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Del día más solemne y triste al más alegre del calendario israelí

Ana Jerozolimski

08.05.2019

Este miércoles Israel señalA Iom Hazikaron, el Día Recordatorio de sus caídos. El jueves, llegan los festejos de Iom Haatzmaut, el Día de la Independencia, que este año celebra el 71° cumpleaños del Estado judío.

Los israelíes suelen comentar que no es fácil el pasaje casi brusco entre la jornada más triste del año y el día de mayor fiesta nacional. Pero al mismo tiempo, tienen claro el por qué. Al recordar a los 23.741 caídos en la defensa del país-así como a los 3.150 civiles asesinados en atentados terroristas- se tiene presente el precio que paga Israel por su vida, en un entorno mayormente hostil, en el que parte de sus vecinos no reconoce su derecho a existir y aún enseñan a sus hijos a odiarle.

A las 20.00 de Israel del martes, una sirena se hizo sonar en todo el país, señalando el comienzo de las ceremonias del día recordatorio. Lo mismo ocurrirá este miércoles, a las 11 de la mañana, cuando en todos los cementerios militares estén las familias reunidas junto a las tumbas de sus seres queridos que ya no están, honrando su memoria. La escena es emotiva, digna de ver. Todo el tráfico se detiene al son de la sirena del recuerdo y la gente se para firme en el lugar. Los automóviles cesan su marcha y los conductores salen, permaneciendo de pie, en silencio, durante dos minutos.
Junto a las historias de los caídos, contadas por sus padres, hijos, esposas, hermanos, relatadas todas con la emotividad propia de la fecha, hay otro elemento notorio en los discursos oficiales. Hablan el Primer Ministro, el Presidente del Estado, el Comandante en Jefe del Ejército, y ninguno transmite un mensaje de odio. 
El punto central es el recuerdo de los hijos que ya no están. Y claro que también la firmeza para defender a Israel y la determinación a no dejarse vencer. Pero no es un llamado a la guerra. Se recuerda a los muertos. No se glorifica la muerte. Lo que se lamenta es la pérdida de la vida. Los muertos son héroes por haber caído defendiendo a la patria, no por haber matado a otros. Es más: del enemigo prácticamente ni se habla. 
Son días solemnes los del recuerdo .Hablan los padres de jóvenes soldados, la radio pasa canciones con letras halladas en las mochilas de los caídos después de su muerte, que vuelven a cobrar vida en boca de famosos artistas...Sus fotos llenan las pantallas y los diarios y la historia de cada familia de luto envuelve al país. 
Lo común a todos, es que se fueron antes de tiempo. Que quedarán por siempre jóvenes y que sólo los que los lloran envejecerán, recordándolos a ellos tal cual eran cuando murieron. "Es terrible que no estén", suelen decir sus padres y hermanos. "Pero no menos terrible es pensar en todo lo que ya nunca podrán hacer....en los hijos que no tuvieron, en los estudios que no alcanzaron a cursar, en la vida que ya no pudieron vivir".
Y se recuerda también a los civiles asesinados en atentados terroristas desde la creación del Estado. En ómnibus destrozados por terroristas suicidas, en cafés, restaurantes y discotecas...en una cena de Pesaj, a la salida de un casamiento, en infiltraciones a casas particulares o en lanzamientos de cohetes, como el último fin de semana, cuando los terroristas dispararon menos de 700 cohetes desde Gaza a Israel en menos de dos días.
Todos, absolutamente todos ellos se fueron antes de tiempo. También si murieron por una bomba ya a avanzada edad.
Y quizás con cierta ingenuidad, seguimos pensando en todo lo que ganarían los vecinos de Israel si no vieran en su existencia en la región una amenaza sino una oportunidad. 
La verdad, hasta sorprende que no la vean o no sepan reconocerla. Es tan notoria la revolución lograda por el Estado judío en tantos ámbitos, que impacta pensar en lo logrado en tan solo 71 años de renovada soberanía nacional.
Esta vez, me valdrá de las palabras de un apreciado colega y compatriota, para describirlo, gracias a la entrevista que me concedió Juan Miguel Carzolio , el conocido periodista de Radio Sarandí y Teledoce, tras su reciente visita a Israel, invitado precisamente por el trabajo que desempeña, por la organización Fuente Latina. 
Le preguntamos evidentemente sobre sus impresiones y destacó lo liberal que le pareció Israel. En qué sentido, preguntamos.
"Por la pluralidad, y la diversidad. Si bien hay un contexto legal donde lo religioso tiene un peso importante, incluso en lo político, noté que eso no necesariamente afecta el respeto a las libertades individuales, para aquellos que piensan distinto. Que además son muchos, y piensan de muchas maneras. En especial, Tel Aviv me pareció una de las ciudades más liberales del mundo, habiendo conocido muchas de Europa, Estados Unidos y América Latina".

Y agregó: "Ya te hablaba un poco de Tel Aviv, con sus mil bares, que no tiene nada que envidiarle a España, y playas que bien podrían ser de las costas de América Latina. Con gente que viene de todo el mundo, y que viaja por el mundo, y eso la hace una sociedad de personas con cabeza muy abierta, y muy tolerante.
En la Ciudad Antigua de Jerusalem también la convivencia es algo que en principio sorprende y parece destacable. ...Qué sería de Israel si todo lo que puede invertir en Defensa pudiera invertirlo en Innovación. Difícil saberlo. Pero a su vez, desde ese sentido de la necesidad, invierten mucho más en eso que muchos países, y los resultados están a la vista. Comunidades de jóvenes transformando el mundo a partir de sus emprendimientos y desarrollos tecnológicos, que los hace pioneros. Algunos además haciéndose millonarios, pero sobre todo muchos logrando realizarse a partir de participar en proyectos fantásticos. De autos automáticos a dispositivos que leen para personas de baja visibilidad, pasando por maquinas que pueden extraer agua del aire. Otra vez, los desafíos que la realidad le plantea a Israel parecen estar atrás de logros que si no fueran científicos podrían ser milagros".
Y todo esto en una situación de permanente alerta, de conflicto que no termina, pero tampoco acaba con su democracia. Una democracia en la que se discute casi con ferocidad y se critica todo, pero en la que los ciudadanos árabes, que son casi el 21% del país, pueden votar y ser electos al igual que los judíos, como debe ser.
Israel, que al cumplir 71 años de vida nacional en la era moderna tiene más Premios Nobel por cápita que cualquier otro país del mundo. Israel, que aún debe mandar a sus hijos, al cumplir 18 años, al servicio militar obligatorio, pero es la "start-up nation". Israel, un país aún con mucho para corregir y también mucho para enseñar. Un país solidario que se hace presente donde se necesite su ayuda en rescate o salvamento, su sapiencia médica y consejo profesional, donde se presta atención médica también al enemigo .
Israel, un país imperfecto, pero ejemplar.



Ana Jerozolimski



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