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La renovación y la mañana siguiente

Carlos Pérez Pereira

11.07.2019

Hay quienes desconocen el mecanismo de funcionamiento del FA lo cual explica sus falsas deducciones. Otros lo conocen muy bien pero se hacen los sotas y aprovechan la oportunidad para introducir elementos conflictivos en la discusión.

Esa intencionalidad, si proviene de quienes se adscriben al propósito de Bolsonaro de barrer con los gobiernos progresistas de América Latina, no me extraña y me preocupa poco. Me preocupa más si viene de quienes están convencidos de estar bregando por un cuarto gobierno de la izquierda. Diría que no lo parece.

La elección de la "fórmula"

En ningún partido, en las "internas" o "primarias", se elige la fórmula a ser presentada en las elecciones de octubre, sino que se elige el candidato a la Presidencia. Y punto, no hay otra cosa; no se elige al o a la candidata acompañante. No conocemos la realidad de otros partidos, pero en el FA, antes de la interna del 30 de junio, nadie afirmó lo contrario y nadie mencionó, por lo menos públicamente, la existencia de acuerdos. Tampoco hay antecedentes: ni Nin Novoa, ni Sendic y menos aún Constanza Moreira, fueron tenidos en cuenta por sus votos. En el caso de Astori, Mujica lo eligió por aquello del equilibrio de fuerzas en el FA, bien pensado y bien concretado por ambos, como quedó demostrado. Con Constanza Moreira ni siquiera apelaron a la cuestión de género; salió como segunda más votada y nadie dijo esta boca es mía. Y acá no valen ni los deseos ni las intenciones sino los acuerdos, y la seriedad y fidelidad con que los pactantes preservan y aseguran su cumplimiento. Aun así no vacilaron quienes partieron (a sabiendas o no) de la falsa premisa y se largaron con que "la segunda más votada debería integrar la fórmula". Claro que es una opinión válida, pero ni se trató ni se acordó antes, y antecedentes y opiniones decían lo contrario. En el embalaje para enredar las cosas a Martínez, llegaron a definir a Carolina como "la candidata natural a la Vicepresidencia del FA", lo cual pasó de un simple error de interpretación a un bolazo vaya a saber tirado con qué propósito (aunque lo sospechamos). Y a partir de ahí, con el río revuelto, se llenaron horas de espacios televisivos y radiales. Y ardieron las redes, como siempre. Allí es suficiente una chispita, para que el incendio estalle. Este sayo le cabe "naturalmente" a la oposición, porque hace su juego más conveniente, pero también a quienes en la interna presionaron sin reticencias a Martínez. Y de esto quiero hablar.   

Antes y después de la confirmación de la candidatura de Daniel Martínez, los líderes más representativos de los sectores del FA, hablaron solamente de un acuerdo (a esta altura no sé si escrito, o implícito o tácito, pero que nadie niega) de que "el que gana, gana", y de que "quien salga en primer lugar tendrá a su cargo y responsabilidad la complementación de la fórmula, la que será refrendada por el Plenario Nacional y luego por el Órgano Deliberativo Nacional, para cumplir con las formalidades". Se dijo, con reluciente claridad (pleonasmo adrede), que esa decisión sería respetada por todos. En lo que se refiere a las condiciones para esa elección, trascendió solo una, que era casi una obviedad: por decisión del Plenario Nacional, la fórmula debería ser paritaria, cualquiera fuera él o la ganadora. Después de las elecciones, la idea de la elección de Carolina fue lanzada (en nivel dirigente) como una simple especulación lateral de José Mujica, líder del MPP, como respuesta a una consulta periodística.

De este modo, Martínez ingresó en un juego de ansiedades y presiones imprevistas hasta entrar en un manoseo de nombres, contraproducente para su propia carrera hacia la presidencia. Pero no se metió solo en el corral de ramas, hubo quienes lo empujaron. Más de uno metió presión con evidente intención de incidir en su decisión. Decir que "los votos pesan", el mismo día en que se conocen los resultados, no es nada inocente en boca de gente pesada del FA. Sabemos que hay compañeros cuyas opiniones, generalmente expuestas fuera de las instancias orgánicas, son muy tomadas en cuenta y generan hechos políticos, en el FA, en la oposición y en el país. Pocos claman ahí por el buen funcionamiento de los organismos, y la necesidad de discutir las discrepancias en lo interno. ¿Para unos sí y para otros no?

