacramento con Laguna en Río Grande, a través de la Banda Oriental y a lo largo del litoral atlántico hasta la altura de la ciudad de Castillos, siguiendo luego un camino interior y con relaciones amistosas con los indios guenoas y minuanos. Ingresos a la Banda Oriental como el referido fueron continuados luego por el "brandeirante" y después coronel Cristóbal Pereira de Abreu. Y por ese camino también, en 1732, llevó la primera tropa de caballos y mulas desde las campañas uruguayas hasta San Pablo y Minas Gerais. Permaneció en nuestros campos, junto a Francisco de Souza Faría hasta 1739, dedicados ambos a esa tarea44 ayudados por indios minuanos.

Pero los Jesuitas, también fueron guardianes de estas costas de los europeos a los que España no les permitía comerciar con estas provincias. Ante esto, recurrían a la piratería, como lo hizo Francia con Ettiene Moreau, primero en Maldonado y luego en la Ensenada de Castillo Grande (hoy Barra de Balizas), en un segundo intento cierto de colonización francesa en nuestro territorio, bajo la apariencia de comercio de cueros con los indígenas. Esto no prosperó por la decisiva oposición de los soldados del presidio de Buenos Aires, que al frente de Antonio Pando y Patiño, llegaron a estas costas, enfrentaron a los franceses muriendo Moreau en el combate y los sobrevivientes fueron expulsados (25-5-1720).

Desde el punto de vista de la Antropología Cultural y Social:

El poblamiento histórico de Balizas-Cabo Polonio

El poblamiento del área de Balizas, cuyo punto más conocido y destacado hoy es Cabo Polonio, se relaciona directamente con la fundación de la ciudad Nuestra Señora de los Remedios de Rocha.

La zona del valle de Rocha estaba ocupada por la estancia de Manuel Balado o Balao, Domingo Bega (Veiga), José Texeira (Techera) Caballero, Vicente Machado, sus familias, esclavos y allegados. Todos ellos fueron expulsados de la zona con gran perjuicio económico para permitir el ingreso de familias pobladoras españolas, destinadas originalmente a colonizar Patagonia.

A las familias expulsadas del valle de Rocha se las compensó con tierras en el valle del Balizas, en terrenos pertenecientes a la Estancia del Rey, de Don Carlos cuya existencia ya no era necesaria por estar al final del período colonial.

La compensación no fue equitativa, porque no son comparables las tierras del valle de Rocha con las de Balizas, zona -esta última- casi totalmente cubierta de arenales. La presencia de los arenales dificultaba la producción agropecuaria y también la libre circulación que se hacía difícil en aquellas grandes extensiones con pantanos y ojos de agua. Por eso se consideraban improductivas, porque no servían al hombre de campo; según un dicho de la zona "sólo comían alambre".

Hacia 1748, comienza en Santa Catalina (Brasil) el poblamiento con azorianos, oriundos de las islas de San Miguel, Terceira, Pico, San Jorge y Fayal (islas Azores). Parte de esas familias se encontraban en Río Grande hacia 1752 y de allí avanzaron hacia el sur, rumbo a lo que hoy es Uruguay "en casal" a pie o detrás de los ejércitos. En 1762, el Gral. Cevallos agrupó a un gran contingente de azorianos cuando tomó Río Grande y posteriormente fundó con ellos la ciudad de San Carlos.

Desde allí y desde Maldonado, siempre yendo hacia el Este, anclarán en Rocha y en la zona de Cabo Polonio un grupo de familias azorianas. Ellas serán muy importantes en el proceso de poblar Balizas-Cabo Polonio, no solo por su número, sino también por sus capacidades y sus oficios. Sus apellidos se conservan hasta hoy: Machado, Olivera, Techera, Brum, Terra, Silvera, Alvarez y Píriz, entre otros, quienes conservaron sus tradiciones y costumbres en la zona. Muchas de estas familias eran de origen noble (segundones).

Las familias azorianas se sumarán a las ya asentadas de guaraníes-misioneros y otros grupos indígenas, además de españoles, africanos, riograndenses, portugueses y una enorme cantidad de náufragos, pialados por los baliceros desde la costa del mar o a caballo. Los baliceros solían rescatar a los náufragos con la técnica de entrar en el mar con la ola, hasta donde el caballo pudiera, luego pialaban a las personas y las arrastraban a tierra. Innumerables son las familias rochenses provenientes de naufragios: Lujambio-Sabalsagaray y Amonte, entre otras.

De las distintas mediciones de las tierras de estas familias pobladoras de Balizas, surge claramente la enorme extensión de sus campos cuyos límites eran los siguientes: la Rinconada de la laguna de Castillos y el arroyo Balizas, el océano hasta el Cabo Polonio y de ahí al arroyo Don Carlos y la cuchilla de Balao. Estas tierras, se habían dado en compensación por las perdidas, por la Corona Española, desde 1793 a través del capitán Agustín de la Rosa, comandante de Santa Teresa, y del Ministro de la Real Hacienda de Maldonado, Rafael Pérez del Puerto, aunque cabe aclarar que las primeras familias se asentaron en el área a partir de 1771, alrededor de la Estancia del Rey, de Don Carlos y luego dentro de ella.

Todos los títulos de las familias pobladoras tienen la constancia de que son en "compensación por las perdidas" y también que los originales fueron destrozados por los ingleses en su invasión a Maldonado en 1806.

La trasmisión de esas tierras se dio de la siguiente manera: Domingo Bega (Veiga), poseedor de dos suertes de estancia, se casó con Joanna de Oliveira (Juana Olivera). A la muerte de Veiga heredaron Juana y sus hijos y, sin tramitar la sucesión, Juana se casó con José Teixeira (Techera) Caballero, dueño a su vez de tres suertes de estancia. Cuando murió Techera, Juana Olivera se convirtió en la heredera de varias suertes de estancia (tres de su último marido y dos del anterior), o sea 25.000 cuadras cuadradas que incluía el Cabo Polonio. Posteriormente, hará el reparto de las tierras con los hijos de sus dos matrimonios anteriores, quienes transmiten las tierras de las estancias paternas y cuyos descendientes encontramos hoy en Cabo Polonio. Por ese entonces ya estaba casada en su tercer matrimonio con Manuel Rodríguez.

