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Acepto el duelo y la fiesta

Lilián Hirigoyen

24.06.2019

Acepto el duelo y la fiesta

 

Clarice Lispector  nació el 10 de diciembre de 1920 en Ucrania y murió en Río de Janeiro el 9 de diciembre de 1977,  un día antes de cumplir 57 años.  Es considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX.  Aunque su especialidad ha sido el relato, también escribió novelas, entre las que se cuentan La pasión según G. H. y La hora de la estrella, además de libros infantiles y poemas.

Clarice Lispector nació con el nombre de 'Chaya Pinkhasovna Lispector' en Chechelnik, Ucrania, tercera hija de Pinkhas y Mania Lispector.  En 1921 la familia salió del país para, en 1922, viajar a Brasil, específicamente a Maceió (Alagoas), donde ya estaba la hermana de Mania con su esposo. Al llegar a Brasil todos tomaron nombres portugueses y Chaya recibió el de Clarice.

Con cinco años de edad sus padres se mudaron a Recife, Pernambuco. Cuando tenía diez, perdió a su madre.

A los catorce años se mudó a Río de Janeiro con su padre y una hermana. En 1939 ingresó en la Facultad Nacional de Derecho a la vez que escribía para periódicos y revistas de la época. A los 21 años logró publicar Cerca del corazón salvaje, obra que había escrito a los 19 y por la que recibió el premio Graça Aranha a la mejor novela publicada en 1943.

Siendo estudiante conoció a su futuro esposo, el diplomático Maury Gurgel Valente, a quien acompañaría a menudo de país en país, hasta su separación en 1959. La mudanza constante fue uno de las características de la vida de Clarice, quien siguió a su esposo dejando atrás a su familia y amigos. En su primer viaje a Europa, estando en Nápoles en 1944 durante la II Guerra mundial, prestó auxilio en hospitales a soldados brasileños heridos.

Durante un periodo de cinco años, Clarice se trasladó repetidamente, yendo de Inglaterra a París y finalmente a Berna, donde tuvo su primer hijo, Paulo. En 1946 publicó su segunda novela, O lustre.

De regreso a Río en 1949, Lispector retomó su actividad periodística, firmando con el seudónimo de Tereza Quadros una columna en un periódico local. En setiembre de 1952 volvió a dejar Brasil, desplazándose con su esposo a Washington, DC. En febrero del año siguiente dio a luz a su segundo hijo, Pedro.

En la capital estadounidense vivió ocho años, desde donde logró publicar cuentos en revistas brasileñas.

En 1959 se separó de su esposo para regresar a Río de Janeiro. Allí retomó la actividad periodística. Un año después publica su primer libro de cuentos, Lazos de familia y al año siguiente sale la novela La manzana en la oscuridad, que más tarde sería convertida en obra de teatro. En 1963 publicó la que es considerada su obra maestra, La pasión según G. H.

En 1966, la escritora, que se había vuelto adicta a los somníferos, se durmió con un cigarrillo prendido provocando un incendio que además de destruir su dormitorio, le produjo quemaduras importantes. Su mano derecha casi tuvo que ser amputada y jamás recuperó la movilidad. Las cicatrices y marcas en el cuerpo le causaron frecuentes depresiones.

Murió en Río de Janeiro el 9 de diciembre de 1977, a causa de un cáncer de ovario. Fue sepultada el 11 de diciembre de 1977, en el cementerio de Cajú con un ritual ortodoxo; su cuerpo fue lavado y envuelto en un lienzo de lino blanco. Su lápida sepulcral dice su nombre hebreo: Chaya Bat Pinkhas. Significa "la hija de Pinkhas."

En la biografía sobre Clarice Lispector compuesta en 2017 por Benjamín Moser, columnista de The New York Book Review, se mencionan datos dramáticos y ocultos hasta ese momento, como por ejemplo la violación de la que fue objeto su madre por parte de soldados rusos, contagiándola de sífilis, hecho que motivó la rápida partida de la familia hacia otras tierras. Esa circunstancia terrible, seguramente marcaría de muchas maneras la personalidad y de alguna forma también la creación de Clarice. Moser presenta además entre sus hipótesis, el carácter autobiográfico de las obras de la autora, hilvanando tanto citas de su correspondencia como de lo escrito por ella.

Al igual que sucede con Virginia Woolf y salvando las distancias de traducción y lenguaje, la lectura de sus novelas lleva a una adecuación, a un cambio de registro para seguirla y donde parece ser la introspección el único camino posible para sumergirse de lleno en el universo creado. Es una escritora enigmática cuya producción, intimista y compleja, exige del lector el inicio de su propio viaje interior.

Y a modo de ejemplo, sus propias palabras ilustran el misterio de las intensas emociones que la impulsaban; ella decía: "me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: ¿Qué más da? ¡Me encanta volar!"

Hoy, de la obra de Clarice Lispector, rescatamos el poema Dame tu mano, y para conocer su musicalidad original también publicamos la versión en portugués.

 

DAME TU MANO (traducción de Sandra Santos)

Dame tu mano:

Voy a contarte ahora

cómo he entrado en lo inexpresivo

que siempre ha sido mi búsqueda ciega y secreta.

De cómo he entrado

en aquello que existe entre el número uno y el número dos,

de cómo he visto la línea de misterio y fuego,

y que es línea subrepticia.

 

Entre dos notas de música existe una nota,

entre dos hechos existe un hecho,

entre dos granos de arena por más juntos que estén

existe un intervalo de espacio,

existe un sentir que es entre el sentir

-en los intersticios de la materia primordial

está la línea de misterio y fuego

que es la respiración del mundo,

y la respiración continua del mundo

es aquello que oímos

y llamamos silencio.

 

DÁ-ME A TUA MÃO:

Vou agora te contar

como entrei no inexpressivo

que sempre foi a minha busca cega e secreta.

De como entrei

naquilo que existe entre o número um e o número dois,

de como vi a linha de mistério e fogo,

e que é linha sub-reptícia.

 

Entre duas notas de música existe uma nota,

entre dois fatos existe um fato,

entre dois grãos de areia por mais juntos que estejam

existe um intervalo de espaço,

existe um sentir que é entre o sentir

-nos interstícios da matéria primordial

está a linha de mistério e fogo

que é a respiração do mundo,

e a respiração contínua do mundo

é aquilo que ouvimos

e chamamos de silêncio.

 

(*) Lilián Hirigoyen, escritora. AL RESCATE DE POEMAS, columna emitida en el programa radial LA PUERTA, por FM CIUDADELA - 88.7, el 4 de junio de 2019


 

 

 



Lilián Hirigoyen / Escritora



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