Y entonces saltamos a otro tema. Muchos sostienen que -y esto lo he escuchado a compañeros militantes de la estructura, sectorizados o no- que había que tener en cuenta la palabra de Mujica, aunque se tratara de una simple expresión de deseos. No me cabe duda de que eso debe ser así, pero también estoy considerando la propuesta del propio Mujica en el sentido de que hay que recambiar liderazgos en el FA, y esta es una muy buena oportunidad para hacerlo. Otros compañeros tienen tanto derecho (no voy a incurrir en la bobada de decir "o más"), como el compañero Mujica, porque también están "habilitados" y por muchos motivos. Y hoy, una palabra que debe ser aceptada y considerada, porque así se lo dijeron y porque además está confirmada por la propia elección, es la de Daniel Martínez. Eso debe quedar claro, por más que no lo hayamos votado o estemos en desacuerdo con algunas de sus posiciones o facetas. Así debe actuar el FA, los sectores del FA, los líderes del FA y sus bases militantes. Porque por algo ellos mismos han dicho hasta el cansancio, que el FA está por encima de líderes, sectores y bases. Y hay que pensar lo que se dice y decir lo que se piensa.

Los nuevos liderazgos y las rejas de las "estructuras".

Hay una poderosa razón por la que se votó y agregaría que también hubo poderosas razones por las que muchos no votaron en la interna: la necesidad de renovar los liderazgos en el FA y renovar (y si es necesario reestructurar) a esta organización de izquierda. Una de las principales reestructuras que hay que emprender, será la imprescindible desoxidación de las reglas y "sistemas" de militancia burocratizados, que ahora, más que nunca, están desestimulando la participación de miles de compañeros en las instancias de decisión del FA, y se refleja en la propia acción de nuestro gobierno. Renovación de liderazgos sí, pero también renovación de los mecanismos de participación de los frenteamplistas en las decisiones internas de la fuerza política, o lo primero no servirá para nada. No negamos la potestad de los sectores, y su derecho a ser los dueños y señores de las tomas de decisiones, pero exigimos a esos sectores poner coto al crecimiento de la coalición en detrimento letal del movimiento, las dos grandes realidades que hicieron de este Frente lo que es, o lo que fue. Y eso se logra con una sola fórmula: hablar menos de seregnismo y aplicar más sus ideas, las que condujeron primero a forjar la herramienta y después la condujeron a la victoria.  Si esto no pasa, habrá otros cambios, dios sabe cuáles, pero las probabilidades de derrota (no hablo solo de octubre) del proyecto de la izquierda en este país, pueden tener presencia en un horizonte cercano en el tiempo.

Es paradójico y raro (me ha pasado en discusiones) que sean los mismos compañeros que protestan contra quienes, aun siendo adherentes del FA, quieren dar su opinión "por fuera de los organismos", pero que luego aceptan como correcta la palabra de algún líder que opina a través de los medios. De esos mismos compañeros he escuchado cosas como ésta: "Si fulano de tal quiere opinar, o debatir sobre tal o cual tema, que venga a los comités de base a participar". ¿Eso es válido para unos y no para otros? Extraño modo de defender y propiciar la democracia.

Hay miles de compañeros valiosos que también tienen opinión, y tienen todo el derecho a darla porque hicieron y dieron mucho por esta fuerza política, y a que su opinión pueda pesar en los debates del FA. Hoy están desactivados en sus casas, en sus trabajos, o participando en grupos de opinión en redes u otros tipos de sistemas de comunicación. También he hablado con muchos de ellos; valiosos compañeros y compañeras que sienten que la orgánica del FA ha sido "copada" por quienes ponen trabas a la participación, sobre todo en las instancias de decisión. Ahí están muchos de los heridos y desencantados, que hoy gritan a viva voz su descontento. Sé que en última instancia ellos votarán al FA, porque íntimamente saben que la derecha no vendrá a escarmentar a nadie, sino a tirar por tierra con todas las conquistas logradas en beneficio de los uruguayos. En ningún lugar de la Tierra y de la historia ha pasado que después de la izquierda venga algo que sea favorable a los pueblos. Pero no queremos que solo vayan a votar, a desgano o quizás con aquella esperanza viva latiendo a última hora en el cuarto de votación. Queremos que salgan desde hoy, o desde mañana a más tardar, a participar en la dura batalla que tenemos por delante. Sé que esto no depende solo de ellos, sino de todos, pero más que nada de esta dirigencia en proceso de recambio que estamos viviendo. Es necesario que vengan a ayudarnos a preparar el futuro, que no es solo la conquista del cuarto gobierno para la izquierda. El futuro será muy duro para quien gobierne, sea el Frente Amplio o sea quien sea.

Esta organización de izquierda debe hacer temblar las raíces de sus propios árboles, o no tendrá las condiciones imprescindibles para vencer en Octubre. O, lo que es peor, corre el riesgo de despatarrarse ante una derrota, hecho totalmente posible, aunque no está todo perdido y todavía hay mucha esperanza de remontar las dificultades de una elección que se presenta cuesta arriba. También de eso nos hablaba Liber Seregni cuando mencionaba su preocupación "por la mañana siguiente". Los buenos barcos son los que navegan también en aguas procelosas, soportando el temporal, con buenos timoneles.

Carlos Pérez Pereira



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