Estas primeras familias se dedicaron a la cría del ganado que traían de sus estancias del valle de Rocha, más los cimarrones que encontraron en sus campos de Balizas, o el que traen de la sierra. La excelente rinconada de la Laguna de Castillos y el arroyo Balizas, era un lugar apropiado para que el ganado se fuera aquerenciando, donde las reses cerriles podían permanecer agrupadas y protegidas de los jaguares y pumas tan abundantes en el área. Este ganado sería su sustento en los primeros tiempos de ocupación de sus campos. El manejo del ganado vacuno y caballar, con la vigilancia del mismo ocupará la mayor parte de su vida cotidiana, pautada por el repunte, los rodeos, las matanzas, las pariciones y sus crías; las yerras una vez al año permitían la separación del ganado propio del ajeno; la castración que mejoraba mucho al ganado para lo que fueron muy importantes las marcas y cuyo registro se inició muy tempranamente (1802). La agricultura tuvo poco desarrollo y la cría de ovejas y aves de corral se vio dificultada por la presencia de jaguares y pumas.

Por su cercanía a la costa y dada la enorme riqueza existente, no dejaron de pescar desde la costa y estar atentos a los barcos que surcaban el océano y a las catástrofes que provocaban las grandes sudestadas y temporales, y así se iniciaron desde temprana época en el oficio de desguazadores de barcos. Esa práctica, los hizo expertos y llenó las necesidades de las familias a efectos de conseguir bienes, que de otra forma hubiera sido imposible, teniendo en cuenta el aislamiento en que vivían.

Todo parece indicar que las familias propietarias de Cabo Polonio no se asentaron allí en los primeros tiempos y ello se debió al enorme fastidio que les provocaba la arena, según se desprende de las mensuras. Fue ocupado temporalmente por quienes hacían las zafras loberas y por los pescadores zafrales, desde la época colonial, instalados en barracas de cuero y precarias viviendas.

Cabo Polonio, era un lugar secundario para estos propietarios de tan vastas extensiones de tierras. El acceso era difícil por las arenas muy sueltas, los ojos de agua y los pantanos, accidentes geográficos bien descriptos en la mensura del piloto agrimensor de la Real Armada Antonio Acosta y Lara (26-11-1810)45, quien además menciona los "médanos blancos", hoy inexistentes. Así es que, aun viviendo a pocos kilómetros, se hacía muy problemático llegar hasta el Polonio. En 1918, la balicera Rosa Prieto de Rodríguez ponía tres horas a caballo para llegar desde el Rincón de Balizas al Polonio (7 kms. aproximado).

La población de Cabo Polonio, inserta en el área de Balizas, nació como consecuencia de las explotaciones de la zona. Los trabajadores zafrales, que desde la época colonial faenaron lobos marinos, fueron sus pobladores originales; también los pescadores que bajaban esporádicamente de sus campos a la costa en busca de la corvina y la corvina negra o mirahualla, estacionalmente. A partir de 1881 se suman los fareros y luego la Aduana.

Según Pérez Fontana, en los últimos días de la colonia, en el período de la Independencia y después de 1830, las autoridades remataban la faena lobera; desde 1832 a 1910 la venta se hizo mediante concesionario. Es en el gobierno de Claudio Williman (1907-1911) cuando se estatiza la faena (15-7-1910) y pasa al Estado y en la 2da. Presidencia de José Batlle y Ordóñez, el 21-9-1911 se crea el Instituto de Pesca. Pero recién con la creación del Servicio Oceanográfico y de Pesca, en 1945, se llevará a cabo directamente por el Estado. Al principio, esta institución sólo realizaba el control de las empresas particulares; a partir de 1948 se hará cargo de las zafras de lobos marinos, con la dirección técnica del biólogo Raúl Vaz Ferreira, seguida luego por el biólogo Isaías Ximénez, hasta su suspensión en 1991.

La explotación de lobos marinos se hizo en las llamadas "islas de lobos" que comprendían en ese entonces no sólo la Isla de Lobos (frente a Punta del Este), sino también la de Castillo Grande (hoy del Marco), las islas de Torres y de la Coronilla.

Es dentro de la marginación mayor que sufría el departamento de Rocha, por su segregación respecto a lo nacional, que se desarrollará la otra marginación, la de la población de Cabo Polonio, hoy el punto más destacado y conocido del área de Balizas, gracias al trabajo sin tregua de sus habitantes nativos.

V.III Del descampado al incipiente balneario

Antes de la instalación definitiva en la costa de las familias baliceras, provenientes del Rincón de Balizas, ya había llegado a Cabo Polonio el doctor Juan Carlos Pertusso, junto al escribano José Ramón Luna, quienes compraron en 1936 unos terrenos sobre la playa del Sur, pero su presencia allí fue temporaria.

Alrededor de las familias mencionadas se desarrolló un turismo rochense que precedió al que llegaría más tarde desde Montevideo. Se destaca, en ese período, la construcción del primer hotel de Cabo Polonio en el año 1941, por el ex lobero Jacinto Pereyra. Era un hotel reservado para ciertas personas allegadas a las familias propietarias de los terrenos donde se instaló, en general médicos y políticos. El hotel de paredes de ladrillos y techo de chapa a dos aguas, pero invertido hacia el centro (tipo porteño) estaba ubicado en la playa del Sur. Poseía varias habitaciones y aún son visibles algunos de sus ladrillos.

La demanda de productos que implicó la Segunda Guerra Mundial, en especial de hígados de cazones, en un principio única explotación pesquera comercial de Cabo Polonio, obligó a los pequeños grupos de pescadores de aparejo a asentarse definitivamente sobre la playa de la Ensenada de Polonio, en la década de 1940, pero ya con sus familias; su anterior asentamiento en Rincón de Balizas (unos 7 kms. ) ya llevan 7 generaciones viviendo allí. Éste último poblado se formó alrededor del casco de la estancia de los Veiga, se fue dividiendo para los hijos y poco a poco se fue conformando un poblado que llegó a tener hasta 400 habitantes y escuela.

Esta pequeña población asentada en Cabo Polonio, será el núcleo inicial que utilizará el doctor Henry Ogando para contratar como mano de obra, para que le proporcione los productos de la pesca, para su fábrica de procesamiento de pescado ubicada en La Paloma. En ese entonces los tiburones se pescaban al pie del cerro de la Buena Vista, entre las islas y el mar. Los pueblos de pescadores más importantes, en ese momento, eran Barra de Balizas y Cerros de los Pescadores o Los Cerros (hoy mal llamada Punta del Diablo).

Hacia 1941-42 vivían en Cabo Polonio, según Ogando, sólo los encargados del faro y la lobería, e incursionaban en la zona una pequeña población flotante que pescaba con aparejos y buscaba la corvina negra desde la costa. La explotación de los hígados de cazones, unido a las zafras loberas y pesqueras, permitió una oferta de trabajo zafral que fue utilizada por los baliceros, ahora ya con precarias embarcaciones sin cabina y creadas especialmente para el lugar con cuatro remos y un timonel y con diseño del Dr. Henry Ogando que, además de médico tenía un curso de construcción naval realizado. Estos hombres de tierra. No de tierra adentro, sino de la tierra costanera, desplazados del campo, del rancherío rural y de las estancias cercanas donde el trabajo escaseaba, emigraron hacia el litoral atlántico que les ofrecía mayores oportunidades laborales, donde desarrollaron una serie de actividades no conocidas hasta entonces que les exigió un gran esfuerzo, una vida intensa, sin tregua, llena de necesidades y grandes penurias económicas. Pero, su gran contradicción es que vivían de la venta de lo que pescaban, pero no consumían lo que pescaban.

En ese entonces, vivir en Cabo Polonio era una ardua tarea. Dice José Fausto Cruz: "los primeros pobladores de Cabo Polonio vivíamos como ermitaños y veces hubo que ni siquiera contábamos con un caballo para casos de emergencia". Y agrega: "Los hombres que fueron mi ejemplo eran duros, con nervios de acero... En aquellos tiempos se utilizaban viejas embarcaciones a vela, poco indicadas para el mar; pero si grande resultaba el riesgo, mayor era el valor de hombres como José Francisco Cruz, mi padre; Dámaso Cruz, mi tío; Nicomedes Acosta y Jacinto Pereyra, nombres que están grabados para siempre en la historia de la zona, fueron los primeros, de los más viejos del lugar...."46

Durante la época de zafra la población se ve acrecentada con otros baliceros dispersos por el área, atraídos por un interés común, la explotación estacional. No se crean problemas porque nadie interfiere en la vida de los demás. Concluida la zafra, se dispersan como el polvo, para volver a unirse en la zafra siguiente, donde vuelven como las aves migratorias al lugar de la zafra, sin que nadie los llame. Parecen reiterar el ejemplo de la naturaleza.

Al principio, entre zafra y zafra, seguían dedicándose a las tareas de campo, pero poco a poco las abandonaron para ocuparse exclusivamente a las actividades vinculadas con el mar. Sin embargo, nunca renunciaron del todo al campo: conservaron el caballo, las pencas, la taba, el asado, los naipes, el cuchillo, el carro y su enorme, eterno desamparo de seres fatalistas, supersticiosos y valientes ante una vida incierta jugada al azar. En esta zona de frontera, con paisaje de océano y dunas, de laguna y palmar, se fue conformando el paisano-pescador, hombre de dos mundos. El hombre de "a caballo" dio paso al hombre de "a pie" para transformarse luego, lentamente y a medias, en el "hombre de mar", pero cargando toda la tradición campesina y su saber desde las Vaquerías; lo que los convirtió en poseedores de un extraordinario bagaje de conocimientos de ambos mundos: terrestre y marítimo. Allí el ancla y el caballo se conjugan en un solo hombre.

Toda su especificidad, su soledad, marginación y su peculiar identidad balicera hizo que esta población de paisanos-pescadores estuvo a punto de constituir una subcultura. Pero, ¿qué pasó que no se concretó?

A mi entender, les faltó tiempo para darse completamente vuelta y dejar de estar de espaldas al mar, sino de frente y ponerse sí, de espaldas al campo. Así habrían enfrentado al mar fascinante, con su carga de aventura y de enigmas, no ya como su proveedor de productos que les permiten vivir, sino como parte de su cultura y consumiendo sus productos. Ahí el mar les habría proveído de una interpretación del mundo y de la vida, mundo poblado de innumerables seres como las sirenas y creado un folklore. La historia habría sido diferente, perdieron la oportunidad del desafío que el mar significaba. Tienen familiaridad con el mar pero no lo conocen, no lo afrontan para conocer sus tesoros escondidos. La pérdida no fue sólo de los baliceros, sino de todo el país que aún vive de espaldas al mar que lo rodea, ignorando sus posibilidades. De ahí nuestros proyectos con el mar.

Pero, lo evidente es que fue muy poco el tiempo que transcurrió desde su mudanza definitiva del Rincón de Balizas a Cabo Polonio para darse vuelta y admirar el mar en todas sus dimensiones. A ello se sumó que a partir de 1970, lentamente, empezó a llegar el turismo a la zona, la que se hizo intensa en la década del 80 y sigue hasta el presente, lo que los puso en contacto, no sólo con los uruguayos, sino con gente de todo el mundo, también atraídos por la especificidad y significación que representa el Polonio y su gente, lo que muestra su importancia para que desde lejos se viaje para conocer al Cabo Polonio, como China, India, Inglaterra y Francia y tantos otros.

En la década del 50, aproximadamente, del siglo pasado la población se mudó del Sur a la Playa de la Calavera, por tener mejor puerto y protección de los vientos. La instalación de los baliceros, en ambas playas, fue aprobada por el directorio de SOYP, a quienes les interesaba tener mano de obra cercana a la planta.

Instalados definitivamente en Cabo Polonio, colonizaron y explotaron los recursos del área. Éstos, no les eran totalmente desconocidos, por haber integrado este cabo las estancias familiares de su propiedad.

Siempre siguieron manteniendo contacto con la comunidad madre: el caserío de Rincón de Balizas y, en menor medida, con la ciudad de Castillos, centro de la región de servicios y la ciudad más importante del área de influencia. Últimamente se suman a éstas la Barra de Balizas y en menor medida Aguas Dulces. El contacto con la mal llamada Punta del Diablo (Cerro de los Pescadores) fue siempre de trabajo, en relación a las zafras, a los precios de los productos por ellos comercializados y a las embarcaciones47.

La instalación, de los baliceros en Cabo Polonio, produjo una impronta que se manifiesta en las formas y disposiciones que toma el hábitat, entendiendo a éste como lo que une el espacio privado con el comunitario.

De su apretada ubicación, surge un hábitat concentrado, ribereño y no planificado. Todo él parece reflejar la precariedad y transitoriedad de la vida diaria del Polonio en sus dos primeras etapas. Se ubicaron en forma desordenada, en un entrevero de tendederos de redes y varales, junto a baños y galpones. Todo ello, bordeando una angosta, sinuosa y muy blanca calle con piso de conchillas, cada vez más hundida, conteniendo a ambos lados una guarda de vegetación de gramillas, que cual pequeño reborde la acompañaba en su desarrollo, hasta hundirse a lo lejos en las gramillas de la arena edafizada. Esta corta calle, la única existente, es el único espacio central -que en realidad es lateral- de esta población, caserío según la definen los censos nacionales.

A partir de la última etapa, desde 1970, primero lentamente y luego acelerándose hacía la década de 1980, este pueblo se fue agrandando, con pobladores mayoritariamente montevideanos, que fueron construyendo sus viviendas en el área, en terrenos estatales. Al principio, con autorización de las empresas del Estado allí existentes, que controlaban las distancias, entre una casa y otra; tarea que cumplía el "Rubio" Miguel Pereira, con una larga vara de 25 metros.

Aquí el único espacio público es el representado por el que usufructúan las dos instituciones oficiales del lugar: I.L.P.E. (antes SOYP hoy DINARA) y el Faro de Cabo Polonio.

Las viviendas, son los únicos ángulos que se integran y destacan en el paisaje.

Se construyó una comunidad, que es un modelo de implantación urbana sin regulación oficial, autogestionada hasta que en los últimos años se la incluyó como área protegida. Constituyen un sistema original, nacido como consecuencia de las explotaciones del área y como un elemento necesario para atender a sus necesidades. Son: a) los nativos baliceros; b) los nativos migrantes (baliceros que debieron migrar por enfermedad o estudios de los hijos) c) los montevideanos que se afincaron a partir de 1970, constituyendo con los baliceros la comunidad local y c) los que se identifican como veraneantes asiduos.

Integrados al área protegida, ya los lugareños no pueden decidir por sí qué hacer en su comunidad, ni reponer roturas en sus casas, sin haber renunciado a los derechos inherentes a su calidad de poblador, lo que es lamentable, no se tiene en cuenta que ellos han creado todo y hoy se les niega todo.

A partir de esa realidad puntual, realizada por sus pobladores nativos, el ingenio y la imaginación de sus pobladores nativos y los forasteros (coquimbos) que se fueron allegando, propiciaron una organización que constituye una totalidad configurada de gran creatividad, que se destaca por su unidad y luminosidad. La singularidad, de su implantación presenta características constructivas únicas, debido a su situación de marginalidad, aislamiento y al uso de materiales distintivos, de mano de obra no especializada, propios de la zona, lo que unido a la falta total de accesos, divisiones de predios y servicios públicos, hizo que esta población se constituyera por sí en un laboratorio de estudio para diferentes especialidades. De esta forma, se puede llegar a comprender cuál es el germen que posibilita la creación de un pueblo. Además, de comprobar in situ las mil soluciones que cada casa expresa, en esa "arquitectura", aprendida o deducida a partir de algunas indicaciones y mejorada en la praxis diaria. Y observar, un asentamiento "espontáneo", que como todos ellos, encierra en sí mismo toda la capacidad creadora, de un pueblo de creadores como son los baliceros.

Para sus pobladores, Cabo Polonio significa un lugar muy íntimo, de pertenencia, de amor, de creación, es el lugar que han elegido en la tierra, porque "el hombre no está donde vive, sino donde ama" (Elvys García Rodríguez - poetisa cubana).

V.V La comunidad balicera

La peculiar configuración de su geografía de grandes dunas, cielo y mar hizo que este puñado de hombres, mujeres y niños marginados, geográfica, económica y socialmente, se constituyera en un mundo aislado, inhóspito, agreste y único, como únicos son sus habitantes, en medio de una soledad planetaria y allí la soledad se hace sabiduría.

El medio descrito y sus actividades económicas, han pautado a un hombre muy singular, de agreste autoformación y de especial saber. Poseen extraordinaria inteligencia natural, una profunda percepción de la naturaleza circundante, solidaridad, vivacidad y reflejos rapidísimos. Su plasticidad hace que posean aptitudes notables para el trabajo y para aprender o deducir cualquiera de ellos, al que le imprimen su propio tiempo y sello personal.

En el marco de sus tradiciones, valores y conocimientos, habida cuenta de su medio ambiente; recrearon, en Cabo Polonio, la comunidad madre: el Rincón de Balizas.

Ésta se constituye como un único cuerpo, una unidad que reconoce una historia y un territorio en común que les pertenece por provenir de sus ancestros y que es un bien social a preservar. Constituyen una población personalizada, donde la relación entre sus miembros proviene de ocupar un espacio y explotaciones determinadas, siendo usuarios directos de dichos recursos. Es una comunidad horizontal, es decir, sin jerarquías internas y que denota el estrecho margen de las relaciones sociales a las que se ven confinadas las sociedades como la de Cabo Polonio. Sus integrantes se comportan conforme a un patrón ético tradicional, poco diversificado. Su estatuto social, se expresa en términos de una fuerte cohesión interna, que permite reproducir el modelo de organización y los valores tradicionales de la población El conjunto de esta situación se transmite de padres a hijos. La resultante de esto, es una población con personas bien integradas socialmente a un sistema de vida estable y reforzada por vínculos parentales y sociales duraderos.

Todos se conocen y están en un trato directo y continuo. Comparten los intereses comunes en las diferentes actividades. Se conocen desde la infancia y eso los lleva a desarrollar cierta dependencia con sus vecinos e inseguridad ante los extraños.

Su tiempo personal es lento, de observación y ensimismamiento, con largos silencios interrumpidos por un ¿tónce? que permite reanudar el diálogo. Todos pueden contar prácticamente la historia de la familia de cualquiera de ellos y saben hasta sus edades. Así, viven un poco la vida de los demás, conociendo lo que los otros hacen. Poseen gran solidaridad y una auténtica unidad real, participando y velando por los intereses de todos; aunque allí también se cumple el dicho de "pueblo chico, infierno grande".

Todos ayudan al que está enfermo, al que lo necesite, se prestan herramientas, remedios, todo lo que tienen. Esto los une y hace que se reconozcan entre sí y los obliga a responder con solidaridad, la solidaridad recibida. Así la comunidad llena las necesidades sociales que la familia por sí misma no puede y que el Estado nunca cumplió. Esto da a sus integrantes la seguridad y la confianza de pertenecer a un grupo. La población se considera una unidad, una comunidad y como tal actúa.

Poseen una gran capacidad para observar y definir a las personas. Cuando una persona se presenta a su vista, lo filian en silencio, o mejor dicho lo calan, y es muy raro que se equivoquen al emitir un juicio. Pero a su vez, esa persona ya calada, no se les despinta más. Los caracteriza, además de la observación, su poder de síntesis, por la justeza con que utilizan cuatro palabras para definir situaciones o una vida por ej., unido a su sentido del humor y la picardía. ¿Qué es la picardía en los baliceros? Es manejar con inteligencia el lenguaje para no subestimar al contrario. Todos esos elementos juegan al momento de dar un sobrenombre, que siempre es una caricatura verbal que va directo al corazón del personaje, con tanto acierto que jamás se dejará de usar y se lo usó hasta en la documentación oficial de la empresa estatal. Los sobrenombres poseen el carácter de lenguaje de la comunidad, expresando siempre singularidades humanas.

A falta de su participación en lo nacional, poseen los lugareños una vida muy rica en valores y significaciones, que proporciona a sus integrantes un esquema de vida con un conjunto de soluciones y datos para resolver los problemas humanos y también con una función altamente adaptativa. Además, de poseer palabras típicas de la comunidad: ternejal, currasca, lintorcha, linguete, tamuero, nocherniego, entre otras.

La soledad, la enorme dimensión del paisaje en que viven contenidos por el cielo, el mar y las dunas, son tres coordenadas con las que los baliceros están en contacto directo y continuo y ese contacto se da en otra dimensión de la realidad. Tienen allí seguridad en la inseguridad total de un paisaje que los desborda por todos lados, que los achica. Esa relación hombre-paisaje permite un modo de pensar en profundidad, de vivir, una manera de ser genuinamente, que no se da en otra parte, porque el paisaje es diferente al resto del país.

Los habitantes de Cabo Polonio, son una "isla" que se sale del mundo de algún modo y su gente piensa de otro modo. Cabo Polonio, es un espacio para reflexionar porque el medio lo permite. En oposición al hombre de la ciudad, que no tiene tiempo ni espacio ni soledad suficiente para una adecuada meditación íntima y una reflexión crítica; en Cabo Polonio todo es posible en la inmensidad de su paisaje que les impone una profunda, constante e íntima relación con el ambiente.

No hubo nunca en Cabo Polonio autoridad formal, porque la población nunca la necesitó, arregló sus diferendos internamente. Sólo, en los últimos tiempos y por la gran presencia de gente de afuera, a partir de 1990 especialmente, fue que se precisó una comisaría, institución que en siete generaciones de los baliceros fue innecesaria.

Todas estas cualidades de la población nativa, constituyen su capital social, son un conjunto de recursos ligados a la posesión de una red estable y durable de interconexiones, unidos por vínculos estables, útiles y permanentes, que le dan su sentido de pertenencia a un grupo, de sus iguales y que les ha permitido sortear las terribles dificultades para vivir y sobrevivir en total orfandad.

Los trabajadores de Polonio, tienen una gran carencia de leyes sociales que los protejan. Los loberos, cuando la zafra se realizaba, aportaban sólo por los meses en que trabajaban, que era alrededor de seis meses, el resto del año no tenían aportes. Lo mismo sucede con los pescadores, que no efectúan aportes de ningún tipo a la Seguridad Social, por no poder hacerlo. Eso crea un grave problema al momento de jubilarse.

Esta carencia se debe a que la población no tiene interlocutores que la representen, ni velen por sus intereses y hagan conocer sus necesidades. Son pocos votos para que un político se preocupe por ellos.

Hay una evidente endogamia, que parece ir de la mano con el aislamiento que, hasta tiempos recientes tenían. Sus apellidos se concretan en muy pocos: Calimaris, Veiga, Molina, Machado, Pereira, Talayer, Alvarez y Olivera. Esta característica endogámica, se continúa al día de hoy, con las personas que se han asentado en los últimos 20 años en la zona. A pesar de la apertura que ha significado el advenimiento del turismo, la relación entre ambos grupos fue y es de vecindad, con relaciones interpersonales de trabajo solamente, nunca de mezcla del poblador nativo con personas de otros grupos.

Las mujeres de Polonio, son personas decididas, duras como los trabajos que realizan, fuertes, con conductas definidas y con una gran vinculación afectiva hacia sus hijos. Por las características económicas del área, se producía la ausencia masculina por mucho tiempo y eso hizo que ella asumiera la dirección de la familia, aún cuando el hombre esté presente, lo que aún continúa. Esta circunstancia, aumenta la significación y la independencia de la mujer en el área.

El sistema, de aprendizaje de los niños funciona por medio de una generalización empírica de lo observado, sin la necesidad de un discurso explicativo y la única forma aceptada para demostrar los conocimientos es la propia ejecución de los mismos. Notamos, que los adolescentes hoy se apartan, cada vez más, de lo que fueron los oficios paternos, cuyos roles parecen no interesar en la misma medida que antes, tal vez debido a que los típicos del área han desaparecido como la lobería desde 1991 o son cada vez menos como los pescadores por la disminución de la pesca en el área. Les queda sólo la zafra del turismo y ello implica nuevos aprendizajes y creaciones.

Son estos pobladores nativos, realizando una u otra zafra de las características del área o todas ellas, los famosos baliceros conocidos por su viveza, habilidad y dotes singulares para desguazar los barcos allí naufragados en tiempo récord; desollar un lobo marino en tres minutos y playar (recoger) objetos que el mar arroja. Con el nuevo sistema de embarque con containers, son cada vez menos las maderas y objetos que recogen en las playas, así como los barcos naufragados.

La nueva realidad

A partir de 1970 la población se fue agrandando, lentamente, con la presencia de pobladores temporales -mayoritariamente montevideanos- constituyendo un núcleo humano espontáneo hasta constituir lo que es hoy el Balneario de Cabo Polonio. Luego a partir de la década de 1980, más precisamente desde 1985, el proceso del poblamiento se aceleró hasta hacerse intenso, dado que los nuevos sistemas de ingreso al área se masificaron con los camiones con tracción, que a diferencia del carro, permitían el ingreso de muchas personas, algunas de las cuales construyeron sus casas allí.

De ese descubrimiento del área mucha gente quedó atraída y atrapada, quedándose a vivir en Polonio, muchos de los cuales llevan hasta 20 años y algunos más viviendo en la zona. A ellos, se sumó en los últimos tiempos un grupo de jóvenes que se sumaron a los anteriores y a pesar de su rotación en el área, están en Cabo Polonio atraídos por una vida en libertad, distinta a la de la ciudad. En todos, se cumple la elección de Cabo Polonio como su lugar de estar en el mundo. De ahí su especial devoción hacia el lugar. Expresan haber llegado luego de una gran crisis familiar o espiritual y ahí encontraron el refugio que les permitió seguir viviendo después del quiebre.

Así la población de Cabo Polonio quedó estructurada en los numerosos núcleos humanos referidos, que se fueron constituyendo a lo largo del tiempo.

Estos habitantes y los de otros mundos que visitan Polonio, lo hacen buscando un hábitat simbólico que allí encontraron, en medio de un universo dominado por la técnica y en una humanidad portadora de una tremenda crisis axiológica con una dimensión antropológica central. Esto, es lo que deben entender quienes toman resoluciones sobre Cabo Polonio y es que la gente necesita un espacio para reflexionar, un espacio de encuentro, de contacto íntimo de soledad y naturaleza, un lugar donde calmar ansiedades, los miedos, su angustia existencial y poder curarse de la enfermedad que este mundo globalizado provoca. No entender esto es un nuevo error de manejo del área, como fue la implantación de la forestación.

Cabo Polonio, significa para todos sus habitantes, un lugar de pertenencia y de creación, porque es el lugar que aman y que eligieron para vivir.

Las transformaciones, a que se vieron sometidos los pobladores nativos frente a un devenir socio cultural de marcado dinamismo, en éstas últimas décadas, ha hecho redimensionar su mundo cotidiano con ritmos diferentes a los que estaban habituados y en los cuales se han producido diversas modificaciones, casi como respuesta natural al estímulo.

La apertura al turismo masivo, con la disminución y desaparición de sus zafras despertó el interés del gobierno por la zona, de la que sólo valora sus tierras desde el punto de vista material y por tanto intenta controlar ese bien. Ahora las arenas han pasado de "un montón de arenas inservibles" a la actualidad en que son "arenas que valen mucha guita, hay que vendérselas a los gringos con mucha lana, y los lugareños se van a rebuscar haciendo jardincitos ", eso decía el Presidente de la República, José Mujica, públicamente en Cerro Largo durante su mandato, quien no conoce la historia de Rocha, menosprecia a los baliceros con sus comentarios y desconoce lo significante que son sus pobladores nativos y cuanto aportaron en la colonización del área y en las luchas libertarias en ese espacio de frontera disputada y ganada, en primera línea ante las potencias de la época.

Cabo Polonio es un entramado de dimensiones múltiples y sólo una visión holística del mismo puede llevar a la real comprensión de su dimensión y simbolismo.

Por todo el trabajo que implicó domeñar un área como Cabo Polonio, sus hombre y mujeres sin tregua, nativos de Cabo Polonio, portadores de un legado ancestral que comprende su cultura "balicera", original a la fuerza, su territorio y su historia están -a la luz de los Derechos Humanos vigentes- legítimamente amparados en su derecho a la permanencia, en calidad de propietarios del territorio que ocupan desde hace siete generaciones, por su lucha sin tregua ante la adversidad, la soledad, el hambre, el frío, los vientos, las arenas que sepultaban todo a su paso, habitando viviendas paupérrimas, en poblados sin agua y sin árboles. Pero siempre trabajando, creando, siempre sin tregua, en contextos de alta vulnerabilidad, conflictos políticos, muertes, inestabilidad, luchas violentas y diferentes gobiernos actuantes. Todo ello, en la más radical orfandad estatal que nunca les proporcionó los más mínimos servicios esenciales.

Por lo expresado, hoy no tiene derecho el Estado de adueñarse del trabajo de los baliceros; sino la obligación moral de reconocerlos y permitirles seguir viviendo en su tierra; por su lucha llena de despojos y miserias que deben ceder ante las luchas por el reconocimiento (Honneth)48 49 y la concesión de "tierras de habitación" (Vaz Ferreira, 1957)50 por ser un derecho humano esencial, aún no reconocido en la legislación. No habiendo regido para ellos el "Contrato Social" que está en la base de toda sociedad organizada urge la necesidad de reconocerlos de modo individual, como ciudadanos y de modo colectivo como pueblo. Se debe proteger a su población nativa, además, por su significación, así como su patrimonio histórico y cultural.

Fundamentalmente, las autoridades deben recordar que los ancestros de las familias que hoy viven en Polonio, fueron desalojados hace más de 200 años del valle de Rocha, hace 7 generaciones. Ha llegado el momento de la reparación por la labor social cumplida, de justicia, de reconocimiento social para un pueblo que ha hecho de su relación con el ambiente una familiaridad ancestral hecha de cogniciones, de tradiciones, de saberes ancestrales transmitidos de generación en generación, que es necesario preservar como ejemplo de vida de lo local en lo nacional.

El derecho a un lugar en la tierra

(FOTO: Esc. Álvaro Guerra - Lobos Marinos en la isla de Castillos Grande)

En síntesis, la posición de Honneth, que aquí utilizamos como fundamento de la teoría político-social, para justificar el "reconocimiento", que aún se le debe a los habitantes de Cabo Polonio, nos lleva a repensar la cuestión de la justicia social desde una visión más amplia y compleja del sujeto, que la que funciona de referente ético de las teorías liberales de justicia51 ; en el interior de la Teoría Crítica Social, elaboración teórica de dicho autor.

Más allá de la privación socio-económica sufrida por generaciones de baliceros, lo que sé percibe es la sensación moral de falta de reconocimiento por la función social cumplida por esta población en la colonización del área. Es la ruptura del "contrato social implícito" que debe estar en la base de toda sociedad organizada, eso es lo que se debe restablecer para acceder a la dignidad social, a la justicia de todos los habitantes de Cabo Polonio, hasta el momento no concedido y que el Estado debe realizar para recomponer el "contrato social" roto. La lucha por su reconocimiento es la búsqueda de justicia, que no se detiene en los meros conceptos filosóficos, sino que implica también a la realización de una vida humana que sea moral, jurídica, económica y políticamente justa para los baliceros. Es la dignidad de la persona frente al Estado.

A este reclamo de reconocimiento sumamos el proyecto de ley de Vaz Ferreira, de adjudicación de tierras gratuita y universal de "tierras de habitación", a los habitantes de Cabo Polonio, como condición del "derecho de estar" señalado como "derecho mínimo de los Derechos Humanos por excelencia después del derecho a la vida", lo cual significa un discernimiento en relación a la "tierra de producción" respecto a la que por un lado se reconocen las generaciones anteriores, pero también las futuras.

Los pobladores de Polonio no sólo merecen el reconocimiento del Estado por la función social cumplida en la colonización del área, como un derecho muy postergado en el tiempo, sino que además dar tierras según Vaz Ferreira, parece un instrumento adecuado para una política de vivienda del Estado para distribuir sus "tierras de habitación". Otorgar tierras de habitación a los baliceros es paliar la injusticia en la que han vivido y un reconocimiento hacia sus personas y hacia su comunidad, como habitantes destacados del país y el cumplimiento con un derecho humano esencial, después del derecho a la vida y por el hecho de haber nacido en este Planeta Tierra.

Con el apoyo teórico de Honneth y sus "luchas por el reconocimiento", concepto clave de la filosofía crítica social actual, con las que enraíza el proyecto de Vaz Ferreira, no reconocido ni establecido aún, el también filósofo checo Ernst Tugendhat , plantea otra exigencia, dice "los Derechos Humanos se habían entendido clásicamente como exigencias dirigidas solamente al gobierno. Era el Gobierno el que estaba obligado a restringir su poder y dar. Pero hoy comenzamos a entender que el peligro para la persona no es solamente el poder del Estado, sino el poder económico de los otros individuos" y las corporaciones económicas cuya lógica es sólo la del dinero52.

Por tanto, la obligación del Estado no es sólo el reconocimiento de los habitantes de Cabo Polonio por la función social cumplida; con sus "tierras de habitación" sino también que tiene la obligación de respetar él mismo los espacios de las personas y protegerlo de las incursiones del poder económico de otras personas, instituciones o corporaciones económicas. En este caso, los inversores inmobiliarios que ya están a la vista. ¡¡¡ Será Justicia !!!!

Lic. Mabel Moreno

Mail : mamoreno@ vera. com. uy

PARA REVISTA HISTÓRICA ROCHENSE.

Montevideo, 1º de febrero de 2018.-

 

1 A.G.N. (ex A.G.A). Autos del Naufragio del Navío de Registro de Cádiz Nuestra Señora del Rosario, Señor San José y las Ánimas, 1753 caja 4 carpeta 6, documento 1.

2 Moreno, Mabel "Cabo Polonio. Vidas sin tregua entre el cielo y el mar". Ediciones de la Banda Oriental.

2010: 38-49.

3 Utilizamos la grafía que consideramos correcta, Balizas, por provenir su nombre de las balizas colocadas en el arroyo Balizas en su intersección con la laguna de Castillos, y no como lo indica el MTOP, "Valizas", porque entendemos que no concuerda con la mayoría de la documentación y con su etimología.

4Según Sierra y Sierra, la cuchilla de los Arbolitos o Lomas de Narváez "ha tomado este nombre de los higuerones de los que aún se conservan dos en el lugar donde fue la Estancia del Rey de Don Carlos.

Azara menciona un ombú que hoy no existe, ni tienen de él noticia los pobladores actuales" Sierra y Sierra, Benjamín "Apuntes para la Geografía del Departamento de Rocha". Rocha 1895:52

5 De Álava, Daniel, Panario, Daniel "La costa atlántica del Uruguay". Almanaque Bco. de Seguros del Estado. Montevideo. 1996: 46

6 Fiscal Ldo. por el Estado c/José Luna, Juan Pertusso y otros - Expropiación. Lº.14 Nº.100 Fº. 567.1949: pp. 33-34. Jdo. Ldo. de lra. Instancia de Rocha.

7 Obregón, Rodolfo "La repoblación del Polonio". Suplemento Dominical EL DIA. Año XVIII . No. 835. Montevideo. 16-1-1949

8 Baeza, Jorge "Los materiales arqueológicos de Cabo Polonio". Conferencia dictada en el ciclo de conferencias en homenaje al Prof. Antonio Taddei. Ateneo de Montevideo. 1995. Inédito.

9 De Álava, Panario, op. cit. 1996 : 50

10 Lic. Geol. Piñeiro, Gustavo "Dinámica sedimentaria y geomorfológica de dunas y playas en Cabo Polonio: Una revisión como aporte a su manejo". Unidad de Ciencias de la Epigénesis, Facultad de Ciencias. UDELAR. 2013.

11 Se debe tener en cuenta que Cabo Polonio fue una isla y que el mar ha tenido diferentes posiciones a la actual, habiendo transgredido varias veces a la cota actual, en el orden de 5 a 15 metros sobre el cero actual, hace unos 80.000 años A.P. Esto es bien visible en la paleocosta (barranca) que divide en dos al Polonio. Luego, comenzó a descender en lo que se conoce como la última regresión del Pleistoceno. En los momentos posteriores en que ingresaron los primeros colonizadores, portadores de las puntas "Cola de Pescado", las aguas se hallaban entre 130 y 150 metros por debajo de la actual línea de costas, lo cual implica que nuestras actuales playas oceánicas se hallaban a más de 120 kms. afuera de su actual ubicación.

Tuvo también pequeños eventos, ya entrada la última etapa del Cuaternario, que está en el orden de un metro a un metro y medio. Esto dio lugar a la erosión de las rocas, generando las estructuras redondeadas mencionadas en los bloques de granito y son las que junto a las dunas, constituyen uno de los ítems más importantes del paisaje balicero y suman al valor turístico del área (J .Baeza, Conf. Cit. 1995).

12 Moreno, Mabel. Folleto turístico "Cabo Polonio". 1990

13 Chebataroff, Jorge "El Cabo Polonio". Suplemento Dominical EL DIA. Año XXXVII, No. 1901. 14-12-69.

14 Geymonat, Giancarlo y Rocha, Néstor "Butiá. Ecosistema único en el mundo". Castillos. 2009.

15 Mouchez, Ernest "Río de la Plata. Descripción e Instrucciones Náuticas". Paris 1873: 29

16 "Testimonio integro del expediente promovido por Diego Novoa, sobre la justificación de los perjuicios que le causó en la faena de lobos, en el presente en las islas de Castillos, por un buque inglés". 1826. A.G.N. Particulares. Caja 46, carpeta 7: 4-5.

17 También figuraron como islas de Las Onzas en el atlas de Vaz Dourado (1580), en el mapa de Arnoldo Florentino Van Lagren (1596), en Jodocus Hondius (1606) y Mercantor (1612).

18 Consens, Mario "El Pasado Extravíado". Editorial Linardi y Risso. Montevideo, 2003: pp. 164.

19 Maeso, Carlos "Investigaciones Arqueológicas". Don Bosco. Montevideo. 1977.

20 El de Cabo Polonio fue encontrado por unos niños que lo rompieron para saber que había dentro. Se lo entregaron a Lisandro Bustamante, éste a un vecino Virginio López y éste al Inspector de Escuela, que también estaba presente en el momento del hallazgo, José H. Figueira.

El de Balizas también lo encontraron unos niños, éstos se lo dieron a Félix Inchausti, éste a Domingo Arce quien lo vendió a Gallinal que luego lo donó al Museo Histórico de Montevideo. Informante: José Joaquín Figueira, nieto de José H. Figueira. Montevideo, 20-6-2012.

21 Prouss, A. "Les Sculptures Zoomorphes du Sud Brèsilien et de l´Uruguay". Cahiers d´Archéologie d´Amerique du Sud". 5. 1977

22 Consens, Mario "Prehistoria del Uruguay. Realidad y Fantasía. Del Sur Ediciones.2009: 122.

23 Consens, Mario "El Pasado Extraviado. Prehistoria y Arqueología del Uruguay ". Linardi y Risso. 2003: 256.

24 Sierra y Sierra, Benjamín "Antropolitos y Zoolitos Indígenas". Revista Sociedad Amigos de la Arqueologìa. Montevideo, 1931. Tomo V: 99-110.

25 Bosch, A. , Baeza, J. Moreno, M. ,Pinto, M., Varela, S."Informe sobre la zona costera atlántica de Cabo Polonio-Balizas". Fray Bentos. 2º. Congreso Nacional de Arqueología, 1973.

Baeza, J., Bosch,A., Femenías, J., Moreno, M., Pinto, M., Varela, S. "Informe sobre la zona costera atlántica de Cabo Polonio-Balizas, 2da. Parte. 3er. Congreso Nacional de Arqueología. Montevideo, l974.

26 Registrado en Biblioteca Nacional Libro 32 Nº. 1582 del 22 de agosto de 2011.

27 Iriarte, José A. "Sistemas de Producción Líticos en la Costa Atlántica del Uruguay". Fotocopiado, sin fecha ni folio. F.H. y C.E.

28 La talla bipolar, es la técnica de talla por percusión con tres elementos en la que intervienen un percutor móvil (manual), un nódulo y un yunque. El nódulo, generalmente un guijarro de tamaño mediano a pequeño, se orienta según el eje mayor, de tal modo que mientras un extremo apoya sobre el yunque, el opuesto queda libre, dispuesto para recibir el impacto del percutor móvil duro. El golpe aplicado en el extremo superior, golpe de percusión directa, será acompañado por un contragolpe en el extremo inferior, que apoya en el yunque. Así es que, golpe y contragolpe son opuestos y ocupan los polos del guijarro, según se lo orientó. Antonio Austral "La talla por percusión". Centro de Estudios Arqueológicos. Folleto No. 13. Montevideo, 1975.

29610 +-65 A.P. y 4.360 +- 70 A.P. López Mazz, José M. "Cabo Polonio: Sitio Arqueológico del Litoral Atlántico Uruguayo". Revista de Arqueología. Sâo Paulo. 8 (2): 239-265. 1994-95.

30 Bracco, R. y Ures, C. "Las Variaciones del nivel del Mar y el Desarrollo de las Culturas Prehistóricas del Uruguay". Revista do Museu de Arqueología y Etnología. 8: 109-116. San Pablo. 1998

31 Meneghin, Ugo. Urupez. Primer Registro Radiocarbónico (C.14) para un Yacimiento con Puntas Líticas Pisciformes del Uruguay". Fundación Arqueología Uruguaya. Montevideo, 2004. No. 2. La datación calibrada da 12.620 a 12.690 A.P. por la técnica de Espectrómetro Acelerador de Masa (A.M.S)

Meneghin, Ugo "Un nuevo registro radiocarbónico (C.l4) en el yacimiento Urupez II, Maldonado, Uruguay". Montevideo. 2006. No. 5.La datación calibrada da 13.430 a 14.020 A.P. por (A.M.S.)

32 Bracco,R. y C. Ures "Las variaciones del nivel del mar y el desarrollo de las culturas prehistóricas del Uruguay". Revista do Museu de Arqueología e Etnología". 8: 109-115. Sao Paulo.

33 Bossi, Jorge y Ortíz, Alejandro "Geología del Holoceno". En: "El Holoceno en la zona costera de Uruguay". UDELAR, CSIC. Editor Felipe García. Montevideo, 2011: 46

34 Suárez, Rafael y López, José Ma. "Archaelogy of the Pleistocene-Holocene Transition in Uruguay: an overview". Quaternary International 109-110: 65-76. Año 2003.

35 Nami, H. "Paleo-Indian archaelogical evidece and two cases of land bridges in souther South America. Continental shelves during the last glacial cycle. Hong Kong, 2001: 43-45

36 López, J.M. y Gascue, A. "Estructuras Monticulares y Sitios Superficiales del Litoral Atlántico Uruguayo: El Valle del Arroyo Balizas". Actas del XIV Congreso Nacional de Arqueología. Argentina. Rosario.

37 López Mazz, José Ma. y otros "Avances en la Investigación acerca del Poblamiento Temprano en el Este de Uruguay". IN: Http://www.fhuce.edu.uy/jornadas/II Jornadas/investigación/ponencias/ponencias/html. Visto diciembre 2011.

38 López Mazz, J. "Las estructuras monticulares (cerritos) del litoral atlántico uruguayo". Latin American Antiquity. Society for American Archaelogist. 2OO1. September 3-35.

39 Aunque aún y mucho más tarde para el área, el Oficial Francisco Gorriti informa el 27-1-1750, que entre los arroyos Chafalote y Castillos, es lugar de habitación común de minuanes y lugar de caza de venados abundante, a la que acuden también tapes alzados. Eduardo Acosta y Lara "La Guerra de los Charrúas".Montevideo.1998: 85.

40 Los Tupí-Guaraníes constituyeron el complejo étnico más extendido de la costa oriental de América del Sur. Se dividen en cuatro áreas geográficas: l) Amazonia; 2) Costa Atlántica del Brasil; 3) Bolivia oriental y zona andina y 4) Los Meridionales. En esa enorme zona hablaban una misma lengua, con variantes dialectales: Ñeengatú (Amazonas), Tupí (litoral atlántico) y Abañee (guaraníes meridionales). Esas variantes dialectales no impedían la comunicación, por eso los Tupíes fueron la "lingoa geral" para trato de los colonizadores con el resto del mundo indígena. Moreno, Mabel "Los Guaraníes". Seminario de post-grado "Las identidades indígenas como productos coloniales". Inédito. 1994: 1.

41 Cabrera, L. y otros "Investigaciones Arqueológicas en el sitio "isla Larga". Sierra San Miguel. Rocha. Seminario "Arqueología de las Tierras Bajas". M.E.C. 2000: 187.

42 Presbistero Olegario M. Núñez. "Los indios de Santa Teresa". Revista Rocha. Editorial "Balneario San Antonio". Montevideo, 1932: 47-49

43 Laguarda Trías, Rolando "El Río de la Plata y la costa de Montevideo (derroteros y reconocimientos". Anales Históricos de Montevideo. T.III ,1959. Derrotero de Domingo Felgueira. Cap. VI:446.

44 Domíngues, Moacyr "Portugueses no Uruguai - Sâo Carlos de Maldonado (1764). Porto Alegre 1994:24

45 José Techera "Justificando la propiedad de terrenos en el Rincón de Castillos". Juzgado Letrado Departamental de Rocha. Año 1822, No. 95, Letra T-

46 Entrevista realizada el 26-5-1971 en Cabo Polonio por la autora.

47 Moreno, Mabel. Cabo Polonio, vidas sin tregua entre el cielo y el mar. Ediciones de la Banda Oriental.

2010: 11-80.

48 Honnet, Axel "La lucha por el reconocimiento". Barcelona 1997: 266.

49 Honnet, Axel "Crítica del agravio moral. Patologías de la Sociedad Contemporánea". Fondo de Cultura Económica. Argentina. 2009: 23

50 Vaz Ferreira, Carlos "Sobre la propiedad de la Tierra". Edición de Homenaje de la Cámara de Representantes. Tomo V. Montevideo.1957.

51 La crítica al liberalismo no se dirige contra su individualismo, sino contra el hecho de que no toma en consideración los intereses de todos, con lo que se vulneran los derechos de los otros.

52 Tugendhat, Ernst .Antropología en vez de Metafísica. Editorial Gedisa. Barcelona. 2008:115.





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